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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 21 de octubre de 2017

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En el… Museo “Prof. Reverte Coma”: antropología forense y mucho más

En la tercera planta de la Facultad de Medicina se ubica la Escuela de Medicina Legal, y en ella, el Museo de Antropología Médica, Forense, Paleopatología y Criminalística "Profesor Reverte Coma". El nombre es en honor a su fundador, el antropólogo José Manuel Reverte Coma, que como recuerda su sucesor al frente del museo, el profesor José Antonio Sánchez, comenzó allá por los años 80 a reunir cientos de piezas de muy diversos campos. Unas habían llegado a la Escuela traídas por sus alumnos o profesores, otras eran de la Facultad, las había de otros museos, y muchas provenían de la colección privada que el profesor Reverte se había ido haciendo durante su activa y prolija carrera profesional tanto en España como en América Latina. El Museo vio la luz como tal en 1996, aunque su configuración actual poco tiene que ver con aquel. Fue en 2004, cuando el profesor Sánchez se hace cargo del Museo, el momento en el que se decide "darle una vueltecilla y dotarle de criterios más museísticos y didácticos", señala Bernardo Perea, director de la Escuela de Medicina Legal, quien acompaña al profesor Sánchez en esta visita al Museo.

 

Lo más complicado de la remodelación que se llevó a cabo entre 2004 y 2006, como coinciden en señalar Perea y Sánchez, fue no sólo elegir qué se quería mostrar, que también, sino sobre todo realizar el inventario y catalogación de las piezas. De hecho, quedó, como reconoce el profesor Sánchez, un porcentaje de fondos, alrededor de un 10 por ciento, sin datar su procedencia. La mayoría de esas piezas proceden de la colección privada de Reverte. Esas y otras muchas están guardadas o han sido donadas a otras Facultades complutenses como las de Veterinaria, Odontología o Biológicas. Incluso la mayor parte de la colección de más de 500 cráneos, la mayoría de los siglos XVI a XVIII, que pertenece al Museo a día de hoy no se muestra al público.

 

Lo propio de su actividad

Y es que, como explican Sánchez y Perea, uno de los objetivos que se marcaron para el nuevo museo fue, aún a riesgo de mostrar un número mucho menor de piezas, que en su mayor parte estuviese relacionado con la Antropología Médica y Forense, el objeto de estudio y práctica de la Escuela de Medicina y Legal. "Creo que se ha conseguido -explica el profesor Sánchez- y hoy quien visita el museo recibe una clase práctica sobre los pasos que se siguen para realizar un informe de antropología forense: se ven huesos, se explica cómo se determina el sexo, edad y procedencia, se ven también reducciones craneales, taxonomía, odontología... Todo lo que está ligado a nosotros", resume el director.

Ligado a esta parte más estrictamente vinculada a la actividad de la Escuela de Medicina Legal, se pueden contemplar algunas curiosidades, muchas de ellas procedentes del extinto Museo Penitenciario de la Prisión de Carabanchel, como un garrote vil, una guillotina, un quebranta rodillas o un "aplastacabezas", utilizados para cumplir castigos disciplinarios o ejecutar la pena de muerte. También hay una colección de armas confeccionadas por reclusos a partir de tuberías, somieres y otros materiales a su alcance, e incluso se conserva la "cara" que un recluso creó con miga de pan y pelo propio para dejar en su catre mientras él trataba de fugarse.

 

Y muchas cosas más

"Esto -señalan los profesores Sánchez y Perea, parados en la sala 1 del museo, la que contiene lo hasta aquí explicado- es lo nuestro, lo que entendemos. Pero en el Museo había muchas cosas más, algunas de gran valor e interés, y quisimos, aunque se alejan un poco de nuestra disciplina, seguir mostrándolas". Esas otras cosas ocupan tres salas. En la 2 se encuentra una colección de reproducciones paleontológicas que ilustran los grandes hitos de la evolución humana. La colección de cráneos de primates que se muestran está, según comenta el profesor Bernardo Perea, incluso por encima de la que se exhibe en el Museo de Ciencias Naturales. "Ellos mismos nos lo han dicho".

 

La sala 3 se divide en tres secciones. La primera se dedica a la paleopatología, con restos óseos que permiten ver lesiones clínicas o, como recalca el profesor Sánchez, violentas. Por ejemplo, hay restos visigodos en los que se aprecian las lesiones "de batalla" que le causaron la muerte. Una segunda sección presenta ejemplos de modificaciones corporales por motivos rituales, sobre todo por medio de tatuajes, mientras que la tercera muestra las primeras medicinas industriales -hay una colección de los inicios de la farmacéutica Merck-, remedios naturales y ungüentos mágicos.

 

Momias

Llega el momento de entrar en la sala 4. Allí está posiblemente el objeto de mayor valor del Museo: la cabeza de una momia egipcia de unos 4.000 años. "Procede -explica el profesor Sánchez- del actual Museo de Antropología. Se la dieron a la Facultad en los años 50 ó 60, junto a otras cuantas momias. Ellos entonces se dedicaban más la etnología y con las momias no hacían nada, por lo que firmaron un convenio con la Universidad, por las que nos las cedían para su "conservación y estudio", que exactamente lo que seguimos haciendo con ellas. También había -continúa Sánchez- una momia estupenda de una mujer con su hijo y un ajuar estupendo, pero la pidieron y pese a la oposición de Reverte se la devolvimos en los 90".

 

Junto a las cabezas de las momias egipcias, en la sala se puede contemplar una espectacular colección de momias andinas en posición genuflexa. "También teníamos momias guanches, pero las cedimos al Museo de Tenerife, donde ahora están expuestas", cuenta el profesor Sánchez, quien cree que la creación de un Museo Complutense, con unas instalaciones y medios a la altura, sería "lo ideal" para mostrar el gran patrimonio museístico de la UCM.

 

El espíritu de Reverte

La visita acaba. También lo hace la del grupo de estudiantes de bachillerato que hoy ha visitado el museo. "Casi todos los días hacemos un par de visitas guiadas", comenta Demetrio Martín, el voluntario que se encarga de contar los detalles de lo expuesto a los visitantes. Los estudiantes se paran en el pasillo de la Escuela que conduce al Museo. Allí, se hacen selfies con los carteles luminosos de "galerías de criminales", "científicos famosos", "muertes violentas" o "torturas medievales", que formaban parte de la anterior configuración del museo. "Les llaman mucho la atención, pero la verdad es que el Marqués de Sade, que está por ahí, poco tiene que ver con este Museo", señala Demetrio, quien nos confía que a veces visita al profesor Reverte para comentar aspectos de la colección y para que le continúe infundiendo el espíritu con el que la creó. "A sus 94 años sigue dando gusto hablar con él". 

 

* Para visitar este museo, así como el resto de colecciones y museos de la UCM: https://www.ucm.es/colecciones

 

Bernardo Perea, director de la Escuela de Medicina Legal, y José Antonio Sánchez, director del Museo desde 2004El museo, como destaca su director, es una clase práctica de antropología forenseUna de las momias andinas en posición genuflexa, que se muestranDemetrio Martín, voluntario encargado de las visitas guiadasUn grupo de estudiantes de Bachillerato contempla los luminosos sobre diferentes curiosidades que se encuentran en el pasillo de acceso al museo
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