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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de junio de 2017

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En… la exposición “El color de las plantas”: Naturaleza, ciencia, poder, exclusividad y dinero

Durante siglos las plantas fueron las principales encargadas de dar color a los tejidos. No eran muchas las que servían para teñir de manera duradera y estable; no más de una decena hasta que se comenzaron a utilizar las encontradas en América. Alrededor de ellas, de las denominadas plantas tintóreas se desarrolló una gran industria, con implicaciones incluso políticas y hasta religiosas. Los colores utilizados en las vestimentas también decían mucho de quienes los llevaban. Por ejemplo, había colores que se consideraban símbolos de poder, como el púrpura o el negro. Que fueran estos y no otros respondía simplemente a la complejidad del proceso de tintado, la escasez de las plantas o, en el caso del púrpura, del molusco, el murex spp, del que se obtenía el tinte. Estas, y muchas otras cosas más, se pueden aprender visitando en el Real Jardín Botánico de la UCM la exposición "El color de las plantas".

 

Proyecto del CEI en el Botánico

Antes de visitar la exposición, es bueno saber que "El color de las plantas" es uno de los resultados palpables de la colaboración entre la Complutense y la Universidad Politécnica en el Campus de Excelencia Internacional (CEI). Como explica Isabel Pérez Ruzafa, directora de la Colección de Etnobotánica de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UCM, en colaboración con la ETSI de Montes, Forestal y del Medio Natural de la UPM, solicitaron al CEI un proyecto con el que se pretende "proyectar en el jardín, como planta viva, los materiales con los que están elaborados objetos de la Colección Etnobotánicay divulgar su importancia a lo largo de la historia". Estela Seriñá, creadora a comienzos de los 90 de la Colección, y en la actualidad su conservadora, explica que los fondos que tienen son muy ricos en madera, cestería, plantas medicinales... El proyecto que presentamos al CEI consistía en que las plantas de las que proceden los objetos que se ven en la colección también se puedan ver vivas". Es en este punto cuando entra en juego el tercer participante en el proyecto: el Real Jardín Botánico Alfonso XIII, de la UCM. Como explica su gerente, Juan Carlos Marín, en una de las zonas del jardín, próxima al huerto, se han sembrado una veintena de plantas tintóreas y cosméticas, que en los próximos meses alcanzarán ya un tamaño "visible".

 

La exposición, por tanto, hay que enmarcarla en la otra vertiente del proyecto apoyado y financiado por el CEI: la difusión. De acuerdo con las profesoras Pérez Rufaza y Seriñá, la muestra satisface la curiosidad y demanda de conocimiento tanto de los grupos escolares -de hecho, desde su apertura el 15 de enero han visitado la muestra grupos de varias decenas de colegios- hasta las de los interesados "un poco más en profundidad en la botánica".

 

Pasión por las plantas

Lo contenido en las vitrinas y lo explicado en la cartelería, que se extienden por la sala CIBI del Jardín Botánico, son la excusa perfecta para que las profesoras Isabel Pérez Rufaza y Estela Seriñá muestren su pasión por las plantas, a los que como nosotros tenemos la suerte de recorrer la exposición guiadas por ellas. La profesora Seriñá, ya jubilada pero muy activa en su calidad de conservadora de la colección, enseguida coge la palabra. Nos muestra la primera de las vitrinas, la dedicada al taller que se hizo para niños el pasado mes de junio con el título "Reciclando el color de las plantas". "Aquí hemos puesto algunas de las cosas que hicimos. Mostramos a los niños cómo con cosas tan corrientes como cáscara de cebolla, hoja de zanahoria, la cáscara de la granada, la cáscara verde de la nuez o el azafrán, se pueden conseguir colores para teñir lanas o sedas".

 

Los colores del poder

La segunda vitrina está dedicada al color púrpura, sin duda "uno de los tintes que más relevancia han tenido a lo largo de los tiempos". Entre las dos profesoras, explican cómo el denominado púrpura de tiro, el púrpura verdadero, se obtenía extrayendo el tinte a unos moluscos denominados Murex spp, y a algunos otros de su misma familia como las cañaíllas de Cádiz. Tanta demanda hubo de púrpura y tal cantidad de moluscos se precisaban (unos 9.000 moluscos para cada gramo de tinte) que casi se extinguieron. La solución, aunque el color era mucho más rojizo, se encontró en la cochinilla, el parásito (en concreto la hembra fecundada) que puebla las chumberas. "La planta se daba en México y se trajo a Canarias, donde se ha seguido cultivando hasta nuestros días. De hecho, desde Canarias se ha vuelto a llevar la cochinilla a México porque allí ya no se cultivaba", explica la profesora Pérez Rufaza, antes de que la profesora Seriñá añada un poco más de información: "El púrpura también se puede obtener de líquenes, aunque no se debe, ya que no es sostenible porque su crecimiento es lentísimo, y se necesitan muchos para el teñido. Mi investigación en botánica -continúa Estela Seriñá- ha sido en química de líquenes. Estos líquenes que se utilizaban se dan en rocas costeras y también en montaña. Tenían importancia porque cuando se agotaba el molusco, daban el primer baño con líquenes y luego con la púrpura verdadera".

 

Para continuar con el otro color del poder, el negro, Isabel Pérez Rufaza explica que el uso de la cochinilla terminó por abaratar y en definitiva democratizar el uso del púrpura, por lo que la gente con más dinero y más poderosa buscó otro color que les distinguiera. "Como se ve, lo que buscaban no era sobriedad como se podría creer, sino exclusividad". La encontraron en el color negro, en concreto el que se obtenía utilizando una de las plantas halladas en América, el palo campeche, mezclada con índigo, la planta más utilizada para obtener los tonos azules. "El resultado -señala Pérez Rufaza- era un negro muy estable y con unos tonos azulados muy bonitos, del que enseguida se apropió la monarquía".

 

Proceso de tinción

La visita continúa. Estela Seriñá disfruta explicando numerosos detalles. Por ejemplo, enseña que el proceso de tinción clásico es tan sencillo como poner la planta a hervir, que suelte sus colorantes y una hora después meter la fibra de lana o seda, incluso de algodón, aunque este más difícil de teñir. "La clave es que no puede haber cambios bruscos de temperatura, ni hacia caliente ni hacia frío. Se puede teñir directamente o, en ocasiones, hay que tratar previamente la lana o seda con un mordiente. Lo mejor es aplicar una mezcla de alumbre y tartrato, que no cambia el color sino que simplemente permite que se fije".

 

Industria

El cultivo de las plantas tintóreas alcanzó en algunos momentos un peso extraordinario. Las profesoras Seriñá y Pérez Rufaza eligen como uno de los episodios de mayor apogeo la Francia que salía de la Edad Media, y que apostó por el pastel y la rubia, dos de las grandes tintóreas, como uno de sus motores económicos. "Había molinos moliendo los 365 días del año la raíz de rubia para la extracción del colorante. En la catedral de Amiens, se ve el dibujo de la flor del pastel en su fachada, como homenaje a la planta que hizo posible su construcción", comenta Estela Seriñá.

 

Mil y una curiosidades

La visita da mucho más de sí. Permite conocer que la gualda, el color amarillo de la bandera de España, debe su nombre al de la planta del que sale ese tono amarillo; que el palo de Brasil en realidad es originario de Asia; que Santo Domingo de los Colorados, una localidad de Ecuador, debe su nombre al color rojo que se extrae del achiote, la planta que se da en esa zona y con la que sus habitantes gustaban embadurnarse todo el cuerpo, pelo incluido. Las curiosidades son muchas y las profesoras complutenses seguramente las conocen todas. Para despedirnos hablamos del futuro y de cómo ya se están volviendo a emplear las plantas como tinte natural. "Ahora se tiende a volver a lo  natural. Y si llevo una tela natural -señalan las profesoras- lo lógico es que estén también teñidas de manera natural. Hay demanda, porque además son colores muy bonitos, no son colores puros sino mezclas muy atractivas". Aunque la exposición estaba prevista que se cerrara el 26 de febrero, su éxito ha hecho que se prolongue hasta finales de marzo.

 

 

 

La exposición se enmarca en un proyecto del Campus de Excelencia Internacional que se está desarrollando en el Jardín BotánicoEn la imagen, vitrina dedicada a un taller celebrado en junio sobre el uso de las plantas como tintesLa exposición está compuesta por diferentes vitrinas y cartelería.Prendas teñidas de púrpura obtenido de diferentes orígenesVitrina dedicada a algunas plantas procedentes de América, como el palo de BrasilTambién se pueden consultar algunas referencias bibliográficasEjemplos de tejidos teñidos con gualdaEl color azul se consigue con índigoYa se han plantado más de una veintena de plantas tintóreas y cosméticas en el Jardín Botánico de la UCM, como parte del proyecto financiado por el CEILas profesoras Isabel Pérez Ruzafa y Estela Seriñá, directora y fundadora, respectivamente, de la Colección de Etnobotánica de la UCM
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Comentarios - 1

mar

1
mar - 18-03-2016 - 15:13:14h

Es apasionante y conseguís despertar la curiosidad de las personas no vinculadas a la botánica. Me parece interesante que enfoquéis curiosidades científicas a hechos históricos y más aún a aspectos sociales de épocas pasadas. Agradezco como lectora vuestra dedicación y espero leer más artículos vuestros. Gracias.


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