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Domingo, 20 de agosto de 2017

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Donald Trump no será tan malo como parece… O sí

Ni acabará con el Obamacare, ni recortará los impuestos, ni acabará por completo con la inmigración ilegal, ni romperá los acuerdos con Cuba y con Irán... Es decir, el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, será mucho menos radical de lo que ha pretendido durante su campaña electoral. Al menos así lo piensan David Kennedy, director del Institute for Global Law and Policy (IGL&P) de la Harvard Law School, y José Antonio Gómez Ibáñez, profesor en la Harvard Kennedy School. Los dos participaron en el Encuentro Complutense "La América de Trump", celebrado el 19 de diciembre en el Pabellón de Gobierno de la UCM y moderado por José Manuel Martínez Sierra, director del Real Colegio Complutense de Harvard.

 

Según David Kennedy y José Antonio Gómez Ibáñez, la política exterior de Trump no va a ser muy diferente a la de otros presidentes estadounidenses y donde le surgirán problemas será en la política interior. Los tres retos en ese ámbito a los que se tendrá que enfrentar serán el conflicto con los intereses del establishment, con el propio partido republicano y con las administraciones de los diferentes estados.


Gómez Ibáñez aclara que hay una razón para ser pesimista en lo que va a pasar a nivel local, porque "Trump tiene un ego frágil", lo que hará que se "apoye mucho en lo que le digan otros y seguro que recibe mejores consejos a nivel internacional que nacional". A pesar de eso, el profesor de Harvard también considera que Trump tiene una cualidad que anima al optimismo: su pragmatismo, que hará que cambie sus decisiones según vengan bien al país. Eso le llevará a no seguir una política proteccionista, ni a recortar los impuestos, "porque verá que no es posible". Tampoco podrá acabar con el Obamacare "porque es emblemático y es muy popular entre la gente", y además porque no existe una alternativa privada para sustituirlo.


En cuanto a la inmigración ilegal, Kennedy considera que no podrá cumplir sus compromisos electorales, "porque hay muchas empresas que dependen de ella". Lo que sí podrá hacer es reducir los visados y los tiempos para las deportaciones, dejando satisfechos así a parte de su electorado. Kennedy recordó, de todos modos, que no será algo nuevo porque durante los mandados de Obama se han deportado a dos millones de personas.


A nivel internacional, como tampoco podrá romper los acuerdos con Irán y Cuba, sólo le quedará hacer algo simbólico, como acabar "con algunos acuerdos que no van a ningún sitio como el TTIP".


Con respecto a la relación con otros países, como Rusia, Kennedy piensa que se llegarán a acuerdos y que quizás esta nación ocupará el papel que ha abandonado Estados Unidos en Asia, convirtiéndose en el principal poder regional. En cuanto a la guerra cibernética de la que tanto se habla y que atañe a los dos países, el responsable de Harvard considera que es difícil saber qué es una tarea rutinaria de espionaje y qué es realmente una guerra. Opina, eso sí, que "Estados Unidos es una sociedad muy vulnerable a los ataques cibernéticos porque es muy dependiente de la tecnología".


Los dos ponentes reconocieron que en la sociedad americana existe una polarización política, que ya estaba ahí antes de Trump y que su presencia no ha hecho más que visiblizar. A pesar de eso no parece que la sociedad americana se plantee en serio la reforma del sistema electoral ni que las universidades deban ocupar un papel preponderante en esa diatriba.


Según Gómez Ibáñez existe el peligro de que la universidad responda de manera exagerada frente al gobierno de Trump, pero no debería ser así, porque "en universidades como Harvard, los representantes de la otra facción se pueden sentir desterrados". Esa separación en el claustro universitario "sólo serviría para polarizar la sociedad un poco más, así que hay que ser muy cuidadosos". Además, según David Kennedy, la universidad no puede presentarse como el lugar que tiene la razón, mientras que el resto representa a la locura, porque eso sólo podrá separar a la academia de la gente y es justo lo contrario a lo que hay que hacer, que "es reconectar todas las partes".

José Manuel Martínez Sierra, David Kennedy y José Antonio Gómez Ibáñez, durante la celebración del Encuentros Complutense La América de TrumpEl vicerrector Ignacio Lizasoain; Margot N. Gill, decana administrativa para Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard; Gonzalo Giribet, profesor del Departamento de Biología Organísmica y Evolutiva de la Universidad de Harvard; David Kennedy y José Antonio Gómez Ibáñez conversan antes del Encuentros ComplutenseLos ponentes del Encuentros Complutense sobre la América de Trump consideran que el nuevo presidente de Estados Unidos no hará muchos cambios en la política de su país a nivel internacional, pero sí que se encontrará con problemas internosEl salón de actos del Pabellón de Gobierno de la UCM acogió el Encuentros Complutense La América de Trump
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