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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 20 de noviembre de 2019

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Los estudiantes del grado de Conservación y Restauración muestran su trabajo

De manera tradicional, la Facultad de Bellas Artes, realiza una exposición de los trabajos de los alumnos que terminan sus estudios de los grados de Diseño y de Bellas Artes. Este curso académico ha sido el primero en el que a ellos se han unido los estudiantes del grado de Conservación y Restauración del Patrimonio, en una muestra en la que mediante pósteres, diferentes vitrinas y un vídeo enseñan lo que han ido haciendo en su titulación. Las profesoras Ruth Chércoles, coordinadora de ese grado, y Silvia García, han sido las responsables en comisariar la exposición para enseñar, por primera vez, los trabajos de futuros conservadores y restauradores de patrimonio, de museos, instituciones y empresas, es decir, de los estudiantes de la promoción 2015-2019.

 

Ruth Chércoles explica que el formato póster ha sido el principal elemento de esta exposición, y en ellos se han mostrado distintas intervenciones, ya que "una de las peculiaridades que tiene este grado es que se trabaja con obra real, lo que permite a los alumnos aplicar todos los conocimientos que van adquiriendo en las clases teóricas". Es cierto que algunos pósteres tratan sobre los conocimientos adquiridos y cómo se podrían aplicar a la restauración de algunos lugares en los que los estudiantes no han intervenido como el Partenón o la catedral de Santa María, de Vitoria, pero la vicedecana de Cultura de la Facultad de Bellas Artes, Margarita González, destaca que en la mayor parte de los casos "lo más interesante de la muestra es que se pone en valor la formación que reciben a través del trabajo de los propios alumnos, quedando claro quiénes son los que hacen la intervención, guiados por su docente, dentro de una asignatura o un contexto muy específico".

 

Los alumnos muestran, por ejemplo, mapas de daños de diferentes obras que eligen, que son de todo tipo de patrimonio, que van desde lienzos a retablos, edificios o a figuras de gigantes y cabezudos, en este caso, del ayuntamiento de Móstoles. De hecho, ese mapa de daños es el primer paso para crear un plan de conservación adecuado.

 

En las vitrinas se han podido ver piezas reales sobre las que los estudiantes han intervenido, como huesos o piezas artesanales de los yacimientos de Almodóvar del Campo, en Ciudad Real, y de Lo Hueco, en Cuenca. Para que puedan trabajar con obra real, los profesores de las asignaturas firman convenios con diferentes museos, bibliotecas y empresas externas que les permitan alojar aquí las obras, siendo conscientes de que los alumnos van a restaurarlas y conservarlas. El grado, de acuerdo con Chércoles, es una formación integral en todos eso campos y luego ya se especializan en su vida profesional.

 

En otra de las vitrinas se han mostrado ejercicios de reintegración de pintura, trabajos previos antes de ponerse con la obra real. Por ejemplo, cómo tienen que realizar un zurcido en una tela, o una limpieza utilizando diferentes hisopos (bastoncillos) con diferentes colores o distintos solventes y cómo los van aplicando para ver la manera en la que tienen que abordar una obra.

 

La Facultad cuenta además con un laboratorio de materiales (LabMat), que da servicio a todos los profesores y estudiantes para realizar análisis de propiedades físicas y químicas de los materiales que utilizan, en conservación, en restauración y en la propia composición de las obras, conociendo así los soportes y las capas de preparación. Chércoles asegura que "no existe un protocolo diseñado para la restauración, debido la variedad de materiales y soluciones, así que cada solución tiene que ser específica para cada obra".

 

El LabMat es un laboratorio certificado bajo la norma de calidad ISO 9001 desde el año 2015, y eso es "algo muy interesante que lo hace prácticamente único entre los laboratorios de patrimonio". Además no sólo sirve de apoyo a los alumnos, sino que también se utiliza para realizar investigaciones de primer nivel, con la participación en proyectos nacionales y de la Comunidad de Madrid.

 

Si en las vitrinas se han visto moldes con distintos polímeros de una obra que se va a restaurar en los pósteres se ha explicado el trabajo de restauración de una obra, tanto del soporte como de la policromía, por ejemplo de una pintura sobre lienzo, exhibiendo el proceso desde su lastimoso estado inicial hasta la recuperación de todo su color y el estado de la propia tela.

 

Algo más de sesenta alumnos

En el grado hay dos grupos, de unas treinta personas cada uno. Chércoles reconoce que aunque pueda parecer poco, "no puede haber más, porque la calidad en la docencia viene por el trabajo en los talleres y en el laboratorio". Aparte de la restauración, que es lo que más se ve en la muestra, en el grado hay una parte muy importante de conservación, como por ejemplo, en la elaboración de las cajas que tienen que albergar obras de arte, que tienen que estar hechas con materiales específicos, que a pesar de que estén en contacto directo con la obra de arte, si se degradan eso no implique una degradación de la obra que albergan.

 

De hecho, en el LabMat tienen ahora mismo una línea específica de investigación de materiales poliméricos que aumenten la amortiguación en caso de goles. De acuerdo con Chércoles esos materiales poliméricos son todos muy nuevos y no se sabe cómo envejecen, así que hay que hacer el análisis de dichos materiales en su uso en conservación y restauración. Para ello se hacen simulaciones de envejecimiento, dentro de una cámara que les permite controlar variables como la radiación solar, la humedad y la temperatura. Explica la profesora que cuentan con una cámara específica de nueva generación con unas lámparas de arcoxenon, que simulan la luz solar, y con filtros que les permiten reproducir las condiciones reales. Se hacen análisis previos tanto físicos como químicos, de composición, de color y otras variables, se procede al proceso de envejecimiento, se vuelven a hacer los análisis, se comparan los resultados y así se ve si ese material ha cambiado su composición química. Si es así, se ve qué algo ha ocurrido y se buscan soluciones concretas.

 

En el grado hay tres asignaturas que tienen que ver con análisis químico, porque es fundamental, ya que trabajan constantemente con materiales. Una de las asignaturas es Fundamentos de Física, Química y Biología aplicados a conservación y restauración, que es donde aprenden los fundamentos básicos; la segunda es Composición y propiedades de los materiales, donde se revisan totalmente diferentes materiales desde metales hasta resinas que se utilizaban con recubrimientos. Allí hacen análisis que se han mostrado en una de las vitrinas, con resultados de laboratorio sobre la degradación de material pétreo, simulando cómo las sales influyen en él. El ejercicio es sencillo, consta de un recipiente, donde se hace una disolución de sales, se sella con cera, se coloca una probeta de material pétreo y se observa su evolución con el tiempo, cómo hay descamaciones y cómo se fragmenta dependiendo de la porosidad del material, por ejemplo la dureza del mármol frente a la piedra caliza. Los estudiantes realizan esos trabajos en el laboratorio, con toda una metodología científica, sacando sus propias conclusiones, apoyadas en todo lo que han estudiado en la parte teórica.

 

También se muestran otros trabajos como las pinturas lacas que los estudiantes preparan para entender que "lo que era inicialmente un colorante, que no se puede utilizar como pigmento porque es soluble en agua, se convierte en un pigmento mediante unas reacciones físico-químicas. Así cuando se enfrenten a una restauración y vean un rojo que es una laca sabrán de dónde viene y cómo tienen que tratarlo".

 

La tercera asignatura de análisis químico es una batida por todas las técnicas que se pueden utilizar en conservación y restauración para hacer análisis de materiales, que los propios estudiantes no van a hacer, porque para eso hace falta un experto que realice, por ejemplo, una cromatografía de gases, que es la técnica que va a separar ácidos grasos del secante. Pero aunque ellos no lo vayan a hacer, tendrán el conocimiento para poder solicitar a un laboratorio que haga el análisis completo.

 

De hecho, ha habido pósteres  y vitrinas que se refieren por ejemplo a todos los materiales que se utilizan como referencia en pintura sobre tabla, y eso permite dar a conocer que detrás de una pintura no está sólo lo que se ve a simple vista. Chércoles reconoce que a casi todos les llama mucho la atención, porque una cosa es lo que están viendo, lo que tocan, y otra las propiedades que hay detrás, dependiendo de los materiales

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