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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 11 de diciembre de 2019

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Un emotivo homenaje da vida al Aula Magna Alfredo Pérez Rubalcaba

Aula Magna Alfredo Pérez Rubalcaba. Desde este 19 de junio el espacio más emblemático de la Facultad de Ciencias Químicas llevará unido el nombre de uno de sus profesores más ilustres. Ha sido su mujer, Pilar Goya, junto al rector Joaquín Goyache y el decano Francisco Ortega, los encargados de descubrir la placa que recuerda en el interior del propio aula la decisión tomada por la Junta de la Facultad. Fue el último de los emotivos momentos que depararon el homenaje que su Facultad y su Universidad quisieron brindar al Rubalcaba profesor, compañero y amigo, al que, aunque durante 33 años dejó de dar clases para ser "un gran político y un extraordinario servidor público, nunca dejó de tener presente a su Facultad y a su universidad, la Complutense", como subrayó el decano Francisco Ortega. No será el último homenaje que la UCM le dedique. El rector Joaquín Goyache anunció que la secretaria general, Araceli Manjón-Cabeza, y el catedrático de Química Inorgánica y gran amigo de Rubalcaba, José María González Calbet, ya están trabajando para celebrar en mayo del próximo año, coincidiendo con el primer aniversario de su fallecimiento, un congreso que trate sobre su legado político y personal. "Su figura merece mayor conocimiento y reconocimiento", recalcó el rector.

 

El homenaje que le han rendido su Facultad y su Universidad al profesor Pérez Rubalcaba, ha reunidos a decenas de compañeros, estudiantes y personal -así como políticos, como la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, los ministros José Luis Ábalos y Grande Marlaska o el líder del PSOE madrileño, Ángel Gabilondo, entre otros-, que han abarrotado "su aula" durante las dos horas que ha durado el acto. El primero en intervenir -presentado como el resto de intervinientes por la secretaria académica de la Facultad, Isabel Barrena- fue el decano Francisco Ortega, quien explicó que la decisión del cambio de denominación del aula había sido adoptada por unanimidad. El decano se centró en el último periodo de Pérez Rubalcaba en la Facultad, desde su reincorporación en el año 2015. Le describió como "excelente docente, sencillo, cercano, gran compañero y persona excepcional", Recordó que nada más incorporarse a las aulas lo primero que hizo fue "pedirme disculpas por el lío".

 

El catedrático de Química Orgánica Odón Arjona, compañero de Rubalcaba tanto en su primera como en su segunda etapa en la Facultad, fue el encargado de repasar su trayectoria académica. Recordó que su actividad docente comenzó en 1974, con una beca que ahora se denominaría predoctoral y que le condujo a la lectura y aprobación de su tesis en 1978. Durante esos cuatro años ejerció de profesor ayudante para pasar tras la consecución del grado de doctor a ser "profesor encargado de curso". En aquel entonces no existía la Universidad de Castilla La Mancha y el Colegio Universitario de Ciudad Real, en el que se impartían estudios de Química, dependía de la UCM. Allí fue Pérez Rubalcaba, antes de represar al campus profesor adjunto contratado. En aquellos años también inició su carrera investigadora. Su primer artículo científico lo firmó junto a Pilar Goya y Jaime Lissavetzky. Sus investigaciones le llevaron a estancias en la Universidad de Costanza (Alemania) y de Montpellier (Francia).

 

En 1983 Rubalcaba dejó la Universidad. Según contó el profesor Odón, no fue una decisión sencilla porque para él la Química y la enseñanza eran su pasión y "porque además sabía que si se decidía por la política aquello iba a ser para un largo tiempo". Durante los primeros años, en los que fue director de Gabinete de la Secretaría de Estado de Universidad e Investigación, el profesor Pérez Rubalcaba continuó de manera voluntaria impartiendo algunas clases, pero sus continuos ascensos políticos pronto se lo fueron impidiendo. El profesor Odón también vivió su regreso en 2015 y sus esfuerzos para estar a la altura, para volver a ser un buen profesor. Lo logró."En estos últimos años Alfredo fue un hombre feliz. Él me lo decía".

 

La siguiente en tomar la palabra fue Laura García Sánchez, técnica del laboratorio de Química Orgánica. Ella conoció a Alfredo -en la Facultad él quería que todos, incluidos sus estudiantes, le llamaran así- en estos últimos años. Juntos impartían las clases de prácticas de laboratorio. Según contó, Rubalcaba disfrutaba cada una de esas sesiones enseñando "y también aprendiendo de los estudiantes. Entre Rubalcaba y Laura García surgió una gran conexión en el trabajo que se tradujo en una "maravillosa" amistad. Compartían, según confesó, gusto por la novela negra, el humor socarrón y madridismo, "algo que no es fácil en un departamento con un 90 por ciento de seguidores de Atlético de Madrid". No todo fue perfecto. "Él tenía un defecto, uno muy feo: se comía las uñas son parar, pero a pesar de eso era una persona muy inteligente y, sobre todo, irrepetible".

 

José María González-Calbet fue su amigo, su compañero de batallas desde los años setenta cuando coincidieron en la Facultad y en la lucha de los profesores no numerarios, los famosos "penenes". Nunca perdieron la estrecha relación y raro fue el verano que no pasaron juntos con sus familias en Asturias. Por ello, González-Calbet -además de leer el reconocimiento aprobado por la Junta de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología- habló del Rubalcaba más personal, el enamorado del atletismo -fue campeón universitario de 100 metros-, el apasionado por el fútbol, el que disfrutaba con la música, el que tenía en la tabla periódica un referente vital. Tanto es así, que según contó a Rubalcaba le gustaba equiparar a personas y organizaciones con elementos químicos, según sus características. "De los nacionalismos decía que, sin duda, eran gases porque ocupaban siempre todo el espacio disponible". Siguiendo el juego, el propio González-Calbet se atrevió a equipar a su amigo con un elemento de la tabla. "El que más se le ajusta es el carbono", señaló, explicando que ambos comparten la cualidad de mejorar lo que hay en su entorno.

 

La estudiante Sandra Rodríguez Blázquez elevó aún más, si ello ya era posible, la emotividad del acto al leer una carta que junto a sus compañeros de clase han escrito a su profesor. En ella le agradecen lo aprendido, pero sobre todo su cercanía, amabilidad y don de la oportunidad. "Todas nuestras clases contigo han sido únicas", leyó Sandra antes de recordar la última que les impartió una mañana de abril, la del mismo día en el que sufrió el ictus que finalmente no pudo superar. "Siempre permanecerás con nosotros", concluyó la estudiante.

 

El hasta la pasada semana rector de la Universidad Complutense, y desde ese cargo promotor también de este acto, Carlos Andradas, también quiso glosar a Alfredo Pérez Rubalcaba. Se centró también en estos últimos años de contacto en la Universidad, subrayando la disponibilidad inmediata que siempre tuvo a todo lo que se le pidió desde el Rectorado. "Me pongo a ello inmediatamente", destacó Andradas que era la respuesta que recibía en su whatsapp siempre que le pedía su intervención en algún asunto, como por ejemplo la negociación con Unicaja para recuperar la titularidad del Colegio Mayor San Juan Evangelista. "Siempre quiso hacer todo desde el anonimato y si algo dejó de hacer fue para no situarse a la luz pública".

 

Su mujer, a la que conoció en la Facultad, Pilar Goya, agradeció a la Universidad, la Facultad, los organizadores y asistentes el homenaje y aseguró que a "Alfredo le habría encantado, tanto por quien se lo ofrece, como por lo que representa y también por donde se hace". Según recordó, en su etapa de estudiante tanto Rubalcaba como ella pasaron mucho tiempo en esa aula magna llevando a cabo diversas reivindicaciones. "No puedo imaginar qué habría sentido Alfredo si hubiese sabido que 50 años después este aula llevaría su nombre", concluyó.

 

El último turno de palabra le correspondió al rector Joaquín Goyache. Destacó sobre todo la pasión de Rubalcaba por la universidad y por los estudiantes, y también su dedicación al interés público y su "inteligencia política deslumbrante". Goyache subrayó la hoja de ruta que diseñó para finalizar con la violencia de ETA y también antes en su paso por el Ministerio de Educación y su fructífera labor para sacar a España del retraso del que venía. Por todo ello, anunció la celebración coincidiendo con el primer aniversario de su fallecimiento de un congreso que ponga en valor "el legado político y humano de Alfredo Pérez Rubalcaba".

 

Joaquín Goyache, Pilar Goya y Francisco Ortega, tras descubrir la placa con la denominación de Aula Magna Alfredo Pérez RubalcabaEl rector Goyache anunció la celebración en mayo del próximo año sobre el legado político y personal de RubalcabaSandra Rodríguez, José María González-Calbet, Francisco Ortega, Joaquín Goyache, Pilar Goya, Carlos Andradas, Laura García y Odón ArjonaUna foto de Pérez Rubalcaba con el lema La paz y la libertad es nuestra forma de vida, presidió el homenajeEl acto tuvo momentos de gran emotividadJosé Luis Ábalos, Cristina Narbona, José Carrillo, Araceli Manjón-Cabeza y José Antonio CampoJoaquín Goyache escucha una de las intervencionesEl decano de la Facultad de Ciencias Químicas, Francisco OrtegaOdón Arjona, catedrático de Química Orgánica, repasó la trayectoria académica de RubalcabaLa técnica de laboratorio Laura García impartía las prácticas con su amigo AlfredoLa alumna Sandra Rodríguez leyó una emotiva carta escrita junto a sus compañeros de claseEl ex rector Carlos Andradas destacó la disponibilidad de Rubalcaba a colaborar con la universidad en todo momentoEl ministro Fernando Grande Marlaska charla con Pilar Goya y José María González-CalbetJosé María González-Calbet, durante su intervención
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