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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 12 de agosto de 2020

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Nace la revista "Fuego en Notre Dame", con el respaldo de Almudena Grandes y Luis García Montero

El paraninfo de la Facultad de Filología ha sido la sede elegida para la presentación de la revista Fuego en Notre Dame, acto que contó con la presencia de los escritores Almudena Grandes y Luis García Montero. Fernando Ángel Moreno, vicedecano de Estudiantes, considera que "literatura es hacer, y eso es mucho más de lo que se aprende a veces en la clase", por eso opina que "hay que apoyar el hecho de que estén aquí algunos de los estudiantes más brillantes, los que más se esfuerzan y colaboran, así que se puede confiar en ellos". Pidió al resto de alumnos que colaboren con la revista, para conseguir que dure este proyecto que ahora nace. La veintena de estudiantes que forman parte del equipo editorial y de las distintas comisiones de Fuego en Notre Dame (captación de textos, arte, redes y eventos) creen que "es difícil ponerse de acuerdo en una definición fija de lo que es la literatura". De hecho, los creadores de esta revista parten de la base de que es un concepto que "se expande al cine, música y videojuegos, y de esa diversidad surge este proyecto de compañeros, no competidores, en el que se quiere dar visibilidad al mayor número de representaciones artísticas".

 

Alba Ortón, una de las encargadas de la comisión de arte de la revista, añade que con este formato "el lector tiene pensado darle un tiempo, pensar lo que ve y lo que lee, no como en las redes, además se quiere hacer una propuesta visual interesante de leer y ver, y que capte la atención del lector". Para ello han encargado la portada y la contraportada a Jaime Remírez, del Instituto de Diseño, con la idea puesta en "que haya una imagen gráfica propia, que comienza aquí con ciertos códigos visuales que se repiten, y que se quiere que representen una cierta línea ideológica que se vea reflejada en el contenido, que será lo más inclusivo posible".

 

Cristina Abellán y Enriqueta García-Posada, responsables de la sección de la narrativa, tienen claro que "la sociedad cambia, tanto las relaciones de poder como las formas, así que ante esas necesidades se propone el pacto de ficción, como algo que no corresponde a una necesidad". En este primer número se han incluido tres relatos, en los que se vio un hilo común que les hacía encajar, "que era su necesidad de expresar ideas y acciones, a pesar de su clara diferencia de extensión". Creen desde la revista que "el fondo es lo realmente importante y no el número de palabras, porque el lenguaje se subordina a aquello de lo que se quiere hablar, se debe jugar con el lenguaje en pos de lo que se quiere contar".

 

Los responsables de la sección de arte explican que "la revista surge de un cambio, del fuego que transforma una cosa en otra, y en ese cambio el arte fotográfico es necesario, porque lo interiorizamos y buscamos esa imagen que nos conmueva y nos destroce los esquemas. Eso es la fotografía, y en las ruinas se puede engendrar muy buen arte".

 

Raquel García y Juan Alcázar, de la comisión de la captación y de redes, son además responsables de la sección de poesía, y creen que "la poesía se remonta a mucho antes que una conciencia literaria clara, es un juego de palabras que surge de un impulso, de un yo. En la revista se quiere apostar por jugar con las nuevas formas poéticas, por conceptos más postmodernos y ver hasta dónde pueden llegar los límites, donde está el cortafuegos de este fuego que se propaga".

 

Lucas Lima, uno de los editores de la revista, y Diego Ariel, secretario, hablan de la sección de ensayos, con la que se pretende que Fuego en Notre Dame influya en aquellos que los lean, "porque decir al mundo lo que pensamos para influirle, es al final de cuentas estar medio vivos, al menos". Los temas de los ensayos van desde neoliberalismo y cómo idealiza conceptos que benefician al sistema, a la interacción del feminismo con la literatura y del control del patriarcado sobre la creación literaria.

 

Apoyo de altura

Tras una breve representación teatral, la presentación de la revista contó con  la presencia de Almudena Grandes y Luis García Montero que se mostraron encantados de estar aquí para celebrar el nacimiento de esta revista, ya que "siempre han sido un espacio de juventud, donde las ilusiones individuales encuentran un marco colectivo muy importante para tejer apuestas y decidir lo que se puede hacer con una vocación, que en este caso es literaria".

 

De acuerdo con García Montero, "este tipo de iniciativas tienen mucho que ver con la labor universitaria porque en cuanto uno se descuida parece que la universidad es una fábrica de futuros aspirantes a puestos de trabajo, pero debe ser otra cosa, un lugar donde tiene mucha importancia la conciencia cívica, el orgullo individual generando vínculos de participar en una comunidad. Así que esta revista es un marco de apuesta maravilloso".

 

Almudena Grandes piensa que "una revista como esta tiene más que ver con los poetas, que son mucho más sociables, ya que la poesía es algo más de juventud, mientras que un narrador necesita tener experiencia para poder contar. Por eso, escribir una novela es la experiencia artística más solitaria que hay, ya que implica estar muchos meses o años trabajando en un artefacto que no existe, que no se puede compartir".

 

Para ella, "Notre Dame no ha ardido nunca", porque desde que leyó a Victor Hugo esa es su catedral, "una imagen muy anterior a la invención de lo audiovisual", así que la Notre Dame que le pertenece es "una muy distinta a la que apareció en el telediario".

 

García Montero insiste en que "la universidad en sus orígenes no fue un conjunto de disciplinas de estudio, sino el conjunto de personas que se dedicaban al estudio. De hecho, el compromiso con lo humano y la generación de vínculos estaba ya en el origen de "la universidad ideal que es pública, que no depende de los posibles soportes e intereses del mercado, sino de los presupuestos generales del Estado en una clara vocación pública y de formación de gente que necesita la tecnología y las humanidades más allá del consumo mercantil".

 

Compromiso político

Almundena Grandes añade que "el gran compromiso de la Universidad debería ser recuperar su sentido de un lugar al que acudes para aprender, no para ganar créditos para pedir una beca, y para que algún día dejáramos de hablar de eso, todo debería empezar en la escuela, separando la Lengua de la Literatura".

 

Opina además que "la relación entre el compromiso y la literatura normalmente se formula mal, ya que el compromiso es inherente a la escritura, porque escribir es mirar al mundo, y todas las miradas son diferentes porque pasan por el filtro de la propia memoria e ideología". Por eso, "la escritura siempre tiene que ver con la ideología e incluso los que pretenden eludirla, por encerrarse en una torre de marfil y escribir sobre su ombligo, también producen ideología, ni más ni menos ideológica que una llamada a la revolución".

 

Para García Montero, "todos somos ciudadanos desde que nacemos hasta que nos miramos, y ya que somos seres de lenguaje estamos comprometidos con la sociedad". Recordó que su maestro en la universidad, Juan Carlos Rodríguez, hablaba del compromiso político, que "va más allá de contenidos de asunto político, porque nuestra manera de entender el amor, la vida... es radicalmente histórico y tiene una dimensión política más allá de una protesta, una huelga general o una relación de partidos políticos. Todo lo que tenga que ver con la vida es política y si uno explica literatura hay que romper con el prejuicio de que la política mancha la literatura".

 

Jovellanos y Galdós

Explica García Montero que "un escritor comprometido que dio con sus huesos en la cárcel fue Jovellanos, hasta quedarse sin país y sin tiempo, porque la Ilustración que él defendía se quedó en el aire". Para Grandes, "Benito Pérez Galdós es un puente, el gran narrador de la literatura española después de Cervantes, y una figura paradójica que dice mucho de este país".

 

Recuerda la novelista que lo primero que leyó de Galdós fue Tormento, la historia de un cura que se enamoraba de una huérfana y ella, que sentía cariño por el cura, tenía la necesidad de huir de esa relación. Lo más asombroso, según Grandes "era la ternura que el autor sentía por ese cura, al que condenaba, pero con el que empatizaba y su amor le conmovía, y sobre todo que al leerlo en 1975 era totalmente inverosímil que aquello pudiera haber ocurrido en Madrid".

 

Galdós, al que durante mucho tiempo se tachó de reaccionario, en realidad fue "el máximo exponente del pensamiento progresista de su época, diputado en 1910, cabeza de lista por Madrid, y dos años después fue candidato al Nobel y la caverna escribió al rey de Suecia para decirle que no podía ganarlo por republicano". Durante la dictadura y la transición todos creían que Galdós era un escritor sin interés, muy chato, un costumbrista como los Álvarez Quintero, y además reaccionario, pero "hay que reivindicar tanto a Galdós como a un siglo que fue importantísimo, ya que en el franquismo se quiso olvidar, porque contenía la mayor experiencia de libertad que se vivió en España antes de la Segunda República".

 

Literatura de mujeres y poesía actual

Recuerda Almudena Grandes que decía ya cuando treinta años, que algún día no tendría que hablar de lo de ser mujer y escritora, y aunque "han cambiado mucho las cosas desde el 96, sigue siendo un tema de discusión si hay una literatura de mujeres". Asegura Grandes que "algunas feministas de la diferencia lo reivindicaban, pero es un error porque sustenta una situación muy injusta ya que la literatura sin apellidos es la de hombres". Ella no cree deba existir esa etiqueta, "aunque sí hay género, pero también color, raza, hija única o de familia numerosa, y el género no tiene poder suficiente para dividir el mundo en dos mitades, porque hay otros poderes más importantes como la nacionalidad o el poder adquisitivo. La literatura claramente es solo una, la que escriben hombres y mujeres".

 

Explicó, eso sí, que cuando ella empezó "las escritoras eran como una gardenia en el ojal de los escritores, algo excepcional, y los editores querían tener mujeres en el catálogo para mostrar que eran muy modernos". Ahora, sin embargo, la situación ha mejorado mucho y tiene la sensación de que "cuando un libro suyo sale al mercado se pega por las mesas de las librerías en un contexto de igualdad a la de los hombres que publican a la vez".

 

En cuanto a la situación de la poesía en la actualidad, García Montero cree que "a la gente no se le puede pedir que se interese por la poesía, si la poesía no utiliza el lenguaje de la gente, que no es el del utilitarismo barato de las campañas publicitarias de los grandes almacenes, no es sólo un lema publicitario". Opina además que "ha habido una transformación digital radical que tiene que ver con los retos de la poesía, porque ha habido un mestizaje entre lo privado y lo público que tiene mucho que ver con el mundo de hoy, donde esos dos conceptos se rozan en una frontera donde lo íntimo se convierte en noticia pública".

 

La nueva poesía, por tanto, estará "marcada por la gente que ha tenido una educación en el ámbito digital, pero que se hayan preocupado por leer a Baudelarie, Jovellanos o a Juana de la Cruz".

 

Terminó el acto con la lectura de Luis García Montero de su poema Colliure, tras lo cual Almudena Grandes leyó el arranque de su nueva novela, La madre de Frankenstein.

Fernando Ángel Moreno, vicedecano de Estudiantes de la Facultad de Filología, durante la presentación de la revista Fuego en Notre DameMiembros de la revista Fuego en Notre Dame entrevistan a Almudena Grandes y Luis García MonteroDiego Ariel, secretario de Fuego en Notre Dame, y Lucas Lima, uno de los editoresEn la presentación de la revista hubo una breve representación teatralLos escritores Luis García Montero y Almudena Grandes, entre el público durante la presentación de la revista Fuego en Notre Dame
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