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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 29 de septiembre de 2020

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¿La ciencia cuenta en política? Parece que va “informando”

¿La ciencia cuenta en política? Es la pregunta de la sesión de tarde en el curso "La ciencia cuenta. Curso de divulgación científica". Lorenzo Melchor, uno de los llamados a resolverla, se la plantea a los asistentes y en una rápida encuesta a mano alzada gana con holgura el no. En la mesa, sin embargo, ni Melchor, especialista en asesoramiento y diplomacia científica, ni Rita Maestre, la portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid, parecen no estar del todo de acuerdo. "Sí, la ciencia cuenta, y mucho. Y debería contar más", responde Maestre, aunque lo matiza: "La verdad es que es una buena pregunta", porque si los políticos hiciesen lo que dice la ciencia, sin escuchar opiniones o puntos de vista, el pluralismo y la democracia se resentiría.

 

La respuesta de Lorenzo Melchor, quien trabaja en la Federación Española para la Ciencia y el Conocimiento (FECYT) es más elaborada. Plantea la cuestión en diferentes niveles. ¿Importa la ciencia en campaña electoral? ¿Importa en las decisiones de los gobiernos? ¿Se tiene en cuenta en los parlamentos? O antes que todo eso: ¿Le preocupa a la gente la ciencia? Según el CIS, la verdad es que poco. De manera más o menos directa, solo el 0,3 por ciento de la población se muestra preocupada por la falta de inversión en industria e I+D. "Es cierto -contextualiza Melchor- que para solucionar muchos temas que sí preocupan es necesaria la intervención de la ciencia".

 

Melchor cita que en los debates organizados por TVE en las últimas elecciones generales solo en una ocasión alguien habló de ciencia. No fue ninguno de los "capos", sino en el debate a 7, en el que los principales partidos mandaron a sus segundos o terceros espadas, cuando el representante del PNV, Aitor Esteban, se refirió a la cuestión. El colmo es que su opinión montó un gran revuelo y los científicos se revolvieron en Twitter contra ese político que pedía más inversión en I+D, pero ligada a su aplicación directa industrial en detrimento de la investigación básica.

 

Para Lorenzo Melchor, la mejor forma en la que la ciencia puede entrar en la política es la que se está viniendo a denominar como "política informada en la evidencia". La ciencia se convierte en una especie de fuente estable a la que recurren los políticos para saber lo que hablan cuando tienen que referirse a temas científicos. Este asesoramiento científico, tan de moda estos meses por la COVID-19 y sus comités o no comités científicos, es a día de hoy la gran baza que tienen los científicos para hacer que sus estudios, evidencias u opiniones basadas en datos científicos, lleguen a los políticos y desde ahí a la ciudadanía.

 

La gran baza de la ciencia es, a día de hoy, su "autoridad, integridad y credibilidad". Su principal peligro es perder su independencia y vincularse a opciones políticas concretas. Su exigencia es que sea transparente y esté abierta a la ciudadanía. Así, la ciencia conseguirá, a juicio de Lorenzo Melchor, convertirse en un "lobby poderoso". A su favor cuenta también que la riqueza del futuro hoy ya esté claro que dependerá de la I+D+I, que el cambio climático necesita de soluciones científicas y que las urgencias de la humanidad se sitúen hoy en la investigación médica y farmacéutica.

 

Rita Maestre da un ejemplo de cómo la ciencia sin ser un factor decisivo sí es influyente. Habla de Madrid Central, el plan que puso en marcha el gobierno de Manuela Carmena, al que ella pertenecía, en la capital. Cuenta que de los tres consensos que, a su juicio, precisaba el proyecto para hacerse realidad, solo uno estaba a su favor cuando se inició el proceso. Era el consenso científico, la evidencia de la necesidad de disminuir los niveles de contaminación y de que la reducción del tráfico en la capital era decisiva para lograrlo. Gracias a ese consenso científico, se logró que el tema se elevara hasta los otros dos. La sociedad, de acuerdo con Maestre, también alcanzó el consenso, aunque los políticos parece que aún no.

 

Entonces, ¿La ciencia cuenta en política? Al menos, parece que va "informando".

 

Rita MaestreLorenzo Melchor
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