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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 19 de octubre de 2019

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Los Cursos de Verano se unen a la celebración del bicentenario del Museo del Prado

Con el auditorio prácticamente lleno del Museo del Prado, el martes 2 de julio se ha inaugurado el curso Presente y futuro de los museos mundiales, en la que representa la decimoquinta participación entre el Museo y los Cursos de Verano de la Universidad Complutense. Amalia Valcárcel, vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado, agradeció a la UCM su "apoyo sistemático" y aseguró que este año, por coincidir con el bicentenario de la apertura al público del Museo, se ha cuidado el programa con especial atención para contar con "los directores y directoras de los más grandes museos del mundo para hablar de sus instituciones, para instruirnos, enseñarnos y hablarnos con amistad". En el curso participarán los responsables del Metropolitan Museum of Art (Nueva York) del Hermitage (San Petesburgo), del Kunthistoriches Museum (Viena), de la Galería de los Uffizi (Florencia), de The National Gallery (Londres), del Museo de Orsay (París), del Städel Museum (Frankfurt)), de las Galerías Nacionales de Escocia, de los Museos Vaticanos y, por supuesto, del Museo del Prado.

 

La inauguración del curso contó con la presencia de Carlos Zurita, presidente de la Fundación de Amigos del Prado, quien informó de que este curso tiene como precedente el ciclo anual que se celebró en 1994 con el título de Los grandes museos históricos, para celebrar el 175 aniversario del Museo, promovido por Francisco Calvo Serraller, que por aquel entonces era director del Prado.

 

Isabel García Fernández, vicerrectora de Cultura, Deporte y Extensión Universitaria de la Complutense y profesora de Museología y Museografía, reconoció ser una gran amante de los museos, fundamentales en su vida, desde pequeña, algo que intenta transmitir a alumnos, familiares y amigos, para que poco a poco también lo consideren importante.

 

Contó la vicerrectora que de estudiante venía al Prado dos veces por semana, "estaba una o dos horas y salía siempre satisfecha de la visita". Entiende García Fernández el museo como "un lugar de reunión, no sólo algo personal, sino que tiene que seguir siendo un lugar social. Aquí nos sentimos arropados, optimistas y el encuentro se produce no sólo con las obras, sino también con las personas que nos rodean, se comparten muchas cosas y, sobre todo, el amor al arte".

 

Opina además que "el museo se encuentra siempre en estado de redefinición, cambia con la sociedad, sigue inspirándonos y es fundamental. Con el tiempo se ha hecho más cercano e incluso permite soñar usando tecnologías de todo tipo, casi se puede decir que los museos nos hacen mejores y nos renuevan".

 

Museos más mediáticos

Miguel Falomir, director del Museo del Prado y también del curso, impartió la conferencia inaugural bajo el título Desafíos para un museo singular, partiendo de la idea de que "los últimos veinte años de museos e instituciones han sido los más extraordinarios en cuanto a los cambios que nos han tocado vivir". De acuerdo con él, "los museos han cambiado, y aunque siempre han sido importantes, jamás han tenido la dimensión mediática que ahora ni un impacto económico tan importante sobre las ciudades que los acogen. Algún crítico ha osado considerarles como nuevas catedrales, y si dejamos de lado la parte religiosa, se puede considerar realmente así".

 

Es consciente de que es muy difícil señalar los eventos más destacados de los últimos treinta o treinta y cinco años con respecto a la evolución de los museos, pero "si hay que elegir dos, uno de ellos sería la exposición Velázquez de 1990, que congregó masas, y la apertura del Museo Guggenheim de Bilbao en 1997. A partir de ahí los museos comenzaron a tener un protagonismo del que habían carecido con anterioridad, con colas para visitar cualquier exposición". Se calcula que en el Prado este año se superarán los tres millones de visitantes, y "poco a poco se ha ido creando un contacto más estrecho con la sociedad civil, gracias a la Fundación Amigos Museo del Prado, que, hablando en términos futbolísticos, sería el club más grande de España, después del Barça y el Madrid".

 

En este tiempo, el Prado ha ido aumentando su colección, hasta las 35.535 obras actuales, y también ha crecido, físicamente, con varias ampliaciones, "optando por un modelo de campus que consiste en la agregación de una serie de edificios para albergar las obras". Según su director, desde 1975 hasta la actualidad "ha doblado la superficie, pero no para colgar más piezas, sino para crear espacios como este auditórium".

 

Además, el Museo del Prado ha empezado a añadir "una dimensión educativa a sus actividades, algo que empezó en la posguerra mundial en Estados Unidos, pero que no llegó a España hasta los años ochenta, y que ahora atiende a más de 300.000 personas al año, siendo la mitad de Madrid y el resto de las demás comunidades autónomas".

 

El presupuesto

El Prado ha iniciado una política de puertas abiertas todos los días de la semana, sólo cierran tres días al año, "con una plantilla que en números es prácticamente la misma que hace treinta años, porque además ha habido una limitación de contratación por parte del Estado. Ojalá pudiera crecer y dar posibilidades a gente nueva para que se incorpore".

 

El presupuesto, como es lógico, ha ido avanzando, aunque "ese es uno de los grandes desafíos del futuro". Más allá de las subvenciones, lo más decisivo, según Falomir, ha sido el nuevo ordenamiento jurídico de la ley de 2003 y el estatuto de 2004, que le permite generar fondos propios, de tal manera que "el Museo cada vez genera más y el Estado cada vez da menos". La principal fuente de ingreso son las entradas, a pesar de la gratuidad de varias entradas, que hace que de hecho la mitad de los visitantes no pague nada para entrar.

 

Considera el director del Prado que "España no es un país fácil para recabar fondos privados para las actividades culturales, porque carece de una ley de mecenazgo y eso nos convierte en una anomalía frente al mundo anglosajón, Alemania o Francia". Esto es así, porque "es difícil cambiar los esquemas mentales de la sociedad española, y quizás los museos fallamos en conseguir rentabilidad económica, porque a pesar de tener una enorme reputación, ese prestigio no se traduce en un patrocinio activo o una afluencia de fondos".

 

Calidad

Otro de los desafíos fundamentales para cualquier museo es la calidad de la visita, porque ahora se han convertido en destinos turísticos de masas. Falomir considera que "ese problema tiene difícil solución, quizás una de ellas es la amplitud de horarios, pero no es una tarea fácil, porque el visitante es selectivo y tiene todo el derecho del mundo a serlo".

 

Una de las estrategias que utiliza el Prado para intentar reducir la masificación es la prohibición de hacerse fotos y selfies, que "no es una decisión con lucro económico, porque en la web se pueden descargar fotos de todas las obras con mucha mejor calidad e incluso hay una app que permite hacer un falso selfie".

 

Dentro de esa búsqueda de la calidad está la internacionalización de los museos, algo que ha llevado a algunos incluso a abrir sedes en otros países. Informa Falomir que "cuando se planteó un gran proyecto en Abu Dabi, al que se sumó el Louvre, hubo una aproximación al Prado, pero Calvo Serraller decidió que no interesaba y fue una sabia decisión". Falomir explica que la de Madrid es una colección relativamente pequeña y con unas limitaciones temáticas que no la hace atractiva en todos los lugares, y además se muestra "bastante escéptico sobre las franquicias de diferentes museos, porque muy pocas han perdurado en los últimos treinta años", así que no cree que el Prado esté en condiciones de abrir una sede permanente en el extranjero.

 

Lo que sí hace es compartir sus fondos con museos de Bellas Artes de otras comunidades autónomas y ahora mismo más de tres mil obras están en depósitos de otros museos locales, para que los gestores construyan sus propios discursos. También hace exposiciones por provincias españolas e incluso fuera, "ya sea por dinero o por intercambios culturales, como la muestra del Hermitage" o incluso con exposiciones urbanas. Reconoce que de momento es algo bastante intermitente, pero "ahora hay un acuerdo con el Ministerio de Asuntos Exteriores para coordinarlo y que perdure de alguna manera en las comunidades en las que se integra".

 

Nuevas perspectivas

El museo se enfrenta también a un desafío intelectual, y para ello es fundamental intensificar la investigación, desarrollar el Centro de Estudios, ubicado en el Casón del Buen Retiro, y plantearse cómo es un museo de pintura antigua en el siglo XXI. Explica Falomir que "hay un apego hacia los maestros antiguos que antes era lo que más atraía al público, mientras que hoy es difícil encontrar a algún joven que esté interesado por el arte anterior a 1980".

 

Por eso, es necesario abrirse hacia nuevas narrativas, como las perspectivas de género. La primera exposición en esa línea se dedicó a Clara Peters y este año será el momento de Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana, así como una gran exposición titulada Invitadas, sobre cómo la pintura del siglo XIX veía a la mujer.

 

Otra de las líneas de nuevas narrativas será la del arte virreinal. El Museo del Prado posee una "pequeña, pero exquisita colección de arte colonial, y también el año que viene habrá una gran exposición sobre ese tipo de arte, y en el futuro una muestra dedicada a la pintura filipina".

 

Se quiere incluir también de alguna manera al arte contemporáneo, del que no se puede prescindir, por la importancia que ha tenido el propio Museo en el devenir de ese arte, y porque es fundamental tener una serie de artistas que actualicen el legado del pasado y lo hagan llegar a generaciones actuales. Pero dejando claro que no es un museo de arte contemporáneo, sino que "se organizarán muestras de artistas que en vida manifestaron un interés real por el Prado, como Fernando Zóbel, a quien se le dedicará una exposición, con los dibujos que copiaba en el Museo y que luego llevaba a la abstracción".

 

Explica Falomir que "España es el único país del mundo donde las colecciones se ponen tope por ley, así todo artista nacido con posterioridad al nacimiento de Picasso pasó al Reina Sofía". Ahora, de todos modos, se ha llegado a un acuerdo y eso sólo afecta a esa división de colecciones y cada museo puede comprar lo que quiera, pero "esa división inicial es absolutamente artificiosa, porque si hay una pintura en Europa que sea autorreferencial es la española. Picasso, por ejemplo, miraba a Velázquez y a Goya, así que quizás en cien años el Guernica vuelva al Prado, porque dejará de ser una obra contemporánea y no tendrá sentido que esté en un museo de arte contemporáneo".

 

Además de lo anterior, también se van a crear nuevos itinerarios que inviten a mirar las colecciones de otra manera, no por historiadores del arte, sino por personas que estén al margen del mundo museográfico, para traer aires nuevos al museo. El próximo será sobre la astronomía, organizado por Monserrat Villar. Añade Falomir que "con la Complutense hay una relación constante, ya que aquí hay muchos estudiantes de máster, y muchos de esos itinerarios se encargarán a los mejores, así que es probable que muchos serán de la UCM y otros de otras universidades".

 

El campus del Prado

Inmersos en pleno desafío tecnológico, con iniciativas singulares como programas específicos y permanentes para personas invidentes, el Prado está además inmerso en una reordenación para ser más fiel a su historia como con el Gabinete de Descanso, que reconstruye de forma fidedigna una de las salas del Museo tal y como era en 1828 y que "será permanente".

 

A ello se sumará el Salón de Reinos, "que cerraría la idea del campus del Prado, y estará destinado a la exposición de obras de arte". Asegura Falomir que "no es un pastiche, porque en todos los sentidos cuenta con la esencia misma del Prado, ya que forma parte del Palacio del Buen Retiro". Es un proyecto de remodelación que han ganado Carlos Rubio y Norman Foster, "muy respetuoso con las partes históricas, pero muy osado con el desarrollo de la galería superior". Allí irán retratos ecuestres de Velázquez y La rendición de Breda, por ejemplo y arriba habrá "un espacio diáfano con la más alta tecnología, quitando un añadido que hicieron los militares del siglo XX y cambiándola por una obra muy sofisticada en la construcción".  Se sueña además con convertir toda esta área de Madrid en un campus peatonal, de tal manera que habrá edificios conectados, clásicos y modernos como las remodelaciones de Rafael Moneo y Norman Foster.

Los responsables del curso, autoridades académicas y directores y directoras de algunos de los mayores museos del mundoCarlos Zurita, Amalia Valcárcel e Isabel García Fernández en la inauguración del curso Presente y futuro de los museos mundialesMiguel Falomir, director del Museo del PradoEl auditorio del Museo del Prado se llenó prácticamente en la inauguración de este Curso de Verano de la UCMCarlos Zurita, presidente de la Fundación de Amigos del Prado, presentó esta decimoquinta edición de un curso entre ese Museo y los Cursos de Verano de la UCMMiguel Falomir, director del Museo del Prado, impartió la conferencia inaugural
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