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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Lunes, 3 de agosto de 2020

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Borrell, orgulloso de la respuesta europea a la COVID, “aunque esta historia aún no ha acabado”

Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidente de la Comisión Europea, ha impartido este lunes 27 de julio una conferencia extraordinaria en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en San Lorenzo de El Escorial, para analizar el papel de la Unión Europea "en un mundo post coronavirus". Y aunque, evitó lanzar campanas al vuelo o lecturas demasiado optimistas, sí considera que los europeos nos podemos mostrar "orgullosos" de nuestra forma de vida, de nuestros sistemas de ayuda social y, por al menos por esta vez, de la respuesta política que la Unión ha sabido dar de manera conjunta.

 

Borrell -que fue presentado por el catedrático complutense Patxi Aldecoa, presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo- se refirió a la COVID-19 como una crisis de origen sanitario, que ha dado lugar a una también gravísima crisis económica y que ya está causando tensión social y política. "Es la crisis más global que ha afectado al mundo desde la II Guerra Mundial", afirmó. Y aunque es posible, según reconoció, que la pandemia venga a reforzar el papel geopolítico de Europa en el contexto mundial, "tampoco es seguro que sea así".

 

China, reforzada

En su conferencia, el alto representante -equivalente a ministro- de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad fue repasando el lugar en el que, a su juicio, ha colocado la pandemia a los diferentes actores internacionales. Comenzó con China. "Sale claramente reforzada de su labor con la COVID-19", aseguró. A su entender, la diplomacia china está siendo muy "agresiva" con el objeto de ganar la "batalla de las narrativas", sumando a su indudable éxito de control interno de la enfermedad la impresión generalizada de que está ayudando al resto del planeta. Más allá de la COVID, lo cierto, según señaló Borrell, es que China lejos de converger hacia el sistema democrático, como muchos previeron cuando se abrió a la economía de mercado, está divergiendo aún más hacia el autoritarismo. Además, en el plano económico ha dado un enorme salto de calidad, dejando de ser la fábrica "barata" del mundo y situándose como el gran actor de la tecnología del futuro.

 

Estados Unidos, debilitada

Estados Unidos, "y no es decir nada en su contra", comenzó Borrell, sale muy debilitada de su gestión de la pandemia. Por vez primera no juega un papel de líder en una crisis mundial, y se ha empeñado con rivalizar con China, abocando al mundo a una nueva guerra fría. Además, su economía tampoco parece que se vaya a recuperar de manera rápida, lo que le genera también tensiones internas. Las elecciones de noviembre, gane quien gane, no resolverán de manera inmediata ninguno de esos dos problemas, ni las relaciones con China ni sus problemas económicos.

 

El Sur, el más afectado

Los países del Sur, en especial América Latina y África, van a ser, sin duda, los países más afectados. América Latina ya es el continente que más está sufriendo la pandemia y África, que parecía que iba a salvar la situación más o menos bien, en las últimas semanas está viendo cómo avanza la propagación del virus de manera cada vez más acelerada. Para Borrell, las consecuencias en África son sin ningún lugar a dudas las más preocupantes y augura graves riesgos sociales y también políticos. "Europa tiene la oportunidad ahora de demostrar que somos, como nos gusta decir, los mejores partners de África, pero parece difícil que lo vaya a hacer", confesó.

 

La respuesta europea

En cuanto a Europa, de ser el continente más afectado, aunque de manera desigual, ha pasado a una posición bastante más tranquila "pese a los rebrotes". La respuesta que ha dado, pese a la descoordinación inicial, ha hablado muy bien de su modelo social, "capaz de amortiguar el golpe como en ningún otro lugar". Pero, sin duda, el acuerdo alcanzado por la Comisión Europea la pasada semana significa un antes y un después. De acuerdo con Borrell, hay que reconocer el papel de Macron y Merkel en todo este proceso de respuesta. Sin ellos ni siquiera se habría planteado un plan como el que finalmente se aprobó en la Comisión. "Ellos desbloquearon el proceso", aseguró Borrell.

 

De acuerdo con el también vicepresidente de la Comisión Europea, el acuerdo alcanzado ha roto una serie de tabús. El primero, que toda Europa se haya puesto de acuerdo para emitir deuda y, además, que se haya decidido que una parte muy importante de ella se utilice en transferencias directas. Este hecho, que todos los países hayan aceptado endeudarse para ayudar a los más afectados, es algo histórico. No obstante, aunque 750.000 millones de euros pueda parecer una cantidad enorme, Borrell recordó que no pasa de ser el 6% del PIB europeo, que si se tiene además en cuenta que se va a repartir en tres años, apenas es un 2% del PIB anual.

 

Interrogantes del Plan Next Generation UE

El alto representante europeo reconoce que el acuerdo también tiene un precio político que ya habrá tiempo de evaluar. También está pendiente ver cómo se amortiza esa deuda. Lo lógico es que sea a través de un incremento de los ingresos fiscales, porque no parecen posibles las otras dos opciones: ni los países van a querer aportar más ni se va poder gastar menos. También recordó que al Plan Next Generation UE, al que algunos añaden la coletilla "will pay" (Plan europeo que la próxima generación pagará), aún le queda un largo camino que recorrer, y aunque confía en que llegue a buen término, su necesaria aprobación por los parlamentos nacionales, y algunos regionales, y también por el Parlamento Europeo, no aseguran aún su puesta en marcha. Sea como sea, "no va a ser un proceso corto".

 

También recordó Borrell que la pandemia no ha acabado, ni desde el punto de vista sanitario ni desde el económico", y aunque en Europa la situación está más controlada "nadie puede considerarse a salvo si el vecino no lo está". La receta para los próximos meses es "convivir con el virus" y buscar el equilibrio entre las exigencias sanitarias y las económicas.

 

Tareas pendientes

En el plano geopolítico, por tanto, como resumió Borrell, la COVID-19 deja un escenario distinto al que había, con China reforzada y Estados Unidos en una situación complicada y a la que no está acostumbrada. Europa sale reforzada, pero con muchas tareas pendientes. A su juicio, una de ellas será ayudar a "nuestros vecinos africanos", aunque solo sea como una "forma de invertir en nuestra propia seguridad, tanto sanitaria como económica". Hacia dentro, la pandemia parece que va a ayudar -"a la fuerza ahorcan"- a arreglar una de las patas defectuosas con las que se diseñó el euro, la fiscal. "Al menos ahora le está empezando a crecer, aunque hasta dónde irá no lo sabemos". Por último, recordó que aunque en esta ocasión no va a haber "hombres de negro" exigiendo recortes y reformas a cambio de ayudas, sí hay condiciones, y el dinero tendrá que dedicarse a objetivos comunes, que tienen como punto común el desarrollo verde y el digital.

 

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