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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 29 de abril de 2017

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El patrimonio cultural busca encontrar un espacio propio en la oferta académica

María ángeles Querol y Juan Miguel Hernández León son los coordinadores del clúster de Patrimonio Cultural del Campus Moncloa de Excelencia Internacional. Es el único de los clústeres relacionado con las humanidades

El Campus Moncloa de Excelencia Internacional divide su actividad investigadora en seis clústeres. El de Patrimonio Cultural está coordinado por María Ángeles Querol, profesora del Departamento de Prehistoria de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense, y por Juan Miguel Hernández León, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica.
Querol es la tercera coordinadora que ha tenido el clúster por parte de la UCM, y llega con la clara intención de darle un nuevo espíritu. Ella misma asegura que el problema principal que tuvo este clúster en un principio fue que "sólo se llamó de Patrimonio, sin ningún tipo de adjetivo detrás, lo que provocaba una auténtica indefinición de objetivos". Además a eso hay que añadirle que es el único de los seis clústeres que tiene que ver con Humanidades, así que funcionó un poco como un cajón de sastre para aglutinar a los grupos que no podían formar parte de otros clústeres de ciencias experimentales. Al llegar en febrero de 2013, Querol se encontró con un clúster sobredimensionado, con 180 grupos de investigación, más de 40 laboratorios y unas 25 colecciones museográficas de los Departamentos.
Una de las primeras medidas que ha tomado la nueva coordinadora es conseguir que el consejo asesor del clúster apruebe un apellido detrás de Patrimonio, de tal modo que ahora ya es un clúster de Patrimonio Cultural.


Una definición
Querol asegura que mucha gente confunde patrimonio cultural con cultura y patrimonio natural con naturaleza. Para ella "el patrimonio cultural es un conjunto de bienes materiales e inmateriales que la sociedad actual ha decidido que merece la pena proteger, conservar, salvaguardar, porque son nuestras señas de identidad, porque nos hace sentir orgullo, porque incluso nos puede generar beneficios económicos a través del turismo, o por las razones que sean".
Querol explica que además el patrimonio cultural cambia en su identidad a lo largo del tiempo y "lo que queda es una especie de víctima de lo que ha pasado en los momentos anteriores". En el siglo XVIII y XIX no existía conciencia de patrimonio cultural y, por tanto, las políticas de protección y tutela no se ponían en práctica. La idea de que el patrimonio cultural nos identifica es algo muy de Occidente y del siglo XX. De hecho, como asegura Querol es un constructo del siglo XX que se debe "sobre todo, a la acción muy destructiva de las dos guerras mundiales, que arrasaron muchas ciudades europeas". Para que eso no volviera a ocurrir surgieron instituciones como la UNESCO o el Consejo de Europa, pero realmente las guerras occidentales de los últimos 30 años han sido igual de destructivas o más. "Los archivos y los museos son la identidad de un pueblo, y eso se destruye en las guerras de estas tres décadas que no son de conquista, sino que son de exterminio".
La conclusión a la que quiere llegar Querol es que "no toda manifestación cultural es patrimonio cultural, sólo una parte, muy poca realmente, porque el ser humano está todo el tiempo haciendo cultura, pero de esas sólo elegimos unas pocas para declararlas Bien de Interés Cultural o Bien de Interés Patrimonial".


Casa propia
La definición de patrimonio cultural ya está plenamente extendida, lo que falta ahora es "que tenga casa propia" y eso es lo que pretende conseguir Querol como coordinadora del clúster.
No hay Facultad en la que se estudie el patrimonio cultural, pero tampoco hay un grado y ni siquiera un departamento universitario. De ahí que se vaya a crear, dentro del Campus Moncloa de Excelencia Internacional, un posgrado internacional de Gestión del Patrimonio Cultural. Para poner en práctica este posgrado la Universidad Politécnica de Madrid está en proceso de aprobación de una oficina concreta bautizada CIESPC (Centro Internacional de Estudios Superiores de Patrimonio Cultural), que va a estar ubicada en el campus de Montegancedo, donde ya se ha instalado instrumental de otros clústeres.
Este CIESPC va a estar especializado en las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), porque como asegura la coordinadora, "a través de las nuevas técnicas de comunicación hay muchas cosas que se pueden hacer con el patrimonio cultural, como por ejemplo todas las visitas virtuales y un montón de iniciativas relacionadas con una difusión no destructiva". Asegura Querol que es muy probable que mil personas visitando un yacimiento arqueológico "hagan daño. Si se trata de una cueva no hay ninguna duda de que lo van a hacer, y la mejor prueba es Altamira, que se cerró ya en los años 70 porque había demasiada visita". Reconoce que es malo para el turismo, donde la fórmula ideal es "mucha gente, poco tiempo", pero bueno para el patrimonio cultural, donde lo ideal es "poca gente, mucho tiempo".
Aparte del posgrado, otra propuesta de Querol va a ser racionalizar el clúster y reducir el número tanto de grupos de investigación como de laboratorios. La idea es dejar fuera a los que no se ajusten al criterio de patrimonio cultural antes descrito. Al final van a "quedar unos grupos de investigación bastante selectos y con unos ideas claras, y también una quincena de laboratorios". Con ellos van a crear dos redes, la LABPAT, de los laboratorios especializados en patrimonio cultural, y una red de grupos que permitirá crear un lugar común para saber lo que hacen unos y otros. El objetivo es que "si alguien pregunta fuera, ¿dónde se trabaja en este país en gestión cultural? La respuesta va a ser: en el clúster de Patrimonio Cultural".


Museos
De acuerdo con María Ánqeles Querol, la UCM no cuenta con grandes museos, sino más bien con pequeñas colecciones que se "están intentando poner en orden". Las grandes universidades que tienen museos, como las inglesas, "los crearon en un momento histórico que suele ser el primer tercio del siglo XX, en el que los grandes benefactores de esas universidades cuando morían dejaban sus legados y con ellos se crearon bastantes fondos importantes". Algo que no ha ocurrido en el caso de la Complutense, donde por lo general las piezas proceden de las colecciones didácticas de los departamentos.
La coordinadora del clúster informa de que Cristina Velázquez, vicerrectora de Atención a la Comunidad Universitaria, lleva tiempo trabajando con un grupo en el tema de la organización de las colecciones y los museos de la Complutense. Como es lógico este tema también entra en los intereses del clúster de Patrimonio Cultural, y Querol está estudiando cómo se pueden articular las diferentes colecciones. La coordinadora del clúster considera que la mayoría de estas colecciones no cumplen las tres funciones básicas de un museo (conservar, enseñar e investigar), así que no se pueden definir como tal.
Opina además que la posibilidad de darles un discurso común metiéndolas en un mismo edificio "es imposible, porque no hay discurso común que valga, aunque quizás algunos museos, como los relacionados con la Medicina, sí podrían compartir algún discurso interesante".

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