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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 19 de octubre de 2019

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Periodistas y medios de comunicación, antídotos de la desinformación y la posverdad

Fake news, posverdad, desinformación... Son términos que en poco tiempo se han instalado en el día a día de las sociedades, llegando incluso a desestabilizarlas. ¿Cómo luchar contra ellas? ¿Es posible? ¿Por qué sucede? ¿Cómo nacen? ¿Los medios de comunicación son víctimas o culpables? La Facultad de Ciencias de la Información ha organizado este 9 de octubre, junto a la agencia de noticias Servimedia, la Jornada "Periodismo y posverdad: cómo nos enfrentamos a las fake news". Un mensaje se elevó entre los demás: contra la desinformación la solución es una mejor información. Ahí es donde los periodistas, los de hoy y sobre todo los de mañana, tienen un papel que jugar. Nada nuevo, pero sí en desuso: contrastar, documentarse, buscar la objetividad... En suma, lo que siempre se ha denominado periodismo.

 

Ubaldo Cuesta, director del Departamento de Teorías y Análisis de la Comunicación, fija tres posibles orígenes de las fake news: las burdas, creadas con la finalidad de engañar y que responden a determinados intereses, generalmente políticos o económicos; las que son efectos secundarios del sistema, las causadas por las prisas, por la sobrevalorada inmediatez, por la dictadura del "click", por el intento de atraer audiencias abusando de los adjetivos; y, por último, las quizá más peligrosas o difíciles de combatir: las que nacen como consecuencia de la "forma moderna de vivir la libertad". De acuerdo con Ubaldo  Cuesta, hoy nadie quiere que se le imponga nada, ni siquiera la realidad; que algo sea verdad o mentira no depende de hechos o de comprobaciones sino del sentir de la supuesta mayoría. El antídoto, y así concluyó el profesor Cuesta, debe buscarse escarbando entre los valores y las conciencias.

 

Francisco Javier Mayoral, el director del Departamento de Periodismo y Comunicación Global, comienza negando la mayor: las noticias falsas no existen; si son falsas, no son noticias. Parece una evidencia pero ello no evita el problema. La desinformación, término elegido por Mayoral, es peligrosa para la sociedad, y son los medios de comunicación, los de toda la vida, los que cuentan con verdaderos profesionales en sus plantillas los que deben erigirse en garantes de la veracidad de lo publicado. Mayoral lo ve como una oportunidad: "El periodismo puede recuperar una de sus funciones: dar certidumbre". El objetivo debe ser recuperar el reconocimiento social hacia la profesión: "Si un periodista dice algo, es porque lo ha comprobado. No hay lugar para la ambigüedad".

 

El subdirector de la agencia Servimedia, Antonio Mayor, también lo tiene claro. La ética profesional periodística es la que debe imponerse en este mundo de manchas y mentiras que se ha desarrollado al amparo de las nuevas tecnologías y, sobre todo, las redes sociales. Por ellas se mueven "personas que no tienen escrúpulos, pero sí mucho dinero y también conocimientos para poder hacerlo en beneficio propio o del colectivo que representan".

 

Junto a los directores de los departamentos y de la agencia organizadora, en el acto inaugural intervienen el decano de la Facultad, Jorge Clemente, y el rector de la Universidad Complutense, Joaquín Goyache. Ambos coinciden también en alertar sobre el peligro de las falsas noticias. Clemente nombra a Donald Trump como el gran garante de las fake news: las sabe utilizar en beneficio propio, ya sean a su favor o en su contra. Goyache pone ejemplos de cómo una noticia incierta puede incluso provocar la crisis de un sector alimentario y las consiguientes pérdidas de empleos. Los dos gestores universitarios cierran sus intervenciones apelando a las futuras generaciones de periodistas a revertir la situación.

 

¿Y los medios de comunicación qué hacen? ¿Son cómplices o víctimas? Para los cuatro máximos responsables presentes en la primera mesa redonda de la jornada, es claro que ellos no tienen la culpa, sino todo lo contrario. Francisco Rosell, el director de El Mundo, aboga -además de recuperar el lenguaje y dejar de llamar noticia falsa a lo que no es una noticia, sino un simple bulo- por hacer ver a la población las garantías que los medios tradicionales ofrecen sobre los que se consideran nuevos, sin ni siquiera serlos. Para Rosell las redes sociales no pasan de ser instrumentos de comunicación, no medios como algunos se encargan de decir. Entre estos sitúa a algunos "nuevos" políticos, que se han encargado de demonizar a los medios tradicionales y resaltar el valor de la información "sin intermediarios".  

 

Bieito Rubido, el director de ABC, coincide en el análisis. "Quieren que no haya periodistas, que nadie cuente la historia. Ya se encargan ellos". Frente a eso, hoy más que ayer, es necesario el papel del periodista. A los que hoy aún se preparan para serlo los anima a "reivindicar la profesión", a hacerse valer en un mundo en el que la mitad de los datos que circulan son falsos, o que en un 28 por ciento han sido creados por máquinas y algoritmos. "Os auguro un gran futuro a pesar de que vuestra profesión está pasando hoy momentos muy malos". Solo con verdaderos periodistas las sociedades serán "más libres, más sanas y más democráticas", concluye Rubido.

 

Marius Carol, el director de La Vanguardia, comienza felicitando al director de El Mundo por la definición que leyó en sus páginas hace ya algún tiempo de Twitter: "Es como un bar a las 3 de la mañana cuando te han abandonado los amigos". Para muchos hoy Twitter es su forma de informarse y no les importa quién se encargue de proveerles de esas supuestas informaciones. La situación tampoco es nueva; viene desde el origen de los tiempos -la mentira como medio para conseguir un fin- y de ello hay ejemplo hasta en la Guerra de Cuba, cuyo inicio se inventó un medio de comunicación aprovechando el incendio fortuito de un navío norteamericano. ¿Qué hacer? Carol apuesta por una palabra, también puesta de moda recientemente por un medio estadounidense: "the truth", la verdad. Hay que apostar por ella, invertir desde los medios si es necesario en el "chequeo" de las noticias, incluso ir, como hace su periódico, por los colegios para mostrar cómo se puede "pillar" una falsa noticia.

 

Cierra la mesa la única mujer presente, Encarna Samitier, directora de 20 minutos. Lo hace mostrando autocrítica, culpando hasta cierto punto a los medios de caer "en el entreguismo de la no confirmación", cuando en realidad nunca hasta ahora han tenido tan sencillo encontrarla. "¿Ha muerto la verdad?", se pregunta rememorando una célebre portada de "Time". "No -se responde-, pero hay que buscarla".

 

Fotografía de familia de participantes y organizadoresAntonio Mayor, subdirector de Servimedia, entregó al rector Joaquín Goyache una réplica del cupón de la ONCE dedicado al trigésimo aniversario de la agenciaUbaldo Cuesta, Jorge Clemente, Joaquín Goyache, Antonio Mayor y Francisco Javier MayoralLa masiva asistencia de estudiantes obligó a trasladar la jornada al Salón de Actos de la FacultadBietio Rubido, Francisco Rosell, José Manuel González Huesa (Servimedia), Marius Carol y Encarna SamitierLos futuros periodistas tienen la oportunidad de revertir la situación
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Comentarios - 1

José María

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José María - 9-10-2019 - 16:56:54h

Buscar la VERDAD, toda la VERDAD y nada más que la VERDAD. Esta es la cuestión. Los periodistas trabajamos muy duro para encontrarla, analizarla y, si podemos, publicarla.


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