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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Lunes, 23 de julio de 2018

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"La HuertAula es un recurso que puede utilizar cualquier profesor"

Tras la Facultad de Ciencias de la Información, junto a los campos de rugby de Cantarranas, se encuentra el Vivero de la UCM. Allí, al final del camino de arena se encuentra la HuertAula Comunitaria de Agroecología Cantarranas. La crearon hace ya más de siete años, en noviembre de 2010, varios profesores y estudiantes complutenses. La profesora de la Facultad de Veterinaria Belén Martínez fue una de ellas. Hoy, como tantas y tantas tardes, tras una tutoría que se ha alargado un poco más de lo previsto, Belén, como todos la llaman por allí, se ha acercado al que seguramente es uno de los lugares en los que más ha disfrutado y aprendido a lo largo de su vida. Viene a participar en uno de los módulos prácticos que se imparten a profesores, estudiantes y PAS sobre distintas labores en la huerta.

 

- ¿Recuerdas como empezó todo esto?

- Claro que sí. Fue en 2010, a finales, en noviembre. Hace ya siete años... Siempre tuvimos la idea de huerto y aula. Eso siempre estuvo, de hecho al principio se llamaba Huerta y Aula Rural, y luego lo cambiamos por HuertAula Comunitaria de Agroecología. La idea era esa. Es verdad que desde la universidad muchos compañeros me dicen: ¿pero esto que tiene que ver con la universidad? El huerto es el recurso, es la excusa, desde donde, primero, generamos comunidades de aprendizaje, de aprendizaje servicio, porque a la vez que hacemos un servicio a la comunidad, en este caso a los campus mejorando la biodiversidad, aprendemos. Eso que se dice de que el alumno tiene que estar en el centro del proceso de aprendizaje, lo hacemos aquí aprendiendo a trabajar en comunidad.

 

- Pero esto va más allá de la agroecología, ¿no?

- El huerto es un recurso para desde lo concreto poder trabajar temas muy complejos. Temas de todo eso que llamamos el colapso y por lo que nos dicen que somos muy exagerados, a lo que respondemos que no, que estamos llegando tarde. Yo creo que ahí la universidad, y evidentemente con sus excepciones y no hablo de la Complutense sino en general, no está siendo consciente del momento histórico que vivimos y de la situación de urgencia que tenemos. Tenemos esas áreas transversales, como medioambiente por un lado, diversidad por otro lado, género por el otro, pero no consiguen entrar en las áreas de conocimiento, no consiguen entrar en los departamentos, transversalizar las asignaturas. Entonces, por una parte van las formaciones productivas que siguen produciendo y pensando que tenemos 50 planetas y no nos queda ni uno, sino que tenemos un queso gruyer a día de hoy. Y, por otra parte, vamos las transversales diciendo que de esto hay que concienciar.

 

- ¿Se puede ir más allá?

- Ahora la apuesta es empezar a transversalizar todo esto ya en lo que son cada una de las áreas de las diferentes facultades y estudios que hay. Que no se quede como un folclore: ¡Qué bonita la huerta! ¿qué hacéis ahí?, que si los tomates... Esa un poco es nuestra propuesta: meter temas que a día de hoy no están en los planes de estudio. La agroecología no lo está, la soberanía alimentaria tampoco, la educación ecosocial tampoco... Y meterlos desde esta periferia física y también académica. Lo hemos metido periféricamente mediante actividades formativas con reconocimiento de créditos. Llevamos 3 ediciones de "Método biointensivo de cultivo de alimentos" como curso de formación continua UCM; son 4 jornadas de agroecología y diferentes cursos, todos con reconocimiento de créditos desde la UCM y a veces también con la UPM y la Autónoma. A esto, desde el año pasado, cuando lo inició Javier Garrido, y este año lo ha continuado el nuevo delegado del rector, Esteban Sánchez, hemos unido un "Programa de Actividades Medio Ambientales UCM". Lo que se ha hecho es que todas esas actividades que profesores, estudiantes o PAS iban haciendo de manera puntual, las hemos juntado en un programa único. Son once propuestas, que están desde el principio, a las que se han ido incorporando otras, como la propuesta por Alberto, un PAS de veterinaria sobre comederos de pájaros, o justo ahora nos ha llegado una propuesta de unas jornadas muy interesantes de una asociación de estudiantes. Todo eso lo vamos englobando.

 

- Pero el proyecto no termina ahí, supongo

- Claro. Por ejemplo, hace poco tuvimos una propuesta muy chula de un profesor de Bellas Artes, que en su asignatura de audiovisuales pedía hacer un corto de no ficción y un grupo de estudiantes nos ha hecho un reportaje de la huerta. La idea es esa, que este sea un recurso que pueda usar cualquier profesor. Otro ejemplo: el viernes pasado vino Marian, una profesora de la Politécnica de Urbanismo, y vino con sus 80 estudiantes de grado a dar aquí la clase, hacer mediciones... Esa parte metodológica de cambiar los espacios es muy interesante. Nosotros somos seres que nacemos con inteligencia sensomotora, es decir aprendemos con los sentidos y el movimiento. Pero desde chiquititos nos sientan y nos ponen un espacio cerrado e inmóviles todo el tiempo, y eso va bastante en contra de nuestra naturaleza. Yo creo que cualquier cosa que nos ponga en movimiento y nos saque a la calle, prácticas en una empresa o esto, que cambie el escenario, mejora mucho la motivación.

 

-¿Crees que el profesorado podría interesarse por esto, por aprovechar esta oportunidad que les brinda la HuertAula o sigue considerándolo, como decías antes, poco más que folclore?

- Sí, sí. Y yo lo intento. Intento comunicar pero está claro que no soy capaz de hacerlo. No se entiende. A día de hoy la universidad, o al menos esa es mi experiencia, muy centrada en cajones estancos. Tiene sentido porque la ANECA nos evalúa solo respecto a un área de conocimiento, y por lo tanto todo lo que tú hagas que se salga de tu área de conocimiento no puntúa. No puntúa y además al tener esa lógica de área de conocimiento, tus propios compañeros entienden que si haces esto no estás haciendo otras cosa. No entienden que puedes hacer esto y otra cosa. Es como que si te sales de tu área de conocimiento y te buscas algún otro tema transversal de alguna manera estás faltando a tus funciones por las que te pagan. Yo entiendo que la universidad tendría que ser mucho más, más transversal, más interrelacionada... Somos una ciudad, a fin de cuentas, de 100.000 personas.

 

- ¿Y eso también se podrá cambiar?

- Creo que tendrían que venir directrices posiblemente desde arriba. Si la ANECA te dice que son áreas de conocimiento, si todo se organiza y se estructura en base a departamentos, si... Entonces es muy difícil que cambiemos esa forma. Si desde arriba se les diera importancia a las áreas transversales que consideramos que son necesarias o que la sociedad nos pide, sí sería posible. Porque no hay que olvidar que en cierta medida esas áreas transversales son las que la sociedad nos demanda y en las que la propia sociedad ya va por delante. El conocimiento se parceló y es muy difícil desparcelarlo. Tú publicas en un área de conocimiento y está todo montado de esa manera. Yo lo veo complicado. Sí, es bonito, evidentemente a nadie le molesta que trabajes en género, a nadie le molesta que trabajes en huertos... No son actividades que molesten, pero se entiende que el medio ambiente es para los biólogos, el género para las expertas de género y la diversidad para trabajo social, terapia ocupacional, psicología o quien sea. Es un hándicap que tenemos y para el que no tengo la solución.

 

- ¿Y tú entonces por qué haces esto?

- Yo lo hago porque tengo el compromiso y la responsabilidad de hacerlo. Por razones, las que sean, personales, propias, me he formado y soy consciente de la situación que tenemos en este momento de un colapso mundial cercano si seguimos con este modelo económico, que es un poco el modelo que enseñamos también desde las universidades, de no tener en cuenta los límites del planeta, básicamente. Entiendo que lo tengo que hacer y entiendo la educación ecosocial como un reto que tenemos, pero entiendo que es difícil encajarla si penalizan a quien lo hace sin estar entre sus competencias.  A mí me ha permitido, además, conocer gente afín de distintos departamentos. Aquí me he abierto a colectivos, como por ejemplo gente relacionada con la diversidad funcional y que me ha permitido aprender sobre inclusión. En los ecosistemas cuanta más diversidad, más resilencia, y eso vale también para los ecosistemas humanos. Cuanto más diversos seamos, mucho mejor.

 

La profesora de Veterinaria Belén Martínez, en la HuertAula de CantarranasEste año se están impartiendo diferentes cursos y actividades tanto en Cantarranas como en la Huerta Sabia Bruta de SomosaguasBelén Martínez, junto a Julio César de la Garza, y otros colaboradores, profesores y estudiantes
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Comentarios - 1

Santi

1
Santi - 27-04-2018 - 09:34:48h

Gracias Belén, y todo el equipo, por vuestra labor, tan necesaria...
Hace falta más gente así.


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