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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 21 de abril de 2019

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Doris Salcedo y Luce López-Baralt, investidas doctoras honoris causa por la UCM

La escultora colombiana Doris Salcedo y la filóloga portorriqueña Luce López-Baralt han sido investidas este 25 de enero doctoras honoris causa por la Universidad Complutense. La ceremonia ha tenido lugar en el tradicional acto académico de la Festividad de Santo Tomás de Aquino, en el que también han sido investidos las alumnas y alumnos de la UCM que durante el curso 2017-2018 alcanzaron el grado de doctor.

 

Como destacó el rector Carlos Andradas, Salcedo y López-Baralt, aunque pertenezcan a distintos campos de las humanidades, tienen características comunes. En concreto, según enfatizó, el rector, ambas han puesto en sus obras el foco en los perseguidos, los expulsados y los olvidados de la historia. López-Baralt lo ha hecho recuperando y estudiando la literatura de los últimos moriscos que abandonaron la Península Ibérica expulsados durante nuestro Siglo de Oro. Doris Salcedo, por su parte, ha dedicado su labor creativa a dejar constancia de la existencia de las miles de personas que por motivos políticos han sido perseguidas, desterradas, empujadas al olvido, violadas o asesinadas.

 

El ingreso de Doris Salcedo y Luce López-Baralt muestra, según resaltó el rector, el compromiso de la Universidad Complutense con las humanidades y las artes; el compromiso, también contra la violencia, en especial contra la violencia de género, y el convencimiento, por último, de que solo a través del diálogo, el respeto y la libertad pueden resolverse las confrontaciones.

 

La profesora de la Facultad de Bellas Artes Margarita González fue la encargada de pronunciar la laudatio de Doris Salcedo. Comenzó señalando que esta investidura es para su centro "una alegría y una ganancia", y más aún al coincidir con la celebración del 50 aniversario de la inclusión de los estudios de Bellas Artes en la Universidad Complutense. González fue describiendo en su intervención la trascendencia de la prolija obra de la escultora colombiana, creaciones que va más allá de lo artístico y "nos permiten comprender mejor el tiempo en que vivimos".

 

Las obras silenciosas de Doris Salcedo, según explicó la profesora González, manifiestan la brutalidad del hecho que las inspiran para de esa manera "recuperar la dignidad de los muertos sociales", y lograr a su vez que nuestra "sociedad enajenada" recupere el contacto con los que han sufrido. Para su madrina, tres características pueden resumir la obra de Doris Salcedo: compromiso social, valentía e impacto. En palabras de la profesora González, el trabajo de Salcedo entronca con el de otros grandes artistas, desde "el Goya de Los fusilamientos al Guernica de Picasso". "Gracias, Doris por lo que aprendemos como individuos y como sociedad a través de tu obra", concluyó Margarita González.

 

Arte para exceder el conocimiento

Doris Salcedo dedicó sus primeras palabras precisamente a los protagonistas ausentes de sus obras, a todas a esas víctimas, que directamente o a través de quienes mejor los conocían han compartido con ellas sus vivencias, "dando significado a mi obra". Según relató la escultora -quien acompañó sus palabras de la proyección de sus más significativas creaciones-. su meta siempre ha sido y sigue siendo ser fiel a las experiencias de las víctimas, a "millones de personas" que viven o vivieron confinadas en la marginalidad, desterradas, "en la periferia de la vida misma".

 

Como explicó Salcedo -al igual que ya hiciera un día antes en la conferencia que pronunció en el salón de actos de la Facultad de Bellas Artes- durante muchos años su obra estuvo centrada en Colombia y en su "incivilizado y brutal" conflicto armado. Sin embargo, según ha ido transcurriendo el siglo XXI su foco se ha ido extendiendo a otros lugares, desde Yemen, donde 85.000 niños han muerto de inanición hasta los campamentos de refugiados de Texas, en los que también sufren y mueren niños. Hoy, prácticamente en cualquier lugar del mundo, "la muerte se da en proporciones épicas", denunció Salcedo.

 

La escultora defendió que utilizar el arte como instrumento de denuncia política no sólo es válido, sino incluso eficaz. De acuerdo con sus palabras, "el arte excede el conocimiento. Se trata de descubrir algo que el pensamiento no puede encontrar". En su caso, ese algo es el sinsentido, el vacío que queda, el duelo que se precisa... Esculturas e instalaciones recientes, como "Fragmentos" -que contiene 37 toneladas del metal fundido de las armas entregadas por la guerrilla colombiana tras la firma de los acuerdos de paz- o "Tabula rasa", en el que mujeres violadas han reconstruido las astillas de madera que formaban decenas de mesas, tratan de "lograr ese imposible cuya búsqueda para mí es sinónimo de lo que es una obra de arte".  Lo mismo sucede en Palimpsesto, instalación que hace unos pocos años trajo al Palacio de Cristal del Retiro para escribir con "gotas de agua" los nombres de los cientos de inmigrantes que se dejaron su vida tratando de atravesar el Mediterráneo. " Mi producción es como una liturgia solitaria en la que acepto lo insoportable, lo desconocido y lo imposible para así causar imágenes imposibles de pensar en medio de la adversidad y más allá del desastre", concluyó.

 

La voz de los últimos musulmanes

La profesora de Literaturas Hispánicas Fanny Rubio presentó a Luce López-Baralt como una de las "mujeres de mayor relieve" en el estudio de la literatura hispana. Alrededor de López Baralt se mueven de una u otra manera nombres como Juan de Yepes (San Juan de la Cruz), Teresa de Ávila, Miguel de Cervantes, Miguel Asín Palacio, Américo Castro, Juan Goytisolo, Márquez Villanueva, e incluso el Nobel Mario Vargas Llosa, quien no quiso faltar al Paraninfo de San Bernardo en un día tan señalado . A unos López-Baralt los ha estudiado e interpretado, a otros los ha seguido y ampliado y con otros ha compartido influencias.

 

Fanny Rubio señaló a López-Baralt como la gran continuadora de los trabajos de Miguel Asín Palacio, arabista español fallecido en 1944. Ella, según explicó la profesora Rubio, creyó y demostró la existencia de una literatura secreta de los últimos musulmanes que quedaron en la España del Siglo de Oro, tesis sostenida por Asín Palacio. López-Baralt ha demostrado como nadie la influencia de los místicos sufís en las imágenes de los místicos españoles y, en especial, en San Juan de la Cruz, a quien ha dedicado monografías, traducciones al árabe e incluso editado sus obras completas.

 

La profesora Rubio también mencionó en su laudatio un episodio que la propia Luce López-Baralt convirtió en motivo principal de su discurso. Sucedió hace 50 años, una estudiante de la Universidad de Puerto Rico llegó a la Universidad Complutense con la intención de iniciar estudios de Doctorado. Llegó a asistir a clases e incluso ganarse la confianza de una de los más contrastados filólogos y literatos de la época, el profesor Dámaso Alonso. De poco la sirvió. Ni siquiera la visita de Dámaso Alonso al Ministerio consiguió que se reconociesen los estudios de López Baralt en las universidades de Puerto Rico y Nueva York. Al no poder estudiar donde ella quería, Alonso la recomendó para ingresar en la Universidad de Harvard, donde se doctoró en Lenguas Románicas. "Si Dámaso hubiese triunfado aquella tarde en el Ministerio hoy no estaría yo aquí", señaló López-Baralt con una sonrisa.

 

La concesión de este doctorado honoris causa "ha conseguido reconciliar mi pasado con mi presente". Luce López-Baralt por fin es doctora por la Universidad Complutense y esta vez por "causa de honor" y en una "Complutense como la de hoy que entronca con la de la II República", aquella en la que estaban Ortega y Gasset, José Gaos, Zubir, Pedro Salinas, María Zambrano y tantos otros. Muchos de ellos, según recordó la nueva doctora, coincidieron en exiliarse en "una ínsula extraña llamada Puerto Rico, que ni entonces ni ahora tiene nacionalidad ni voz que sea escuchada". En esa isla invisible que pocos saben situar en el mapa vivieron Juan Ramón Jiménez, Pau Casaus, Joaquín Rodríguez, Nicanor Zabaleta, Ángel Botello y también llegó tras recorrer Estados Unidos el gran Pedro Salinas. Todos ellos, utilizando el término acuñado por José Gaos, allí pasaron de "desterrados a transterrados". Algunos, incluso, allí continúan para siempre "enterrados junto a su último gran amor", señaló López Baralt en referencia a Pedro Salinas quien quiso ser enterrado en el cementerio marino de San Juan para "seguir escuchando las olas" de aquel mar que le enamoró.

 

La nueva doctora cerró su intervención señalando el orgullo que para ella supone ser la primera portorriqueña en ser investida honoris causa por la UCM y confió en que este hecho suponga una aún mayor relación entre las que ya ahora sí por fin son sus dos universidades, a lo que el propio rector en su discurso se comprometió. "Este es un doctorado por amoris causa y, por tanto, doy por buena esta larga espera", concluyó.

 

Doris Salcedo y Luce López BaraltLuce López Baralt con Mario Vargas LlosaLa profesora de Bellas Artes Margarita González pronunció la laudatio de la escultora colombianaFanny Rubio fue la encargada de presentar a López BaraltDoris Salcedo, durante su discursoLuce López Baralt señaló que en su caso este es un doctorado amoris causaEn rector Andradas, durante su intervención al final del acto, flanqueado por la secretaria de Estado de Universidades, Ángeles de las Heras, y la vicerrectora Isabel DuránEn el acto también fueron investidos los estudiantes que alcanzaron el grado de doctor el pasado curso
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Comentarios - 2

Juan Pablo Constain

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Juan Pablo Constain - 26-01-2019 - 13:58:09h

Doris Salcedo, con su obra, no solo logra, en alguna medida, cambiar un mundo que reclama el cambio, si no que, además y sobre todo, le enseña al mundo que tiene que cambiar.
Merecido reconocimiento, reconocimiento que la enaltece a ella, y tanto más a la universidad por otorgarlo.
Su visión, su entendimiento y sensibilidad, hacen, a mi entender, a Doris Salcedo, la mejor obra de Doris Salcedo

Feliciano Rodríguez

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Feliciano Rodríguez - 26-01-2019 - 01:52:50h

Agradezco a la UCM este merecido reconocimiento a la Dra. López-Baralt, quien no sólo trabaja incansablemente con las letras en las grandes aulas y cátedras, sino sirviendo como mentora a los inquietos de muchos caminos, en numerosos espacios inéditos, simplemente por amor a lo que ama y que le brota espontáneamente.


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