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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Lunes, 21 de octubre de 2019

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Morir con dignidad, un debate abierto desde la Antigüedad del que hay que hablar

"Quiero dar las gracias a Ángel Hernández por el regalo altruista que nos ha hecho". Fernando Marín, presidente de la Asociación a Morir Dignamente de Madrid, no quiere cerrar el Encuentro Complutense que acaba de mantener con las enfermeras Leonor Brioso y Maribel Teigell y el catedrático de Historia de la Medicina de la UCM Luis Montiel, sin referirse al caso que ha vuelto a situar la eutanasia en el centro del debate social y político. Como explica Marín, si Ángel en su llamada a Urgencias no hubiese añadido a "Mi mujer ha muerto" la frase "Yo la he ayudado", muy posiblemente el médico de emergencias hubiese firmado la defunción y de nada "nos habríamos enterado, como ocurre miles de veces".

 

La eutanasia, la muerte voluntaria, el derecho a morir con dignidad, la posibilidad de que las personas elijan cuándo y cómo morir, vuelve a estar en boca de todos. Como afirma el catedrático de Historia de la Medicina Luis Montiel, siempre lo ha estado, desde la Antigüedad hasta nuestros días. Homero en su Ilíada ya lo trataba en el personaje de Aquiles; también Marco Aurelio en sus textos o siglos más tarde Nietzsche, quien ya antes de sufrir una PGP (parálisis general progresiva) que le postró en cama durante los últimos años de su vida, se había posicionado a favor de elegir el momento de morir. De acuerdo con Luis Montiel, la "medicalización" de todos los aspectos de la vida humana, incluido el de la muerte, han traspasado en buena medida la responsabilidad de tomar esa elección en los médicos. En la tradición occidental se ha optado por excluir la intervención activa en la muerte y los profesionales de la medicina se han parapetado en el juramento hipocrático. Pero si bien es verdad, como recordó Montiel, que este en un párrafo exige no acceder "a pretensiones que busquen la administración de venenos" no menos cierto es que también el juramento hipocrático advierte del "encarnizamiento terapéutico" y de aliviar el sufrimiento.

 

Llegados al siglo XXI, parece incuestionable el derecho a morir con dignidad. El problema está en su extensión y definición. Como se recordó en el Encuentro Complutense celebrado este 8 de abril en la Biblioteca Histórica de la UCM –titulado "¿Cómo morimos? Significados actuales del derecho a morir con dignidad"–, desde el año 2002 existe la Ley de Autonomía del Paciente, que abre la puerta a que las decisiones médicas no las tomen de manera exclusiva los profesionales, sino que estas sean consecuencia del diálogo con los pacientes. Fruto de esa ley son las unidades de cuidados paliativos, en las que se "facilita" el final de la agonía, aunque como señalan las enfermeras ya jubiladas Leonor Brioso y Maribel Teigell, no siempre son eficaces. "Mi experiencia -consideró Brioso- es que se trata al paciente tarde, en un momento ya muy cercano a la muerte". La situación se complica aún más si la persona cercana a la muerte no está internada en una de esas unidades de paliativos. Ahí todo depende "del médico que te toque", apunta Maribel Teigell. "A veces se espera a llamar según quién esté de guardia, y eso no debería ser así. Debería haber protocolos y dejar la moral al margen", defendió.

 

Tanto para Luis Montiel como para Leonor Brioso y Maribel Teigell, uno de los problemas que existen es que los médicos no son formados en esa otra parte de su profesión que no consiste en curar. "Es un tema que apenas se ve en los planes de estudio, centrados de forma casi exclusiva en la formación técnica", afirmó Montiel. "Yo les preguntaba a los jóvenes que hacían la residencia y me decían que apenas lo habían tratado. Es más -continuó explicando Maribel Teigell- ni siquiera la mayoría de los médicos conoce los derechos de los pacientes o la legislación al respecto". No obstante, como afirmó Luis Montiel, cada vez son más los médicos que "darían la muerte voluntaria por válida, pero el contexto los para. Mi impresión es que hay cada vez mayor simpatía hacia la idea de evitar la agonía, pero esta es mucho menor cuando el paciente no está agonizando y lo que quiere es morir porque no quiere vivir más". Para Leonor Brioso el gran problema está en que "confundimos dolor con sufrimiento, y este puede ser de muchas maneras. Deberíamos tener empatía para saber cuando un paciente no puede más".

 

De acuerdo con los tres participantes en la mesa y el propio presidente de la Asociación a Morir Dignamente de Madrid, Fernando Marín, la única manera de avanzar en la legalización de la eutanasia es que la exigencia proceda de los propios ciudadanos. Eso podrá suceder cuando "se hable de la muerte en las casas de una manera natural", señaló Maribel Teigell. "Es importante introducir la cultura de la muerte en la conversación. No hay que esperar a que te toque", coincidió Leonor Brioso. "La reflexión tanática es una necesidad", convino Luis Montiel.

 

José Manuel García Vázquez, Maribel Teigell, Fernando Marín, Leonor Brioso y Luis MontielFernando Marín, presidente de la Asociación a Morir Dignamente de MadridEl catedrático de Historia de la Medicina Luis MontielMaribel TeigellLeonor Brioso
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Comentarios - 1

José Luis Esteban

1
José Luis Esteban - 10-04-2019 - 19:20:25h

Dificil decision


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