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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 17 de julio de 2018

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Cátedra extraordinaria Patología y Medio Ambiente

Dirigida por Pilar Muñoz-Calero, presidenta de la Fundación Alborada, y Adela Pelayo, profesora del Departamento de Medicina Legal, Psiquiatría y Patología, de la UCM, la cátedra extraordinaria Patología y Medio Ambiente se firmó en marzo de 2017 con la intención de "contribuir a un mejor conocimiento de las enfermedades relacionadas con factores ambientales causados o susceptibles de ser modificados por la acción del hombre". Tres meses después realizó su primera actividad, con la celebración del IX Congreso Internacional de Medicina Ambiental. Desde entonces, la cátedra ha realizado cursos divulgativos, dentro del Departamento oferta la asignatura optativa O cambiamos de conducta o cambiamos de planeta, están desarrollando trabajos de investigación dentro de "un proyecto muy grande con un grupo de la Facultad de Medicina sobre la acción de sustancias pesticidas en cultivos celulares de cáncer de mama", ha elaborado una memoria que ha pasado por la comisión mixta de las dos instituciones que la forman, este año participará en la Semana de la Ciencia con tres grandes actividades de una semana y ha participado dentro de la programación de los Cursos de Verano de la UCM 2018.

 

Las dos responsables de la cátedra informan de que de momento "no se han ofertado trabajos fin de grado, porque es una cátedra muy joven", pero la profesora complutense reconoce que es algo que también está previsto. Tiene claro Adela Pelayo que ahora están "en el tiempo de siembra, y un poco más adelante ya se podrán recoger los frutos".

 

La profesora de la Facultad de Medicina asegura que la actividad de la cátedra se puede resumir "en lo mismo que hace una universidad: docencia e investigación". Y en este caso, además "apoyo a los profesionales médicos en su labor diaria". En definitiva, "enseñar, aprender, investigar, difundir, formar...".

 

Dentro de esa formación, del 4 al 6 de julio dentro de los Cursos de Verano de la Complutense que se celebran en Madrid, han organizado el curso "Patología y medio ambiente ¡Tener buena química no es intoxicarte con ella!", financiado por la Fundación Alborada, que es también quien financia la cátedra.

 

Pilar Muñoz-Calero explica que en ese curso se ha expuesto la influencia que tiene la contaminación ambiental en la salud humana, no sólo en el medio ambiente o en el planeta. Hasta ahora, según la codirectora de la cátedra, no se ha dado mucha importancia, quizás porque no hay mucha información, a cómo todo eso afecta a nuestra salud y no sólo desde el punto de vista de la industria o de los coches, sino que hay otra contaminación que es más desconocida y más cercana a nosotros, porque tiene que ver con muchos de los productos que utilizamos a diario, con pesticidas y herbicidas que hay en la alimentación, e incluso en algunas viviendas donde a veces hay más contaminación que en el exterior por una serie de compuestos orgánicos volátiles que van emitiéndose desde barnices, pinturas, muebles...

 

"La idea es difundir esa información para que la gente sea más consciente de que esa contaminación también nos está dañando", asevera Muñoz-Calero.

 

Una cátedra pionera

Adela Pelayo apunta que esta es la primera cátedra sobre patología y medio ambiente que se ha creado en el país, así que "la Complutense tiene el orgullo de ser sede de esta iniciativa que además es una materia tan transversal que son muy pocos los profesionales que la conocen a fondo". En cursos como este de Verano de la UCM esa transversalidad que nos afecta a todos se ve en la diversidad del público que asiste, de facultades como Veterinaria, Biología, Pedagogía, Económicas, Farmacia...

 

Muñoz-Calero afirma que además de informar sobre la realidad también se proponen soluciones, les dice a los alumnos que no se abrumen, que aunque les da una mala noticia también les va a dar la alternativa. Los médicos, como ella misma, pueden investigar tanto el daño que ya tenemos en el organismo como los daños que puede provocar el medio ambiente de cada uno, en el trabajo, en los lugares de ocio, en la vivienda... "La buena noticia", según la presidenta de la Fundación Alborada "es que hay alternativas, hay medidas para minimizar esa carga tóxica y posibilidades de cambiar muchísimos de esos productos por otros que no nos hagan daño".

 

Eso sí, sólo podremos cambiarlo si somos conscientes, de ahí el nombre de la asignatura que ofertan: O cambiamos de conducta o cambiamos de planeta. Y "como es tan difícil cambiar de planeta, habrá que cambiar nuestro comportamiento para poder quedarnos en este".

 

Asegura Pelayo que la cátedra va a ser un proyecto pionero y Muñoz-Calero apunta que "realmente ya lo está siendo". La profesora complutense reconoce que es así, sobre todo gracias a que es una colaboración interna, que no es producto de una sola persona, sino que cuenta con un grupo muy amplio de conexiones, de las cuales todas ellas muestran una gran generosidad, porque es una colaboración altruista, ya que "la inversión económica que se hace es fundamentalmente para la investigación y la difusión".

 

Investigación

En la cátedra participa el personal de la Fundación Alborada, mientras que del Departamento de la Facultad de Medicina "hay colaboradores que participan de manera esporádica, aparte del amplio grupo de investigación Evaluación, control y bioseguridad de la toxicidad de agentes terapéuticos, ambientales y alimentarios, que dirige la profesora María Teresa Frejó".

 

Aparte de la colaboración entre la UCM y la Fundación Alborada también se cuenta con conexiones en otras provincias y otras universidades. En definitiva, la Complutense "ha promovido una gran inquietud que se está difundiendo por las universidades de todo el país".

 

Muñoz-Calero asegura que la cátedra da mucho trabajo, pero eso no quita para que estén satisfechas porque ven que "cada vez hay más inquietud y la gente está más preocupada, o al menos ocupada, en saber y conocer todos estos temas". De todos modos no quieren mirar a un futuro muy lejano, porque saben que les espera "tal cantidad de trabajo" que les abrumaría solamente pensarlo, así que prefieren ir avanzando día a día, reflexionando sobre qué se puede hacer en cada momento.

 

La Fundación Alborada, según informa su presidenta, empezó la colaboración con la Complutense con un diploma con el anterior director del Departamento de Anatomía Patología, el doctor Felipe Llanes. Una vez que lo dejó tomó el puesto Adela Pelayo, "una mujer con una gran sensibilidad" y que no sólo les acogió con "una gran generosidad, sino que además ha sido la impulsora de muchas de las iniciativas, provocando una verdadera sinergia entre ambas instituciones".

 

De acuerdo con Muñoz-Calero la intención es que la cátedra crezca y que cada vez tenga más proyectos, y además no es sólo que ellas quieran que sea así, sino que "cada vez va a ser más necesario, para bien y para mal, porque lo ideal sería que un tema como este no fuera necesario estudiarlo tanto, en el sentido de que hubiera más conciencia y más conocimiento por parte de la población".

Pilar Muñoz-Calero, presidenta de la Fundación Alborada, y Adela Pelayo, profesora del Departamento de Medicina Legal, Psiquiatría y Patología, de la UCM, directoras de la cátedra extraordinaria Patología y Medio AmbientePilar Muñoz-CaleroAdela Pelayo
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