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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 14 de noviembre de 2018

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¿De dónde venimos y a dónde vamos? Quizás la nutrición tenga la respuesta

El 24 de octubre el Museo Arqueológico Nacional (MAN) ha acogido la primera de las trece conferencias del ciclo "Del neandertal al supermercado. Dieta y evolución cultural", organizado por Encuentros Complutense, en colaboración con el MAN, la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación y la Fundación Alimentación Saludable. Jesús Román, presidente de esa Fundación aseguró que este es "un acontecimiento cultural para saber que nos espera en el mundo, pero no a la antigua, porque no es un tema arqueológico como algo obsoleto, sino ver qué ha pasado con la humanidad y ver qué nos espera". Confiesa Román que propuso un ciclo de cuatro conferencias, pero que fue el director del MAN, Andrés Carretero, quien le animó a celebrar un ciclo temático, transversal, sobre la evolución de la alimentación de los seres humanos. Serán trece sesiones más o menos quincenales, hasta el mes de mayo de 2019, en las que se ha recurrido "a historiadores preocupados por la Nutrición y a nutricionistas preocupados por la Historia y la evolución". Carlos Andradas, rector de la Complutense, destacó que si hay algo en lo que se pone hincapié desde esta Universidad es que se vea como "una institución cercana a los ciudadanos, y qué duda cabe de que la nutrición y la alimentación son esos temas que nos interesan a todos".

 

La primera de las sesiones del ciclo llevó por título "La dieta en la Prehistoria. ¿Somos hoy lo que comimos entonces?", y a la conclusión a la que llegó Enrique Baquedano, director del Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, fue la misma a la que llegó el filósofo Ludwig Feuerbach en 1850: "Somos lo que comemos". Aunque esa frase se ha banalizado con el tiempo, en realidad "Feuerbach planteó que si se quiere mejorar al pueblo, en lugar de discursos contra los pecados denle mejores alimentos", y la dijo en una época de grandes cambios y en los que Feuerbach apostaba por defender el derecho de las clases sociales más desfavorecidas a tener una buena alimentación.

 

Yendo mucho más atrás en el tiempo, Antonio Rosas, del Departamento de Paleobiología, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, habló sobre los fósiles de neandertales de El Sidrón (Asturias), que estudian para" conocer la evolución de los homininos, pero también para contrastar esos rasgos que nos definen como humanos con un criterio externo que nos ofrece esa especie".

 

Recordó Rosas que hace unos seis millones tuvimos el último antepasado común con los chimpancés, y surgió el grupo de los homininos que se ha caracterizado por una gran diversificación. Por ejemplo, dentro del género Homo en el planeta Tierra hace tan sólo unos 100.000 años existían cinco especies humanas: Floresiensis, Erectus, Denisovanos, Sapiens y Neandertales.

 

Neandertales

Explicó Rosas que para estudiar la alimentación de los neandertales, se ha analizado el desgaste dental para inferir la dieta por la abrasión que deja en los dientes, y se ha visto que el tipo de dieta confirma patrones filogeográficos, ya que "no comían lo mismo los neandertales del norte y del sur de Europa, algo lógico por los diferentes ecosistemas en los que vivían".

 

Otra metodología más moderna es el estudio de la dieta a través del contenido que queda en el sarro de los dientes. De esa manera se han descubierto microyacimientos que almacenan una información extraordinaria porque hay tanto biota bucal, como restos de alimentación y también de otras partículas. En una primera conclusión se vio que se automedicaban con manzanilla, aquilea, penicillium y álamo, "cuya corteza conserva el principio activo de la aspirina", aparte de encontrar restos de bitumen, que es una materia prima para enmangar herramientas y que, entre otras cosas, ha permitido conocer que había una división sexual del trabajo.

 

Un segundo estudio genético permitió secuenciar el ADN de la microbiota de los organismos que vivían en aquellos neandertales, y también de los alimentos, y en el caso concreto de El Sidrón se ha visto que era una dieta más basada en alimentos de índole vegetal, porque consumían musgo, setas, piñones... Mientras que los neandertales del norte, los de Bélgica por ejemplo, tenían restos de mamut y rinoceronte, hipótesis que ya se había planteado con el estudio de los isótopos estables.

 

Es decir, que "el consumo de vegetales en El Sidrón mucho mayor que en otros yacimientos de neandertales conocidos. El paradigma establecido era que eran un grupo hipercarnívoro, y es probable que fuese así en otros lugares más del norte de Europa, así que la diversificación de su dieta es un elemento novedoso".

 

Herbívoros que comen carne

Enrique Baquedano añade que "todos nosotros, los humanos que habitamos ahora el planeta, somos primates y, en consecuencia, pertenecemos a ese grupo de animales que habitan sobre todo en el Trópico y que tienen una serie de características, entre ellas que son fundamentalmente herbívoros".

 

A pesar de eso, la propia Jane Goodall, ya en los años sesenta y setenta, nos dijo que entre los chimpancés había un consumo importante de proteína animal, no sólo a través de termitas, sino también de otros primates como los colobos. Aclara Gonzalo Trancho, profesor del Departamento de Biodiversidad, Ecología y Evolución de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UCM, que "los chimpancés sólo consumen carne en épocas de sequía, no lo hacen de forma habitual ni estacional, sólo cuando están en época de encontrar menores nutrientes naturales".

 

Baquedano recuerda que  "los humanos carecemos de garras, picos y colmillos desarrollados, así que necesitamos de herramientas para acceder a la carne de otros animales". Hay un debate importante sobre cuándo empiezan los homininos a utilizar las primeras herramientas y "recientemente se han encontrado restos líticos, muy discutidos, de 3,3 millones de años en el Lago Turkana, de Kenia, aunque de todos modos sí parece firme la atribución de las herramientas de Gona hace unos 2,6 millones de años".

 

Las herramientas permitieron a nuestros antepasados carroñear y cazar. Y así llegamos hasta los cromañones que "nos diferenciamos de los neandertales en que tecnológicamente somos capaces de cazar con menor riesgo para el cazador, e incluso después del Paleolítico nos adaptamos consumiendo principalmente productos del marisqueo en toda Europa hasta la revolución del Neolítico, que nos permitió ser productores de alimentos".

 

El control del fuego

Gonzalo Trancho añade que "nuestra especie desarrolló unas pautas de comportamiento donde el consumo de carne era muy frecuente, sobre todo gracias al control del fuego". Explica que los neandertales ya tenían ese control y que "eso permitía reuniones donde uno cuenta historias para transmitir conocimiento y además prolongar horas de luz para fomentar el intercambio de ideas. Además, por supuesto, de modificar los alimentos que uno puede consumir, cambiando su sabor, su textura e incluso quitándoles su toxicidad".

 

Repasó Trancho, de manera exhaustiva, los diferentes métodos de análisis que existen para establecer lo que comían las poblaciones del pasado, entre ellos el estudio de evidencias basadas en estructuras; los indicadores de recursos de flora y fauna; los indicadores de salud; los aspectos de tipo microscópico, y la paleoquímica a través del ADN o los isótopos estables.

 

Señaló que una alternativa a los isótopos estables son los elementos traza, que también permiten conocer las fuentes alimenticias, valorando un conjunto de elementos químicos. En la UCM se han hecho el estudio de cientos de fuentes, y hay que destacar, por ejemplo, que en Numancia se recuperaron 125 tumbas y una de las cosas más llamativas es que había altos niveles de bario, el más alto de toda España, relacionado con el consumo de bellotas, dato que luego se corroboró con el estudio de molinos de los restos numantinos.

 

Concluye Trancho, que el primer gran cambio de la Humanidad fue el dominio del fuego. No sabemos si en principio el consumo de carnes quemadas fue voluntario o accidental y aunque "se discute el origen del dominio, hay manifestaciones rotundas de que se domesticó hace 400.000 años y a partir de ahí creció el desarrollo tecnológico y también nuestro volumen encefálico".

Antonio Rosas, Gonzalo Trancho, Enrique Baquedano y Antonio Luis VillarinoEl salón de actos del Museo Arqueológico Nacional se llenó para la primera de las sesiones del ciclo Del neandertal al supermercado. Dieta y evolución culturalJesús Román, Carlos Andradas y Andrés Carretero, durante la inauguración del ciclo de conferenciasAntonio Rosas explicó que entre los neandertales había una importante diversificación de la dieta, dependiendo de los ecosistemas en los que vivíanPara Gonzalo Trancho, el primer gran cambio de la Humanidad fue el dominio del fuegoAntonio Luis Villarino, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, atiende en primera fila junto a participantes en la primera conferencia y a José Manuel García Vázquez, director de Encuentros ComplutenseAntonio Rosas es uno de los mayores expertos en neandertales en nuestro país
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