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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 9 de diciembre de 2018

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Mercedes Cabrera rechaza que la Transición sea "el origen de todos nuestros males"

Mercedes Cabrera, catedrática de Historia del Pensamiento y los Movimientos Sociales y ministra de Educación y Ciencia durante los gobiernos socialistas de Rodríguez Zapatero, ha defendido el papel de la Transición y la Constitución de 1978 en la "total y radical" transformación de España en los últimos 40 años. "Aunque reconocer su valor no significa negarse a su reforma, sino todo lo contrario", aseguró en referencia a la Constitución, durante su conferencia "La transición democrática: luces y sombras", que ha puesto punto final a las jornadas "La Constitución española en el diván", celebradas en la Facultad de Educación del 20 al 21 de noviembre y organizadas por el Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales, Sociales y Matemáticas. También negó que aquel periodo sea el origen de todos los males que afectan a la España actual. "Eso sería lo mismo que negar la responsabilidad de lo hecho desde entonces y, a la vez, no darnos cuenta de que muchos de estos mismos problemas son compartidos por otros muchos países".

 

La catedrática complutense advirtió que cuando habla de la Transición no puede ser "ni imparcial ni neutral, porque la historia de la Transición es la historia de mi propia vida política". No obstante, su condición de catedrática universitaria y el hecho de que varias de sus investigaciones hayan tratado sobre este periodo histórico, "sí me dan un poquito de neutralidad". Cabrera centró su análisis en cinco reflexiones y una consideración previa. Esta no es suya, sino de los historiadores de la Universidad Autónoma de Barcelona Carme Molinero y Pere Ysàs, quienes en su reciente libro La Transición. Historia y relatos ya ponen en alerta sobre la abundancia de relatos, es decir de interpretaciones con clara finalidad política sobre la Transición, que en su inmensa mayoría prescinden de la Historia, es decir del conocimiento exacto de lo que ocurrió durante aquellos años.

 

Reconciliación

Primera reflexión: La Transición y la Constitución de 1978 son fruto de la correlación de fuerzas políticas que había en el momento que murió Franco. "Es cierto, pero viene precedida de una búsqueda de encuentro que ya tenía una larga historia". Mercedes Cabrera se refiere a los movimientos estudiantiles de 1956, en los que ya se hablaba de la necesidad de "unir a los hijos de los vencedores y de los vencidos"; a la política de reconciliación nacional que también a finales de los 50 comenzó a defender el Partido Comunista, e incluso también a lo defendido por Manuel Azaña en julio de 1938 en un discurso que concluyó haciendo una "llamada a la paz, la piedad y el perdón".

 

Sin prediseñar

La primera reflexión de Mercedes Cabrera no concluye ahí. Según defendió la Transición no fue prediseñada, no respondió a los planes previos de nadie, ni de los políticos de la oposición ni de los que venían de la dictadura. Tampoco fue un proceso fácil ni pacífico, y aunque sí contó con factores externos que la ayudaron, como un contexto internacional favorable, "tampoco garantizaban el éxito".

 

Consenso positivo, aún con renuncias

Segunda reflexión: Se hizo por consenso. "Durante mucho tiempo esto ha sido un comentario favorable, pero de un tiempo a esta parte se señala como algo negativo", señaló en referencia a quienes critican que la Transición no se hiciese a través de la ruptura, sino con un pacto con los herederos del franquismo. Para Mercedes Cabrera la Constitución de 1978 es el resultado de "durísimas" negociaciones, en las que hubo renuncias de todas las partes, pero que finalmente consiguió un acuerdo casi unánime, en el que solo faltaron "algunos diputados de la antigua Alianza Popular y el nacionalismo vasco, que tuvo una actitud que, por cierto nada tuvo que ver con la del nacionalismo catalán, que fue clave en todo el proceso". También las amnistías, "que hubo varias", fueron fruto del consenso.

 

Vista desde fuera como modélica

Tercera: La Transición se convirtió en un modelo exportable. "Pero no porque nosotros lo dijésemos, sino que tuvieron que venir desde fuera a estudiarlo y a decirnos que había sido modélica", puntualizó. Fue a partir de ese momento, finales de los 80 y principios de los 90m cuando los españoles "nos atrevimos" a mirar nuestra historia y ver que hasta 1939 no era tan diferente de la del resto de países de nuestro entorno.

 

Transformadora

Cuarta reflexión: La democracia y la Constitución han permitido una transformación total, radical, de este país en los últimos 40 años. "En todos los aspectos: económico, social y también político", defendió, negando la existencia de bipartidismo en este periodo -"ha habido constantes cambios de partidos, liderazgos, gobiernos..." y elogiando la capacidad que ha dado la Constitución para "sobreponernos a los muchos problemas que hemos tenido". "¿Quiere decir esto que no necesite la Constitución reformarse? En absoluto. En mi opinión cualquier texto constitucional puede reformarse, y más aún si fue escrito hace 40 años. Reconocer su valor -explicó la ex ministra socialista- no significa negarse a su reforma, sino todo lo contrario, sobre todo si la sociedad ha cambiado tanto como la nuestra desde entonces".

 

No es reponsable de los problemas actuales

Y la quinta y última reflexión: El relato de la Transición como origen de todos nuestros males. "Lo de Régimen del 78, que por cierto últimamente se va escuchando menos, no sé por qué será, es una manera de ver la Transición relativamente nueva. Haré solo dos consideraciones: decir que el origen de todos los problemas está ahí es quitar la responsabilidad a todos los que han tomado decisiones desde entonces, y, esta es mi opinión, estoy convencida de que los problemas que tenemos hoy son problemas que compartimos con el resto del mundo, fruto de la globalización, de la pertenencia a la Unión Europea, del impacto de la crisis económica de 2008, de los efectos de las políticas de austeridad y el aumento de la desigualdad...", concluyó Mercedes Cabrera.

 

La ex ministra clausuró las jornadas celebradas en Educación con el título La Constitución española de 1978 en el divánDos de los coordinadores del ciclo, los profesores José Luis Domínguez y Jesús Ángel Sánchez, flanqueron a Cabrera durante su conferenciaLa sala de conferencias de Educación acogió las jornadasCabrera advirtió que en este tema no puede ser objetivaEl profesor Domínguez, durante la conferencia sobre derechos y deberes vistos a través del cine, que precedió a la de la catedrática complutense
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