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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 9 de diciembre de 2018

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Josep Borrell y Heiko Maas coinciden en la necesidad de “más Europa”

El paraninfo de San Bernardo de la Universidad Complutense ha acogido el debate, organizado por el ICEI, La Unión Europea como actor económico y global que protege a sus ciudadanos en el que han participado el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Josep Borrell, y su homólogo alemánHeiko Maas. La sesión fue moderada por el rector Carlos Andradas, quien recordó que "en la UCM insistimos en que queremos estar abiertos a las cuestiones que importan a los ciudadanos, y ahora mismo la UE es uno de esos asuntos que nos ocupan y nos preocupan a todos". Tanto Borrell como Maas coincidieron en que, a pesar de la compleja situación por la que atraviesa la UE en estos momentos, lo que hay que hacer es apostar por "más Europa, no por menos Europa".

 

Heiko Maas recordó que cada vez hay más partidos antieuropeísas que están consiguiendo buenos resultados electorales y también otros que "apuestan por una salvación en el nacionalismo, lo que supone un problema para la libertad, la seguridad y el bienestar de las personas en un mundo globalizado". A eso hay que unirle el abandono de la UE por parte de Reino Unido y las amenazas de Estados Unidos, que también ha optado por abandonar muchos de los convenios internacionales que tenía firmados. Ante esos retos, según el ministro alemán, "la única respuesta correcta a America First es Europa United".

 

Aparte de Estados Unidos, también están ahí Rusia y China, que compiten con la UE. Recordó Maas que "uno de los padres fundadores belgas de la UE dijo que en Europa sólo hay dos tipos de países: los pequeños y los que no se han dado cuenta de lo pequeños que son". En ese mismo sentido se expresó Josep Borrell quien consideró que "quizás se abre una oportunidad de crear una política nueva en un mundo nuevo con Estados Unidos y ese eslogan de America First heredado del KKK, la política de Rusia y el gigante chino.  A los que hay que sumar esos nacionalismos que buscan las esencias de conjuntos políticos cada vez más pequeños, cuando en realidad en Europa todos los países lo son".

 

El Brexit

Reconoció Maas que "un día después de las decisiones del Consejo sobre el Brexit, hoy no es un buen día, aunque Alemania y Francia quieren seguir desarrollando la UE para prepararla a esos retos". Considera que para ello hace falta una alianza de las grandes fuerzas europeístas de la Unión Europea, y "desde Alemania se mira hacia España donde hay una grandísima aprobación de los valores europeos y un gobierno claramente europeísta". De ahí que el viaje que ha hecho el ministro alemán por nuestro país haya servido como llamamiento para que formemos un eje con Francia y Alemania que se ocupe del funcionamiento y desarrollo de la UE. Llegó a decir Maas que "en Europa nos hace falta más España para afianzar ese futuro y dar impulsos y llegar a acuerdos mucho más estrechos".

 

Josep Borrell aseguró que el gobierno español recoge gustoso ese guante porque "este es un gobierno muy europeísta para un país muy europeísta". De todos modos, aunque tiene claro el ministro español que "sin Francia y Alemania no se construiría Europa, eso no es suficiente porque hay más gente y un duopolio no sería atractivo para conseguir que participaran en él otros pueblos".

 

Coincidió con Maas en que "el Brexit no es como para estar orgullosos, porque alguien ha echado el freno y la marcha atrás, y el Reino Unido hacía una aportación importante en materia de Defensa y los mejores funcionarios europeos también han sido británicos". De todos modos, también fue el propio Churchill quien ya dijo en 1946 que ellos no estarían en los Estados Unidos de Europa. "así que ahora que se van los británicos, a los que no les interesaba un proyecto político, lo ideal es convertir esta crisis en una oportunidad".

 

Paz y prosperidad 

Europa, de acuerdo con Borrell, se construyó sobre la base de una promesa de paz y prosperidad. "La paz la tenemos y no hay que minusvalorarla, porque de hecho el estado natural de las cosas no es la paz, desgraciadamente, pero en cambio, la prosperidad en los últimos diez años no se ha cumplido", aseguró el ministro español. Según su relato, "hasta la crisis del euro todo iba bien, pero luego no y eso pesa sobre la percepción que tienen los europeos de Europa, así que la idea es rehacer esa prosperidad en una Europa que haga una redistribución razonable de la renta".

 

Opina Borrell que eso de "que hagan las elites y los pueblos acepten con más o menos pasividad ya se ha pasado, lo que es una buena noticia, porque la idea es que los ciudadanos de a pie vean en Europa un instrumento que les protege de los riesgos de la globalización, y por tanto la Europa unida debería ser la Europa que protege".

 

Todavía en España, según los datos que maneja Borrell, el 78% de los españoles consideran que el hecho de ser miembros de la UE es bueno, mientras que en Italia ese porcentaje baja al 45%, "porque se han sentido abandonados por Europa, que no les ha ayudado ante las oleadas migratorias y porque creen que la puesta en marcha de la unión monetaria no ha sido buena para su crecimiento económico, y eso les ha llevado a plantear un pulso a la UE a través de la política monetaria".

 

Para los españoles, continúa Borrell, "Europa fue un hada buena que repartía subvenciones para infraestructuras, nos sacó de la noche negra del franquismo... Era un hada, hasta que llegó la crisis y se convirtió en una madrastra con disciplinas como más impuestos, sueldos más bajos... Empezó a someternos a disciplinas duras, a veces demasiado duras y poco productivas. Ahora hay gente que, por eso, ya no está entusiasmada con la UE".

 

Los grandes problemas de la Unión Europea

El ministro español enumera los que considera los tres grandes problemas actualmente en Europa: "hacer frente a la migración, estabilizar el euro y jugar un papel en el mundo hablando como una potencia no sólo normativa sino también activa".

 

Para Borrell España puntúa alto en la resolución de esos problemas, primero porque es el país que más participa en misiones de paz de la UE; segundo porque "en materia del euro queremos jugar con las reglas, cambiar algunas, pero mientras tanto cumplir las que existen, no como está haciendo Italia; y llevar a cabo un diálogo con los alemanes porque podemos conducir a una síntesis positiva", y tercero, porque "en materia de emigración tenemos un interés en recibir un aporte demográfico del exterior por el envejecimiento de la población, al igual que ocurre en Alemania".

 

Según Borrell, "ninguno de los dos países somos xenófobos ni rechazamos al emigrante porque lo necesitamos y porque tenemos una visión más universalista de las cosas". De hecho considera que "Merkel salvó el honor de Europa en 2015 al abrir sus fronteras, y España ha tenido una actitud más a la alemana simbolizada en el Aquarius".

 

Maas habla de las fake news, que aparecen de manera reiterada, sobre todo en el "debate muy intenso que hay en Alemania sobre el pacto migratorio de las Naciones Unidas, porque los populistas de derechas están haciendo una campaña a nivel internacional en este mundo digitalizado lleno de fake news, teorías de conspiración... Y no hemos encontrado la manera de reaccionar a este fenómeno. No hay otro camino que hablar con hechos y datos, aunque quizás tenga que ser de manera más moderna para que los populistas no sigan polarizando a la gente, instigándola, lo que llevará a una mayor polarización de la sociedad".

 

Informa el ministro alemán de que "hay fuerzas muy radicales en los extremos del espectro político que rechazan la UE, y esos populismos son muy hábiles organizándose en las redes sociales, así que a veces no hay que dar una respuesta compleja, sino dar una respuesta sencilla que no sea nada aburrida. Hay que trabajar en la forma de comunicar nuestras opiniones". Confiesa Maas que estaba convencido de que en política se impondría la razón, pero su experiencia es que "cada vez más la política se determina por los sentimientos y las emociones y eso es lo que están aprovechando los populismos".

 

También Borrell opina que el debate está profundamente sesgado por la aparición de grupos políticos que tienen como objetivo evitar la Unión. Afirma que "en Europa es mucho más fácil hacer circular las fake news, como las que influyeron en el Brexit, que son del mismo corte que las que han influido en la demanda independentista en Cataluña: solo me lo monto mejor y tendré más dinero". Y aunque es consciente de que esas ideas son muy difíciles de combatir con la razón también sabe que "Europa todavía no es capaz de crear emociones con la misma fuerza que la crean los antieuropeos, y para ganar la batalla Europa hay que combatir con sus mismas armas."

 

La unanimidad y los nacionalismos

Uno de los problemas que actualmente lastran las decisiones europeas es el sistema de unanimidad a la hora de la votación. Maas cree que sería más inteligente "introducir el nivel de mayoría sin tener que dejarlo todo a la unanimidad" y Borrel considera que "la unanimidad a 27 es la parálisis, así que hace falta cambiar a mayorías, con una serie de criterios para garantizar que no son decisiones tomadas por los pelos, como un referéndum ganado por la mitad más uno de los votos".

 

Informa Borrell de que en Europa, por ejemplo, hay países que están dispuestos a jugar una autonomía estratégica de separarnos totalmente de las políticas de Trump, pero otros no, así que es difícil llegar a un voto unánime para hacer algo totalmente contrario a la posición de Trump, por eso es fundamental que las decisiones no tengan que ver con esa unanimidad.

 

Algo que sería todavía más dificultoso si aumentase el número de estados. Maas afirma, de hecho, que no cree en "movimientos que existen en diferentes lugares de Europa que apuestan por más estados pequeños, porque eso no contribuye a la resolución de problemas". Borrell está de acuerdo con esa opinión, porque "aumentar el número de estados no contribuye a la construcción del proyecto europeo, lo debilita, y mucho más si se hace de una manera unilateral. Es decir, que dividir el mapa europeo en partes cada vez más pequeñas dificulta, más que favorece, la cohesión europea."

 

Borrell informa de que en el interior de algunos países consolidados hay tendencias centrífugas y algunos que no se sienten parte de la comunidad, como ocurre en España, Italia, Alemania, Bélgica y Reino Unido. Frente a Estados Unidos, que "tiene mayor integración política por tener el mismo idioma y poca historia detrás, lo único que habían hecho era matar a cuatro indios", en Europa hace falta "construir un concepto basado en la idea de ciudadanía, no religioso ni étnico, sino basado en tener una serie de derechos y deberes, pero para llegar a eso hace falta quererlo y trabajar activamente en ello". Y para ello "habría que hacer una enorme inversión en educación en Europa con centros donde se mezclaran los estudiantes y profesores como un crisol de europeidad".

 

Ejército europeo

El gobierno de España actual, en palabras de su ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, tiene una "clara vocación de contribuir a la creación de un ejército europeo, pero también de crear un importante pilar social europeo para aumentar las vinculaciones emotivas".

 

Asegura Borrell, que "Europa tiene que ser también un instrumento de acción social, como por ejemplo un subsidio de paro europeo, y eso es algo que nunca se habría construido con Reino Unido, ahora se puede hacer, aunque no se hará a 27, porque hay demasiadas divergencias. O nos cargamos la unanimidad o nos quedamos como estamos".

 

El ejército europeo, de acuerdo con el ministro español tiene como poco dos acepciones: una yuxtaposición de unidades de los ejércitos de los diferentes países con un mando único, o un ejército realmente europeo con una instrucción común con oficiales y soldados de distintas nacionalidades y un mando apátrida. Reconoce que no sabe qué quiere decir Merkel cuando habla de un ejército europeo y opina que quizás habría que empezar con lo primero, aunque "ya hay battlegroups, que es prácticamente eso mismo y nunca se han utilizado porque hace falta la unanimidad y eso no se encuentra prácticamente nunca".

 

Recuerda Borrell que ya en su día "el primer paso que se quiso dar para la unión en Europa fue la creación de un ejército europeo incluso antes del Tratado de Roma, pero el parlamento francés lo vetó". Ahora podría ser más fácil aunque "a la hora de la verdad surgirá un reflejo nacionalista que lamentó la moneda propia, la supresión de la frontera y ahora un ejército".

 

La conclusión a todos estos problemas de encaje entre países es, según Borrell, que "todavía queda mucho por trabajar en el proyecto europeo".

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Josep BorrellHeiko Maas, ministro de Asuntos Exteriores de AlemaniaEl ministro alemán observa la decoración del techo del Paraninfo de San BernardoRepresentantes académicos de la Universidad Complutense antes del debate entre Josep Borrell y Heiko MaasEl público tuvo la posibilidad de preguntar algunas de sus dudas a los dos políticosJosep Borrell, Carlos Andradas y Heiko Maas durante el debate sobre el presente y el futuro de la Unión Europea, celebrado en el paraninfo de San Bernardo
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