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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 9 de diciembre de 2018

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La Complutense, un lugar más seguro ante el acoso, pero "haberlo, haylo"

La delegada del rector para Igualdad, María Bustelo, ha presentado, en una sesión organizada por Encuentros Complutense este 29 de noviembre en la Facultad de Medicina, los principales resultados del "Estudio sobre acoso sexual, acoso por orientación sexual y acoso por identidad de Género en la UCM", realizado entre los meses de abril y mayo de este 2018, con la participación de 21.500 personas de la comunidad universitaria complutense: 18.990 estudiantes, 1.759 docentes e investigadores y 751 personas de administración y servicios. El 6,5 por ciento de los participantes en la encuesta declaran haber sufrido acoso sexual alguna vez en la UCM, mientras que si la pregunta se extiende a fuera de la Universidad el porcentaje se eleva hasta un 45,3 %. "Parece que la UCM es un lugar percibido como más seguro que el mundo en general, pero no totalmente exento de riesgos", valoró María Bustelo. "Como las meigas en Galicia: haberlo, haylo"

 

Antes de la presentación de los resultados del estudio, el rector Carlos Andradas y la directora del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades, Silvia Buabent, quisieron destacar la importancia que tiene la realización de este trabajo en sí misma. "Es un estudio muy importante para la UCM, con el que somos pioneros en la universidad española", resaltó el rector. "Lo primero es daros las gracias porque no todo el mundo quiere hacerse una foto reconociendo que en su mundo hay acoso", valoró la directora del Instituto de la Mujer, a la vez que señalaba la trascendencia de este estudio en el futuro diseño de políticas públicas efectivas. "Para poder hacer buenas políticas necesitamos tener buenos diagnósticos", concluyó Buabent.

 

Próximo paso: Plan de Igualdad UCM

Andradas situó el estudio dentro del compromiso que su Rectorado muestra con las políticas de igualdad y en la lucha contra el acoso en sus diversas facetas, y que ya ha tenido concreciones materiales previas como el Protocolo y la Guía de prevención y detección del acoso sexual, acoso sexista y acoso por orientación sexual e identidad o expresión de género. El siguiente paso, en el que ya está trabajando, es la elaboración de un Plan de Igualdad en la UCM. En su confección el rector subrayó que se quiere contar con toda la participación posible, lo que parece factible viendo la alta participación, 21.000 personas, que ha tenido este estudio, "posiblemente la participación más alta en cualquier consulta que se haya hecho a la comunidad universitaria".

 

El rector cerró su breve intervención invitando a la comunidad complutense a "congratularnos" de que nuestros campus sean espacios más seguros frente a situaciones de acoso que la sociedad en general, pero "apenándonos" también de que todavía, cuando ya "llevamos más de una década y media de este milenio" sigan existiendo casos de acoso y discriminación. De acuerdo con Andradas, una universidad como la UCM no puede tolerar situaciones de discriminación de género, en las se minusvalore o no se tengan en cuenta opiniones o puntos de vista por motivos de género u orientación sexual.

 

"Abandonar la confraternidad masculina"

Para Silvia Buabent es en las etapas educativas más tempranas cuando hay que incidir en el necesario cambio de roles y estereotipos. No obstante, en la etapa universitaria es necesario continuar haciendo esta labor. Según recordó, su Instituto -que pronto, según anunció sustituirá su denominación actual por la de Instituto de las Mujeres- tiene a disposición de las universidades financiación para la ejecución de actividades y programas ligados con la igualdad. Recordó Buabent, por último, que en materia de acoso y discriminación debe haber "tolerancia cero" y pidió a los hombres que aún no se atreven a denunciar a quienes acosan a "abandonar la confraternidad masculina".

 

A próposito o que produzca el efecto

María Bustelo comenzó la presentación del estudio recordando la definición de acoso que recoge el Protocolo de la UCM en materia. Acoso es "cualquier comportamiento, verbal, no verbal, o físico, de naturaleza sexual y no deseado por la persona que los recibe que tenga el propósito o produzca el efecto de atentar contra la integridad física o psicológica de una persona". Existe un acoso declarado, si este es considera como tal por quien lo recibe, y un acoso técnico, que se suma al declarado cuando lo sufren personas que han vivido situaciones tipificadas como acoso en la UCM aunque no lo perciban como tal.

 

La encuesta contenía nueve preguntas para saber si los participantes habían sufrido acoso y de qué tipo. Antes se les hacía una pregunta general sobre si habían sufrido acoso en la UCM o fuera. El 6,5 por ciento declaraban haberlo sufrido en la universidad, siendo más las mujeres, 8% (956 casos), que los hombres, 2,8% (155), pero menos que quienes no se identifican por razones biológicas o personales ni en el género masculino ni en el masculino, entre los que llega al 15% (31 personas). Cuando se habla de fuera de la UCM, los porcentajes se elevan hasta un global del 45,3%, siendo 59,7% (123 personas) de estas personas no identificadas con un género, un 59,4% (7.077) de mujeres y un 14% (768) de hombres. "Las sexualidades no normativas tienen mucho más riesgo de padecer acoso sexual. Aunque no sea mayoritario en número, esta problemática ya se está trabajando desde la Delegación de Diversidad e Inclusión", destacó María Bustelo.

 

Sobre los distintos tipos de acoso, son los chistes, bromas o piropos ofensivos de carácter sexual los que más se sufren, con un 26,3% (30,9 mujeres, 15,8 hombres, y 34% otra); el 25,5% (32,2; 10,6; 33,3) ha padecido gestos y miradas lascivas; el 23,6 % (26,8; 16; 37,2) ha sentido que alguien se acercaba demasiado e invadía su espacio físico, y al 18,5 % (19,4, 15,7 y 38,6) otras personas les han realizado comentarios y observaciones no deseadas de carácter sexual. El resto de situaciones (búsqueda de encuentros a solas, tocamientos no deseados o relaciones sexuales no consentidas, chantaje a cambio de beneficios laborales o académicos y asalto o agresión sexual con fuerza física) han sido sufridas en porcentajes muy menores, aunque haberlos los ha habido: a 135 personas les han chantajeado o sobornado a cambio de beneficios laborales o académicos; 149 han recibido abusos con relaciones sexuales no consentidas en la UCM, y 103 han sufrido asalto o agresión sexual con fuerza física en la UCM.

 

Gran diferencia entre acoso declarado y técnico

La buena noticia es, según señaló María Bustelo, es que los cuatro tipos más frecuentados son los considerados como "acoso ambiental", y "podemos actuar preventivamente en la mejora de las condiciones ambientales". La mala noticia, de acuerdo con la delegada del rector, es que hay una gran diferencia entre acoso declarado y acoso técnico, es decir entre el que se considera por quien lo sufre como tal y el que no. Así, el 80,70% de las personas que soportan chistes, bromas o piropos con intencionalidad sexual, no se sienten acosadas por ello. "Hay un menor reconocimiento de que sea acoso sexual en las agresiones vinculadas al acoso ambiental (porcentajes de "no reconocimiento" en torno al 80%). En cambio, en las situaciones en las que el no reconocimiento es menor (27,4%) se da cuando la agresión se vincula a favores de tipo laboral o académico, chantaje o coacción", apuntó María Bustelo.

 

El estudio señala que si todas las conductas tipificadas como acoso en el Protocolo de la UCM fueran consideradas como tal por los miembros de la comunidad universitaria, el porcentaje de 6,5% que contestaron afirmativamente a la pregunta de si habían vivido situaciones de acoso en la UCM, en realidad se elevaría hasta cerca del 40%.

 

No es jerárquico, pero sí de género

Un dato que causa cierta sorpresa en el estudio es que, como destacó María Bustelo, el acoso en la UCM es un fenómeno que no es especialmente jerárquico (en el 54,4 % de las situaciones el agresor era un compañero o persona sin relación jerárquica directa de la víctima). Lo que sí es, sin duda, es un fenómeno jerárquico de género. Aunque haya hombres que hayan sufrido acoso, pero en mucha menor medida que las mujeres, los agresores son mayoritariamente hombres, un 88%.

 

Discriminación sexista

El estudio, que según anunció la delegada a partir del lunes 3 de diciembre se podrá consultar íntegramente en la web de la Unidad, aborda también la discriminación sexista. El 12,2% de las mujeres dicen haberla sufrido en la UCM, y hasta casi el 70% fuera de ella. También aquí hay grandes diferencias entre quienes reconocen haber sufrido discriminación (ignorado sus aportaciones, menor presencia laboral o académica, haber sufrido gestos o comentarios peyorativos...) y quienes reconocen hechos pero no los consideran acoso. También si en estos casos de discriminación se une el declarado y el técnico, el porcentaje de afectadas en la UCM llega casi al 40%.

 

Por orientación sexual

Por orientación sexual, más de lo mismo. El 5,1% de los participantes en el estudio que declaran orientación sexual homo o bisexual dicen haberse sentido discriminados por ello en la UCM; fuera en cambio el porcentaje llega al 46,1. Aquí son los hombres los más acosados, hasta en un 13,8% más que las mujeres. Si se "rasca" un poco, se ve, por ejemplo, que más del 55% de ellos han tenido que aguantar humor homófobo que les resultó ofensivo. Quizá la fuerza de la costumbre hace que el 91,30 por ciento no lo consideró como acoso.

 

Fruto de la desigualdad

¿Por qué se produce el acoso? La mayoría de las personas, especialmente las mujeres, asocian las situaciones de acoso a las desigualdades entre hombres y mujeres. El 75% rechaza que estas situaciones se produzcan por no parar a tiempo al agresor, y el 87% que se trate de algo que debería considerarse una broma en lugar de acoso.

 

Para concluir, María Bustelo y la Unidad de Igualdad se pusieron deberes. Solo un 8,8 por ciento de los encuestados conocían antes de ese momento la existencia de un Protocolo de acoso en la UCM, y un 7,3 % la Guía. Dar a conocer estos documentos es una primera tarea, pero también como concluyó la delegada, " El hecho de que la mayor prevalencia de casos de acosos es de carácter ambiental, quiere decir que tenemos mucho margen de trabajo y prevención. Y aquí dados los resultados sobre las razones del acoso, la mejor prevención son las políticas de promoción de la igualdad que es justo el objetivo de la Delegación de la que soy responsable".

 

Tras la presentación de los principales resultados del estudio, el Encuentro Complutense incluyó un debate moderado por la periodista de la Cadena SER María Guerra, en el que participaron María José Torres, directora de la Unidad de Igualdad de Género de la UCM; Ana Vidu, de la Universidad de Deusto, y Marina Onetti, evaluadora y analista de datos, participante en el estudio.

 

 

 

La secretaria académica de la Facultad de Medicina, María Isabel Colado, el rector Carlos Andradas, y la directora del Instituto de la Mujer, Silvia BuabentTodos los participantes en el Encuentro Complutense, dirigido (a la izquierda) por José Manuel García VázquezSilvia Buabent y María BusteloMaría Bustelo escucha las palabras inauguralesLa presentación del informe fue seguido de un debate entre María José Torres, directora de la Unidad de Igualdad de Género de la UCM; María Guerra, periodista de la Cadena Ser; Ana Vidu, de la Universidad de Deusto, y Marina Onetti, evaluadora y analista de datos
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