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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 17 de septiembre de 2019

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Comercio pone en marcha un programa para ayudar e integrar a sus estudiantes chinos

En octubre de 2007, la ministra de Educación Mercedes Cabrera firmó un acuerdo con el Ministerio de Educación de China que permite desde entonces a los estudiantes de este país estudiar en España sin tener que aprobar previamente nuestra selectividad. Esta medida equiparó a los estudiantes de este país asiático con los de la Unión

Europea, que desde 2006 pueden cursar estudios en nuestro país teniendo en cuenta únicamente las notas que obtuvieron en sus países de origen, haya o no selectividad en ellos. Aún sin haber cifras oficiales al respecto, basta con echar un vistazo a las aulas de las universidades españolas para ver que el convenio ha tenido efecto.

La Escuela Universitaria de Estudios Empresariales de la UCM es uno de los centros no solo madrileños, sino también españoles, que más está notando la progresiva matriculación de alumnos chinos. Según informa la subdirectora de Ordenación Académica y Alumnos de la Escuela, María Concepción Gómez, este curso hay matriculados alrededor de 500 estudiantes chinos en los dos grados que allí se imparten, Comercio y Turismo, en una proporción aproximada de 4 a 1 en favor de Comercio.

La profesora de Historia e Instituciones Económicas de la Escuela Ana Isabel Rosado cuenta que el pasado curso cuando fue a dar su primera clase se llevó una gran sorpresa al ver a 30 estudiantes chinos sentados en el aula. "Son gente muy trabajadora, se esfuerzan mucho, se sientan en las primeras filas... En las asignaturas con mayor componente matemático, como pueden ser las de estadística, no tienen ningún problema, sino todo lo contrario, ya que vienen con un nivel superior al nuestro. En cambio, en las asignaturas más teóricas, como es la mía, tienen un gran handicap: el idioma. Entienden las palabras, pero no el sentido de las frases y así es complicado".

De acuerdo con la subdirectora María Concepción Gómez, los estudiantes chinos cuando se matriculan en las universidades españolas deben presentar un nivel de español B-2, que en teoría debería acreditar un conocimiento fluido del español, pero que en la práctica no está siendo así. "Lo cierto es que una gran mayoría tiene un nivel de español demasiado bajo, y ello está causando bastantes problemas sobre todo a la hora de seguir las asignaturas de primer curso".

La propia profesora Rosado se vio obligada a suspender el pasado curso en su asignatura de Historia de la Economía a todos sus estudiantes chinos, a excepción de una chica que lleva más años en España y habla el castellano casi a la perfección. "Este curso cuando llegué a clase ví que los estudiantes volvían a estar allí. Pensé que debía hacer algo para no permitir que volviera a pasar lo mismo, y que mi deber como profesora es pelear para sacar adelante a mis estudiantes". Tras darle vueltas a la idea y ver los medios que tenía a su disposición, Rosado propuso al director de la Escuela, Miguel Ángel Sastre, instaurar un programa para hacer tándems entre estudiantes españoles y chinos, de tal manera que no solo estos últimos reciban ayuda para comprender mejor los apuntes de las asignaturas, sino que a cambio los chinos enseñen a los españoles algo de su idioma. El programa, a propuesta de Sastre, se ha bautizado con el nombre de Buddy, colega, en inglés.

El Programa Buddy ha comenzado a funcionar este mes de marzo. Según informa la profesora Rosado por el momento se han apuntado 20 estudiantes, 13 chinos y 7 españoles, aunque confía que con el tiempo se vaya extendiendo y consolidando.

Alberto Menéndez y Alberto Díaz son dos de los alumnos españoles que se han animado a participar. Ambos creen que la experiencia puede ser muy enriquecedora tanto para ellos como para los estudiantes chinos, ya que creen que si avanzan en su dominio del español podrán integrarse mejor en la vida de la escuela. Tras su primera reunión con sus nuevos compañeros, ambos se muestran satisfechos y confían en que los resultados al final del curso se noten. Ambos consideran que el principal problema que deben resover sus compañeros chinos es enriquecer su vocabulario castellano, pero no dudan que lo conseguirán dada su gran constancia en todas las tareas que se proponen.

Los "Albertos" también coinciden en señalar que para los estudiantes españoles es una gran oportunidad tener tantos compañeros chinos, ya que ello supone un gran enriquecimiento cultural. No obstante, consideran que tanto los estudiantes españoles como los propios chinos deben dar un paso adelante y mostrarse más abiertos y receptivos en sus mutuas relaciones. Y es que, como señala la propia profesora Rosado, por ahora los estudiantes chinos no suelen mezclarse con los demás y suelen formar sus propios grupos en las aulas, los pasillos o en la cafetería. "Para ayudar a romper el hielo -comenta la profesora Rosado- estamos preparando una fiesta hispano-china. La idea es llevarla a cabo un viernes por la tarde, bien en la cafetería o incluso en el parking de la Escuela".

La profesora Rosado también se ha animado a recibir clases de chino por parte de una de sus estudiantes. "Les prometí el año pasado que iba a estudiar chino, y una de mis estudiantes se ofreció a impartírmelas, por lo que ya no pude decir que no".

Grandes ventajas y algún inconveniente

Miguel Ángel Sastre, director de la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales, considera que son muchos más los aspectos positivos que los negativos vinculados a la elevada matriculación de estudiantes chinos en su centro en estos dos últimos cursos. "Los aspectos positivos son muchos. Entre ellos destacaría la internacionalización que se está produciendo, y que es un criterio de calidad que se mide en todos los ranking, y la atracción que producen nuestros programas de estudios a estos estudiantes.Lo menos bueno -continúa el director- quizá sea el alto número de suspensos que tienen estos estudiantes en las asignaturas más teóricas, lo que no es bueno para las evaluaciones de calidad de la propia escuela". Por ello, Sastre indica que, además de animar a los estudiantes a que realicen los cursos que imparte el Centro Complutense de Enseñanza del Español, sería bueno crear titulaciones en Comercio y Español organizadas por la UCM y universidades chinas, de modo que comenzaran allí a estudiar español y los programas de Comercio, para venir aquí en los últimos años a culminar su formación.

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