LIBROS
El Consejo Social acoge la presentación del libro “La ciencia de la hospitalidad”
Texto: Alberto Martín, Fotografía: Francisco Rivas - 2 oct 2026 10:08 CET
El Consejo Social de la UCM ha acogido este 1 de octubre en la sala de Juntas del Pabellón de Gobierno, en un acto moderado por su presidente, Jesús Nuño de la Rosa, la presentación del libro “La ciencia de la hospitalidad” (Editorial Almuzara). Una obra que, como resaltó la decana de la Facultad de Comercio y Turismo, Francis Blasco, “pone en valor como ciencia algo que siempre ha estado ahí, vinculado también a los negocios, pero casi como algo que podía hacer cualquiera, y explica los conocimientos que debe poseer quienes se vayan a dedicar a ella”.
El autor de la obra, Antonio Pérez Navarro, ex directivo de varias de las cadenas hoteleras más reconocidas del sector, define la hospitalidad como la ciencia que trata “del conocimiento humano que ha permitido, permite y permitirá conseguir, que una persona, después de pasar por nuestra casa, nuestra empresa, nuestro hotel, nuestro hospital, nuestra escuela, nuestra organización o incluso por nuestra vida, se marche mejor de como llegó”. Toda una declaración de intenciones, sin duda, que como resaltó el editor de la obra, Manuel Pimentel, proviene de una “persona que intenta hacer mejor a los demás”, un hombre, continuó el que fuera ministro de trabajo en el gobierno Aznar, del que se puede afirmar sin rubor que “ya no comunica conocimientos, sino que transmite sabiduría”.
El libro, como explicaron su propio autor y el editor, está estructurado en cinco partes. La primera es un recorrido histórico que explica como la hospitalidad desde Mesopotamia, en el 3.000 a.C, hasta la actualidad, englobando también las distintas culturas, se ha convertido en factor decisivo para el desarrollo de la humanidad. El segundo capítulo se centra en el para qué, a través de las reflexiones de filósofos, desde los más conocidos, como Sócrates, Kant o Heeidegger, hasta pensadoras contemporáneas, como Anne Dufourmantelle o Julia Kristeva. De esta última, Pérez Navarro destaca dos ideas principales que han tenido gran influencia sobre él: el lenguaje como espacio hospitalario y la hospitalidad como camino de crecimiento personal. “Acoger al otro nos libera del encierro narcisista y nos vuelve más creativos, más flexibles, más humanos”, resumió el autor.
El tercer capítulo se titula “La neurociencia de la hospitalidad”. A juicio de la decana Francis Blasco, este tema es una de sus mayores aportaciones de este libro y está muy en consonancia con lo que se enseña en la Facultad, en la que se ha desarrollado el primer laboratorio del mundo de neurociencia aplicada al turismo. Pérez Navarro desarrolla no solo los efectos que debe tratar de alcanzar la hospitalidad en quien la recibe -seguridad, confianza, bienestar, cooperación-, sino incluso qué partes del cerebro se ven involucradas en esos procesos o los sistemas neuroquímicos que se producen.
El cuarto capítulo de la obra se dedica a dar las claves para que el lector sea capaz de crear su propio “ecosistema de hospitalidad”, estableciendo objetivos y localizando instrumentos. Por ejemplo, si los objetivos son favorecer la salud física, el bienestar mental y emocional o favorecer la productividad y el aprendizaje; unos buenos instrumentos para alcanzarlos son la oxigenación y vetilación, la calidad del agua, la iluminación, la acústica…
“Hospitalidad 4.0” es el título del último capítulo. Hacia dónde van los tiros en los próximos años. El autor los clasifica en cuatro ejes: ética (dignidad, confianza, responsabilidad), IA (personalización, eficiencia), talento (es el factor humano que marca la diferencia) y sostenibilidad (regeneración, eficiencia, legado). De esa coctelera, según concluyó Antonio Pérez Navarro, debe salir la hospitalidad del futuro, una “hospitalidad que transforma. El éxito -explicó- ya no se mide por la satisfacción inmediata del cliente, sino por el impacto duradero que la hospitalidad tiene en la vida y las aspiraciones personales de cada individuo”. El énfasis en la personalización, la redefinición de los atributos de lujo o las experiencias rejuvenecedoras y transformadoras, cobrarán mayor peso en ese futuro, ya casi presente, de la hospitalidad.
