FUNDACIÓN

Los asistentes posaron a la conclusión del acto inaugural

La Escuela Complutense de Verano abre su vigésimo quinta edición con 538 estudiantes de 28 países

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Francisco Rivas - 7 jul 2026 11:09 CET

La vigésimo quinta edición de la Escuela Complutense ya está en marcha. Durante tres semanas, diversas Facultades del campus de Moncloa acogen 28 cursos de formación superior especializada y marcado carácter práctico, a los que este año asisten 538 estudiantes -366 mujeres y 172 hombres- de 28 países, en su mayoría de América Latina. El anfiteatro Ramón y Cajal de la Facultad de Medicina acogió en la tarde del 6 de julio el acto inaugural de “estas bodas de plata que celebramos con orgullo de una de nuestras iniciativas formativas más conocidas, consolidadas y queridas”, afirmó el rector Joaquín Goyache.

 

La directora de la Escuela Complutense de Verano, Natalia Abuín, destacó en su intervención la calidad de las cursos y sus temáticas rigurosas y actuales, pero sobre todo la riqueza que supone tanto para la universidad como para los propios estudiantes la diversidad de procedencias de sus matriculados. En esta ocasión es México el país más representado, con 238 estudiantes, seguido, además de por España, que tiene 86 alumnos, por Colombia, con 59, y Ecuador, con 49. Del continente americano hay también estudiantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, El Salvador, Uruguay y Venezuela. Tanto el rector como la directora no olvidaron enviar un mensaje de apoyo al pueblo venezolano y a sus universidades en un momento tan complicado como el que están atravesando por la devastación provocada por los recientes terremotos. También Europa -España, Bélgica, Eslovaquia, Francia, Italia, Rumanía y Rusia- y Asia -China- están representadas por sus estudiantes.

 

La directora Abuín subrayó la importancia de aprovechar cada momento de estas tres semanas, no solo en las aulas, laboratorios o visitas que van a realizar, sino, sobre todo estableciendo redes de contacto, charlando, debatiendo, aprendiendo unos de otros. Como resaltó el rector de la Universidad Estatal de Milagro, de Ecuador, Fabricio Guevara, estas tres semanas en Madrid “no han salido de las mentes de los compañeros que vinieron el año pasado” y seguro que tampoco lo hacen de los cerca de cincuenta trabajadores de esta universidad que por segundo año consecutivo vienen a la escuela para ampliar sus conocimientos y establecer contactos que les permitan mejorar en su día a día y a emprender nuevos proyectos en una universidad que quiere crecer en tamaño y calidad, y para lograrlo está convencida de que la clave es el “talento humano”, y por eso, “para enriquecerlo venimos aquí con un resultado fabuloso”.

 

En el acto inaugural también intervinieron la vicerrectora de Cultura, Deporte y Extensión Universitaria, Isabel García, y la viceconsejera de Universidades, Investigación y Ciencia de la Comunidad de Madrid, Mirina Cortés. La vicerrectora dio a conocer el premio, cuyo jurado ha presidido, al autor del cartel de esta edición de la Escuela, y que ha recaído en Enrique Fernández Vázquez, estudiante del máster en Diseño de la Facultad de Bellas Artes de la UCM. La viceconsejera, por su parte, subrayó el valor de la Escuela al “reunir talento, curiosidad y experiencia en un espacio diverso y vivo”, una actividad que sirve de modelo al programa Madrid Campus 365, que ha puesto en marcha la Comunidad de Madrid para mantener la actividad educativa durante todos los días del año.

 

El acto inaugural tuvo como colofón la conferencia de la directora de la Fundación Carolina, Erika Rodríguez, titulada “La generación decisiva: juventud, educación y futuro en América Latina”. La nueva responsable de esta fundación creada en el año 2000 para favorecer la cooperación entre España y América Latina, de manera destacada en el ámbito formativo, enfocó su intervención en la necesidad de tener en cuenta a los jóvenes. “Tenemos que escuchar su visión y su versión”, afirmó. Y es que, de acuerdo con la profesora, ahora en excedencia, de la UCM la juventud podría decirse mundial, pero en especial de América Latina percibe un choque generacional preocupante, considera que “lo ocurrido en el pasado está dilapidando su futuro”.

 

La directora de la Fundación Carolina cree que no solo es necesario escuchar a los jóvenes y tener en cuenta su opinión -en ámbitos como el cambio climático su visión es innegable-, sino que hay que ver qué es lo que les está llevando hacia posturas radicales. “El 45 por ciento de los menores de 25 años cree que la democracia es el mejor sistema para resolver sus problemas. Luego, eso implica que el 55 por ciento cree que hay otros sistemas mejores”. ¿Por qué sucede esto? Para Rodríguez hay numerosas causas que lo explican: desazón al ver que su esfuerzo no sirve para alcanzar sus expectativas; ascensores rotos, no es fácil saltar de posición social; brecha de pobreza, la falta de recursos materiales acota sus expectativas… Y en el caso de América Latina, hay que unir a esto la violencia y criminalidad que afecta sobre todo a la juventud. A las mujeres como víctimas y a los hombres casi obligados a enrolarse en las bandas criminales.

 

La solución no es sencilla, aunque, de acuerdo con Rodríguez, a favor está el hecho de que las nuevas generaciones cada vez están mejor preparadas. A pesar de que solo el 13% de los hogares vulnerables envía a sus hijos a la universidad, lo cierto es que uno de cada tres universitarios son el primer integrante de su familia que accede a la educación superior. Las universidades, por tanto, tienen la oportunidad y responsabilidad de fomentar entre sus estudiantes valores de ciudadanía, como la capacidad crítica, el debate, la resolución no violenta de conflictos… Por supuesto, también desde los gobiernos y las administraciones se debe trabajar para mejorar sus condiciones de vida y sus expectativas.