ÁGORA
El presidente Emmanuel Macron arenga a los estudiantes en el Paraninfo de la Complutense
Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Francisco Rivas - 30 sep 2026 08:53 CET
Cualquier estudiante universitario tiene dudas sobre el futuro. Dudas sobre la preeminencia de la IA, sobre el mercado laboral, sobre la expansión de los populismos nacionalistas o sobre el futuro de la propia Unión Europea. Frente a esa desazón generalizada, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, anima a regular las tecnologías, a ayudar a aquellos que se queden atrás por los cambios laborales, a fomentar la soberanía de la Unión Europea y a revitalizar los principios que han permitido crear una Europa en armonía. El discurso lo ha impartido, el 29 de septiembre, en el paraninfo de San Bernando de la Universidad Complutense para 400 estudiantes de diferentes universidades, en un evento organizado por la Embajada de Francia en España, que ha formado parte de la agenda oficial de su visita de Estado.
El presidente Emmanuel Macron respondió a una serie de preguntas formuladas por el escritor Javier Cercas, en un francés excelente, los periodistas Clara Jiménez y Fernando Arancón, y tres estudiantes de las universidades Complutense, Autónoma de Madrid y Carlos III. Si todas las preguntas tenían un cierto tono sombrío, no fue así con las respuestas, algo que se vio desde la primera de ellas, donde Macron aseguró que no quería “desanimar a nadie”, especialmente a los jóvenes, que no deben pensar “que estamos entrando en una etapa terrible donde todo está arruinado”.
Reconoció, de todos modos, el presidente francés que sí existe una policrisis, provocada en primer lugar por factores económicos que se arrastran desde la crisis económica de 2008-2012, que todavía afecta a las clases medias sobre las que se construyó, en gran parte, la democracia liberal en la que vivimos.
A ello se suma una crisis demográfica, sobre todo en un continente envejecido, y que sólo “se compensa con la inmigración”. Considera Macron que este envejecimiento hace que los modelos sociales que se construyeron sobre la base del equilibrio generacional tras la segunda guerra mundial ya no son válidas, y eso lleva a una profunda transformación, a “transiciones fundamentales para el futuro”.
El tercer elemento clave de la policrisis es la eficacia con la que se gestionan problemas muy complejos, porque para hacerlo en la UE se creado autoridades independientes que ralentizan la capacidad de nuestros sistemas democráticos para actuar y eso ha generado impaciencia en la sociedad. En cierto modo, asegura Macron, “la tolerancia hacia la lentitud en la toma de decisiones se ha debilitado”, y eso “hace que los sistemas que teníamos sean menos aceptables y que se cree una fascinación por los regímenes o sistemas autoritarios”.
Y la cuarta faceta de la crisis multifactorial es la tecnología que está produciendo un cambio “muy profundo, antropológico”, donde la estructura de la información se ha transformado completamente. Macron considera que esto es una revolución y que cuando se observan los datos estadísticos se comprueba que los jóvenes se informan masivamente a través de las redes sociales, que están diseñadas para mantener a la gente el mayor tiempo posible conectado, “creando dependencias cognitivas y emocionales” y, sobre todo, potenciando “emociones negativas, que crean más viralidad que el razonamiento”. Son, de acuerdo con Macron, “lo opuesto a una universidad que imparte el conocimiento y que además nos permite conversar, dialogar e incluso expresar desacuerdos respetuosos”.
Idea esta con la que coincidió el rector Joaquín Goyache, quien aseguró que tanto la Universidad Complutense como el resto de universidades públicas europeas, son uno de esos espacios donde se pueden escuchar, con respeto, opiniones diferentes, y crearse un pensamiento crítico, que junto a un conocimiento riguroso, permite entender y ayudar a toda a la sociedad y especialmente a los más vulnerables que sufren los cambios fuera del entorno universitario.
Frente a la polarización, recuperar el control
La falta de escucha, promovida por las redes sociales, ha llevado al resurgir de extremismos en toda Europa con respuestas simplistas, lo que se une, además, de acuerdo con Macron, al “resurgimiento de los imperios, el regreso de la guerra a Europa y, obviamente, a que China y Estados Unidos, por primera vez en su historia, son dos inmensas potencias hostiles a Europa”.
El presidente francés cree que frente a esta polarización, la primera respuesta es “recuperar el control de la tecnología para que todo vuelva a la normalidad y permita reconstruir la democracia, al tiempo que se restaura la eficiencia colectiva”. Para ello hace falta acelerar el ritmo, que se ha desincronizado en comparación con China y Estados Unidos, sobre todo en la capacidad de innovar, y en ese sentido, “la innovación mediante la IA y la robótica también debería considerarse una oportunidad”, ya que puede brindar a nuestras sociedades mayor flexibilidad para configurar nuestros modelos sociales y facilitar su financiación. Eso sí, para el desarrollo y la regulación de la IA hace falta capacidad informática y no dejarlo todo en manos de Estados Unidos, como se hizo en su día con las redes sociales.
Para conseguir todos estos objetivos ambiciosos se ha creado en la Unión Europa una agenda de autonomía estratégica que abarca desde la defensa hasta la tecnología y todas las áreas que nos permitan “decidir por nosotros mismos” sin tener que depender de tecnologías de terceros.
Eso necesita, por supuesto, de una Europa que se mantenga unida y cohesionada y que respete la esencia de nuestra filosofía política, es decir, la estabilidad, la decencia, el equilibrio y el respeto por la persona humana y su dignidad. Estar fuera de esta Europa Unida puede llevar a experimentos como el Brexit, “la mayor mentira de los últimos treinta años”, que sólo ha llevado a una “caída de ocho puntos de su PIB diez años después”.
Aboga Macron por un presupuesto europeo que “invierta mucho más en el futuro, y no solo en nuestras políticas actuales, con una política europea de innovación mucho más ambiciosa”, como la que ya se está llevando a cabo en Francia con una inversión significativa en centros de datos, pero extendida a nivel europeo.
Concluyó Macron que todas estas medidas pasan por una fundamental: la educación. “Se trata de invertir en el futuro, en la juventud, en la educación, en la innovación y en solucionar los problemas del modelo social, porque cuanto más invirtamos en nuestra juventud y fomentemos la innovación, mejor resolveremos todos estos problemas. Estoy firmemente convencido de ello”, ha aseverado el presidente francés.
