DOCENCIA

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"El esfuerzo presupuestario que ha hecho la universidad es inmenso. Sacar 1.500 plazas en dos años es un gran logro"

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Jesús de Miguel - 9 abr 2021 12:23 CET

El último año ha sido complicado para todos. También para los profesores universitarios. “Yo no recuerdo un año tan duro y llevo más de cuarenta en la Universidad. Jamás habíamos vivido algo igual. Era imposible de prever, pero creo que cuando pase un poco de tiempo nos daremos cuenta de que, aún con todas las complicaciones, el esfuerzo de adaptación que se ha hecho ha sido un éxito”, reflexiona Javier Montero, vicerrector de Ordenación Académica, mientras recuerda a los complutenses que esta maldita pandemia se ha llevado, tanto profesores, “que han sido muchos”, como PAS y también estudiantes.

 

Cree que del esfuerzo realizado hay avances que se quedarán, procedimientos y técnicas que sin duda enriquecerán la docencia, que la complementarán, pero añora la vuelta a la normalidad, a que los profesores vuelvan a tener delante de ellos a sus estudiantes y solo con mirarles sepan si les están entendiendo, a poder dialogar con ellos y también con sus compañeros docentes, a discutir... a aprender juntos. “La universidad es ante todo vivir la vida universitaria. La pandemia nos la ha quitado, pero pronto, estoy seguro, volverá esa necesaria presencialidad”, desea.

 

Explica Javier Montero, catedrático del Departamento de Estadística e Investigación Operativa de la Facultad de Ciencias Matemáticas, de la que fue decano durante cuatro años, que el Rector Joaquín Goyache le encargó relanzar “la pieza más importante de toda organización, que son sus personas; en este caso, el profesorado. Las personas son quienes hacen las cosas y son las ganas de trabajo, la ilusión y la organización las que hacen que podamos conseguir las metas”. Recuerda que ya antes de la pandemia la plantilla docente había sido duramente castigada con restricciones presupuestarias y de falta de oferta de empleo público. Por ello, su gran objetivo ha sido ir devolviéndola, al menos, a la normalidad, y para ello, justo antes de iniciarse la pandemia, en febrero de 2020, el Consejo de Gobierno aprobó el Plan de Actuaciones del Profesorado para el periodo 2020-2023. “Que naciera con una vigencia de 4 años ya es un avance”, señala.

 

- ¿La pandemia ha permitido poner en marcha el Plan de Actuaciones o ha habido que hacer retoques?

- En principio no se va a tocar y sí, se está ejecutando y, además, yo creo que está siendo un buen avance respecto al pasado. En el Plan de Actuaciones 2020-2023 se retocaban el Programa de Estabilización y Promoción y el Programa de Fortalecimiento, y se incluía un nuevo programa, que es el de Potenciación Estratégica, que da un margen de maniobra para solucionar problemas que son muy difíciles de prever. A veces, el exceso regulatorio es peligroso. No se pueden prever todas las circunstancias y cada centro y cada departamento tiene sus peculiaridades y hay que dejar un margen para que la gente resuelva con profesionalidad los problemas que tienen. Yo creo que el Programa de Potenciación da ese margen para establecer estrategias. Los programas de Estabilización y Promoción nos ayudan a cumplir con los proyectos que ya tenemos en marcha. Sin embargo, el Programa de Potenciación Estratégica busca proyectos de futuro. Yo creo que eso tiene que ayudar a dar vitalidad a la universidad.

 

 

- ¿Ya está dando resultados concretos? ¿Se ha conseguido aumentar ya la plantilla docente de manera significativa?

- Uno de los objetivos de este Plan de Actuaciones, evidentemente, es aumentar la plantilla. Yo creo que en ese aspecto el esfuerzo presupuestario que ha hecho la universidad es inmenso. En estas circunstancias haber sacado el pasado año cerca de 780 y este año otras 720, es decir, sacar 1.500 plazas en dos años, es un gran logro. Y, además, es un hito que ha sido posible, no solo por el esfuerzo presupuestario que ha hecho el Rectorado, sino también por el trabajo inmenso que se ha hecho desde el Servicio de PDI. A veces la gente no se da cuenta del trabajazo que se hace para sacar adelante todas esas plazas, más todas las cosas que son de la vida cotidiana.

 

- ¿Quiénes son los que más se han beneficiado de estas convocatorias?

- Un objetivo importante que marcó el Rector, Joaquín Goyache, era acabar con las bolsas que teníamos de profesorado. En los años anteriores por las restricciones presupuestarias y de oferta de empleo público que hubo que cumplir, no había habido posibilidad de sacar plazas de profesor contratado doctor. Provisionalmente, se ofertaron plazas de profesor contratado doctor en régimen de interinidad, que es una figura sin contrato permanente, interino como dice la palabra. Fueron muchos profesores los que estaban a la espera de poder concursar a profesor contratado doctor. Buena parte de ellos eran profesores ayudantes doctores, a los que cuando se les acaba el contrato no se les puede prorrogar. Esto es un drama. La única figura a la que podían optar era la de profesor contratado doctor interino y así han estado unos cuantos años. Acabar con esa bolsa, con esa espera y ese escalón añadido que suponía en su carrera docente, yo creo que simplificará mucho su vida.

 

- Pero no era la única bolsa que había que vaciar, ¿no?

- En efecto. Yo creo que cuando se acabe la ejecución del Plan de Actuaciones de 2021, habremos acabado con las tres bolsas, sobre todo con la de profesor contratado doctor interino, que como decía para mí es un drama; pero también habremos acabado con la bolsa a titular de universidad y con la bolsa a catedrático de universidad. Entonces podremos entrar en un sistema donde las cosas sean más o menos previsibles. El primer efecto que van a notar será que las oportunidades de promoción serán más rápidas. Yo creo que son unas mejoras muy importantes. El plan es que dentro de un año podamos decir: ya no hay bolsas, empezamos la velocidad de crucero, a funcionar de manera normal.

 

- ¿El Plan de Actuaciones va a ayudar, por tanto, a definir de manera clara la carrera académica de los profesores?

- Sí. Otro efecto del Plan de Actuaciones es que se ha definido mucho lo que es la carrera académica del profesor. El Plan de Actuaciones lo que dice es que si tú estás de profesor ayudante doctor tanto tiempo y si te acreditas, tendrás la oportunidad de pasar a profesor contratado doctor, y a los dos años si te acreditas, tendrás la ocasión de pasar a titular... Se establecen unas pautas, y si haces las cosas bien, podrás ir teniendo opciones de saltar de escalón. El profesorado podrá prever más o menos cuál puede ser su trayectoria. Luego, evidentemente, todo va limitado porque la oferta de empleo público es la que es, pero por lo menos el PDI sabrá que haciendo bien las cosas, la Universidad apoyará el desarrollo de su carrera académica... 

 

- ¿Cuántas plazas se van a convocar en los dos próximos años?

El plan es seguir más o menos con el mismo ritmo. Una de las cosas que estamos haciendo con la aplicación del Plan es tratar de ajustar la oferta a lo que está ocurriendo. Miramos lo que pasa cada año y según eso modificamos al alza o a la baja distintas ofertas de plazas. Si hay algo que no tiene demanda, pues bajamos y si hay mucha demanda, subimos. De este modo nos vamos ajustando a la realidad y, por tanto, optimizando el presupuesto. La idea es que la oferta vaya encajando con lo que esperamos que realmente ocurra; no son números arbitrarios.

 

- ¿Aparte del Plan de Actuaciones, qué otras medidas destaca de estos últimos dos años?

- Hemos regulado algunas figuras. Por ejemplo, las figuras de profesor honorífico y de colaborador honorífico. E indirectamente hemos arreglado algunos problemas que tenían los profesores eméritos. Por otro lado, creemos que hay que hacer un esfuerzo para tratar de atraer talento. Cuando hablamos de personal, hay que hacer dos cosas esenciales: atraer talento de fuera y retener al talento de dentro, que a veces se nos olvida. Hay que atraer y retener. Con la figura de profesor visitante, tenemos la posibilidad de atraer talento. Uno de los mayores problemas que tenemos en la UCM a nivel de profesorado es la estructura de la plantilla. Yo creo que se ha abusado en el pasado de la figura de profesor asociado, y tenemos en algunas áreas demasiados asociados que hacen un trabajo magnífico, pero en algunos casos se necesita gente que haga más cosas además de dar clase; se necesitan profesores permanentes. Hemos cambiado un poco la política para rebajar eso. Hablando un poco de la estructura, hay dos formas de resolverlo: atraer gente joven y atraer gente que ya tenga una carrera más formada. La figura del profesor visitante nos permite atraer gente que ya está más formada, profesores con liderazgo que tiren hacia arriba de todos. Si atraes gente buena, mejoras tú. Tener a alguien bueno siempre es bueno. Sin olvidar que la plantilla que tenemos es excelente y que hay que ayudarla a hacer mejor su trabajo.

 

- Habla de atraer gente joven, ¿rejuvenecer la plantilla es un objetivo a corto plazo?

- El problema estructural de las edades que tenemos en el profesorado es uno de nuestros más graves problemas. Es una plantilla muy envejecida, en algunas áreas es inminente que tengamos una crisis profunda. Hay departamentos en los que más de la mitad del profesorado tiene más de 60 años. Eso es un problema. La posibilidad de traer gente a través del Programa de Fortalecimiento y del Programa de Potenciación nos tiene que ayudar. Otra cosa que hemos hecho para buscar la renovación generacional es cambiar la política de sustitución de jubilaciones. En el pasado lo que se hacía con mucha frecuencia era sustituir al jubilado por un profesor asociado, lo que ha contribuido a precarizar la plantilla; ahora lo que estamos haciendo es no esperar a que el profesor se jubile, sino que unos meses antes tratamos de sacar una plaza de profesor ayudante doctor si el departamento lo necesita, para intentar que cuando el profesor se jubile, ya exista una nueva contratación. Creo que es una política que ayuda a los departamentos.

 

- Para concluir, denos una pincelada sobre algunos otros proyectos en los que estén trabajando.

- Pues, por ejemplo, hemos hecho un acuerdo con Madrid+d para que nos ayude con los cambios de área de conocimiento, que pueden deberse a problemas complejos y delicados. Ahora hay una nueva regulación que unifica todos los cambios de adscripción. Eso también nos ayudará a que los cambios de adscripción estén más fundamentados y a que funcionen mejor. Ahora estamos negociando con SERMAS, con Sanidad de Madrid, el acuerdo de docencia sanitaria. Es un acuerdo muy importante que afecta a todos los estudios que implican hospitales.

Otra cosa que estamos promoviendo con la ayuda y colaboración de otros vicerrectorados es un Plan Integral de Formación. Es un proyecto muy ambicioso para tratar de regular y de ofrecer una oferta organizada y sistemática de las cuestiones y aspectos que el profesorado necesita, con la intención de tratar de acompañarle a lo largo de su carrera profesional y ayudarle a hacer su trabajo.

También estamos trabajando en un documento sobre áreas afines que nos va a ayudar en la composición de los tribunales, siempre evidentemente cumpliendo la legalidad y los estatutos de la Complutense. Y vamos a presentar unas directrices para la definición de perfiles en las convocatorias de plazas. Los perfiles a veces son demasiado heterogéneos y en la comisión académica hablamos de establecer no unas normas, pero sí unos criterios de cómo se construyen esos perfiles para que haya unas directrices en la UCM. Yo creo que ambos proyectos estarán a muy corto plazo.

Otra cosa, que abordaremos pronto es el problema de las reclamaciones contra las propuestas de las comisiones de selección de profesorado. Actualmente estamos inundados y muy afectados por la cantidad de reclamaciones que se producen y paralizan muchos de ellos la firma del contrato de un profesor, produciéndose una sobrecarga muy grande en el sistema, y más concretamente en los profesores que tienen que cubrir esas vacantes. Estamos trabajando en unas instrucciones dirigidas a las comisiones para tratar de minimizar el número de reclamaciones, a partir de un documento que solicitamos a la Comisión de Reclamaciones y que nos ha hecho un análisis de lo que ha pasado en los últimos tiempos y cuáles son las causas más habituales de las reclamaciones.

Otra cuestión en la que estamos trabajando, que tenemos muy avanzada y que lanzaremos ya mismo, es un documento de conciliación para el profesorado. Se trata de una regulación necesaria para mejorar la calidad de vida de nuestro profesorado, y para ajustar la UCM a un mandato legal imprescindible en una universidad moderna y adaptada a los retos de la sociedad.