CULTURA
XXVIII Certamen de Teatro Universitario: magia al alcance de todos
Texto: Alberto Martín, Fotografía: Jesús de Miguel - 20 may 2026 12:08 CET
“¿Dónde estoy? ¿Qué es esto? No entiendo nada”. La confusión de Andrómeda resuena en el Paraninfo de las Facultades de Filología y Filosofía. El grupo Homérica, con su obra La soledad de Andrómeda: la mujer, el monstruo y el héroe, fue el primero en correr el telón del Certamen de Teatro Universitario de la UCM. En total, del 28 de abril al 28 de mayo, catorce representaciones están dando vida a la vigésimo octava edición de una cita teatral indispensable, que este año conocerá a sus ganadores en una gala que se celebrará el 4 de junio a las 19 horas, en ese mismo Paraninfo, convertido desde los años 30 del pasado siglo, con Lorca y La Barraca como sus grandes estandartes, en escenario de las más atrevidas puestas en escena, realizaciones, la magia de decenas de generaciones de jóvenes, y no tan jóvenes, amantes de la dramaturgia.
En la programación de este año conviven compañías complutenses de “toda la vida” -como la citada Homérica, Chamaeleo, Agónikas, Cómicos Adamuc o, por resumir la lista, Triaca, el grupo decano con 36 años de actividad ininterrumpida- con nuevos proyectos. Entre estos los hay unipersonales, como La Fer, y otros, en cambio, es el caso de La Corbata, que son capaces de unir a profesores y estudiantes.
Juan Crevillén, el actual director de Triaca, la compañía nacida en la Facultad de Farmacia en 1990, explica que el secreto de su longevidad, si es que lo hay, pasa por “la gente ha luchado para que sea así, dando su tiempo desinteresadamente. Esto es especialmente llamativo -continúa Crevillén- porque no existe una figura central que lo ha mantenido y, de hecho el director, suele cambiar con relativa frecuencia. Han sido las generaciones anteriores, y las actuales, que han visto ha Triaca como una parte de fundamental de su vida universitaria y han querido dejarlo como legado a las futuras”. Actualmente Triaca está compuesto por doce integrantes, “más algún miembro previo que nos presta su ayuda puntual”.
La elección de Triaca para este año ha sido El abanico de Lady Windermere. “Trata temas serios con ligereza y elegancia, por eso es una comedia. Pero es una comedia que está al borde la tragedia en más de una ocasión. Juega maravillosamente con el conocimiento del espectador y de los personajes, usando el dolor, la pasión y la sinceridad de estos para entrelazar los diálogos. Dicho sencillamente, es una obra que no vives igual la primera vez que la ves que las siguientes”, explica su director, quien reconoce que en la elección de la obra también jugaron motivos prácticos: “El número de actores cuadraba con el de personajes, algo que en grupos numerosos no suele ser fácil, y todos los personajes tenían un "momento". Es inevitable que haya papeles con más peso que otros, pero en esta obra todos los personajes tienen algo por lo que serán recordados por el público”.
De un grupo numeroso y consolidado a una apuesta nueva y personal. La Fer es el nombre con el que se da a conocer cuando sube a las tablas Thaís Fernanda de França dos Santos. “Soy brasileña, tengo 30 años y actualmente estudio en la Universidad Complutense. Empecé a hacer teatro en Brasil hace unos ocho años. Estaba a un año de graduarme como actriz cuando llegó la pandemia y no pude terminar la carrera. Más tarde me gradué como guionista aquí en Madrid, y desde entonces siempre he escrito mis propios textos. Actúo sola -continúa presentándose La Fer- porque me gusta retarme y también porque las historias que escribo suelen ser muy personales e íntimas. Me interesa mucho esa conexión directa con el público y la posibilidad de intentar y aprender a sostener todo el escenario yo sola”.
La Fer presenta al certamen dos obras. “Presento dos obras porque son propuestas muy distintas entre sí y también porque quería desafiarme como creadora e intérprete. Además, las dos son estrenos. Una de las obras, habla sobre la vida de una persona brasileña en Madrid, enfrentándose a situaciones cotidianas como el idioma, el metro, los malentendidos culturales y las diferencias de adaptación. La otra es una obra mucho más personal, centrada en la salud mental y basada en mi propia experiencia. Habla de vivir con diagnósticos como TDAH, TLP y autismo, además de ansiedad y depresión, todos descubiertos ya en la adultez, y de cómo eso afecta mi forma de relacionarme con el mundo y conmigo misma.
Como La Fer, La Corbata también debuta este año en el escenario complutense. “La Corbata -explica Nacho Nevado, uno de sus directores- nace de la unión de profesores y profesoras de la Facultad de Ciencias de la Información, relacionados de un modo u otro con el ámbito teatral. Nuestra ambición es ser algo más que una compañía de teatro y, sobre todo, no girar en torno a un único proyecto teatral. La Corbata pretende ser un punto de encuentro en el que el alumnado y el profesorado interesado puedan desarrollar distintos proyectos teatrales y audiovisuales. Es por ello que esta compañía no abordará un único montaje teatral por curso ni funcionará con un grupo reducido de alumnos y alumnas que compongan ese reparto”.
No obstante, este primer año, al haber empezado ya avanzado el curso, La Corbata, como explica el profesor Nevado, “abordamos un único montaje de teatro, dedicando al menos una mañana entera por semana. La idea para el próximo curso es plantear distintos montajes para las diferentes muestras teatrales, con diferentes grupos de trabajo en diferentes horarios, facilitando así la participación del alumnado según su disponibilidad”.
La obra que presentan al Certamen se titula Noche de Radio. En el montaje se han implicado los 5 profesores que están al frente del proyecto y cerca de una veintena de alumnos que participan, no solo interpretando sino colaborando en labores como diseño de escenografía, iluminación, sonido, diseño gráfico, locución, música, etc… “Dentro de nuestra idea de ser un eje vertebrador de la cultura dentro de nuestra facultad -explica Nacho Nevado-, elegimos esta obra precisamente como primera colaboración, en este caso con InfoRadio [emisora de la Facultad en la que hacen prácticas los estudiantes], sumando así esfuerzos y talento. La obra se desarrolla durante la emisión de un supuesto programa de InfoRadio. Consideramos una temática muy apropiada como carta de presentación de la compañía de Ciencias de la Información y también de esa filosofía de unión y colaboración mutua con la que queremos promover la actividad cultural dentro de nuestra facultad y de la universidad”.
El teatro universitario hoy
Planteamos a los directores de Triaca y La Corbata y a La Fer que nos señalen cuál es el papel del teatro universitario en la actualidad.
Para Juan Crevillén, de Triaca, “el teatro universitario, pero realmente cualquier grupo de teatro amateur, es una oportunidad de crear magia al alcance de todos. El poder transmitir historias con toda su fuerza y sentimiento no necesita de grandes medios, requiere de esfuerzo, ideas y motivación y eso es algo que puede conseguir cualquier persona. La inmensa mayoría de los actores que participan en los grupos universitarios no se dedicarán al teatro profesionalmente, por lo que este es su momento de experimentar con sus habilidades y disfrutar de la experiencia”.
“Creo que el teatro universitario – añade tablas Thaís Fernanda de França dos Santos- cumple un papel muy importante porque da espacio a voces nuevas, a propuestas más arriesgadas y a historias que muchas veces no encuentran lugar en circuitos más comerciales”.
Nacho Nevado, uno de los profesores que han fundado La Corbata, tiene claro que la función el teatro universitario es indispensable en una universidad que ha de ser un lugar de crecimiento y de fomento de la cultura y el pensamiento crítico. La Universidad Complutense -continúa el profesor de Ciencias de la Información- promueve numerosas muestras de teatro que hacen que el esfuerzo de tantos meses de trabajo se vea compensado. Además, en nuestro caso particular, la facultad ha recibido con gran entusiasmo nuestra iniciativa apoyándonos en todo lo posible y desde todos los niveles. Pero, por desgracia, y si me permites esta opinión, creo que debemos reclamar también un mayor apoyo económico. Nuestra labor, nuestra ambición y el resultado final de nuestros proyectos se ven inevitablemente limitados por la falta de ayudas al teatro. Desde el Certamen de Teatro, por ejemplo, desarrollan muchas categorías de premio que nos motivan a ser ambiciosos son la escenografía, el vestuario, etc… pero sin un mínimo apoyo económico, nuestros planteamientos escénicos se ven reducidos a la mínima expresión o ha de asumirse de nuestros bolsillos. Creo que hay que luchar por un mayor apoyo económico a las compañías o a los certámenes para ir creciendo y mejorando cada año, ya sea mediante ayudas o dotando al certamen de fondos suficientes para que los premios tengan una mínima dotación económica que pueda revertir en una mayor inversión en escenografía, vestuario, maquillaje, equipo, etc. de cara a los siguientes montajes”.
