LIBROS

Presentación del libro “La lógica del mal. Entrevista a Hitler”, organizada por el Consejo Social de la UCM

El Consejo Social de la UCM acoge la presentación del libro “La lógica del mal. Entrevista a Hitler”

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Jesús de Miguel - 19 may 2026 15:15 CET

Dentro de las charlas coloquio que organiza el Consejo Social de la UCM, este 19 de mayo, ha acogido en el Pabellón de Gobierno la presentación del último libro de Javier Fernández Aguado, La lógica del mal. Entrevista a Hitler. En esta obra, de acuerdo con el vicerrector de Planificación, Coordinación y Relaciones Institucionales, José María Coello de Portugal, plantea, con un estilo periodístico, los riesgos que supone dejarse llevar por un discurso del odio. De hecho, el vicerrector considera que este puede ser un buen libro para que las generaciones más jóvenes conozcan lo que supuso la Segunda Guerra Mundial y el nazismo, y para que lo utilicen como una “vacuna contra algunos intentos actuales de atacar la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos”.

 

El ex ministro Manuel Pimentel, y actual editor de Almuzara Libros, ha recordado que ya ha publicado una docena de obras de Javier Fernández Aguado, aunque esta es la que más le ha conmovido. Y lo ha hecho porque cuenta que “la bestia no está entre nosotros, sino que está en nosotros”.

 

Redactado como una entrevista en la que el autor indaga sobre la vida de Adolf Hitler, este cuenta su cómo y su porqué, siempre dejando claro que Fernández Aguado se posiciona totalmente en contra del dictador alemán, porque “sólo el que no está a favor es el que trata de entender la lógica de las atrocidades”. Considera Pimentel que “para combatir el mal, la mejor forma es construir una democracia que funcione”.

 

Josep Capell, uno de los prologuistas del libro, reconoce que Hitler tenía algunas virtudes como líder, entre ellas la de ser un excelente orador y un comunicador que llegaba a las masas, aunque lo hacía “potenciando el odio”. Frente a eso, era vago, egocéntrico, se aprovechaba de los débiles y tenía demasiada confianza en la suerte.

 

Añade Javier Fernández Aguado que Hitler era “un mediocre acomplejado”, que sus mandos en la Primera Guerra Mundial le tenían poco aprecio, que era poco leído, “sólo le gustaban los libros del alemán Karl May”, era muy de pueblo, no conocía mundo y se rodeó de “cantamañanas como el drogadicto Goering, el mujeriego Goebbels o el borracho Ribbentrop”. Coincide con Capel en que el punto fuerte de Hitler era ser un extraordinario comunicador, para lo que entrenó mucho, “con ayuda de un asesor judío” y se convirtió en un manipulador extraordinariamente narcisista.

 

Plantear en primera persona lo que pensaba Hitler sobre los demás y sobre sí mismo hace que el otro prologuista de la obra, Marcelino Lominchar, considere que este es un libro incómodo, pero cada vez más necesario. Idea con la que coincide Jesús Nuño de la Rosa, presidente del Consejo Social de la UCM, quien cree que es imprescindible abordar el tema del mal absoluto y de los peligros de la polarización en un mundo donde parece que los horrores no se acaban nunca, como se ha visto desde la Segunda Guerra Mundial con el genocidio de Camboya, la guerra de Bosnia, el genocidio de Ruanda y ahora con “Gaza, Sudán, Congo, Ucrania…”.

 

Apostilla Fernández Aguado que hoy en día hay pequeños Hitler y Stalin que pretenden repetir los esquemas de esos dos dictadores para conseguir un poder omnímodo sin ninguna moral.