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El catedrático Nazario Martín León, Premio Nacional de Investigación 2020 en Ciencia y Tecnología Químicas

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Jesús de Miguel - 14 nov 2020 15:27 CET

Nazario Martín León (Madrid, 1956), catedrático de Química Orgánica de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense, es el ganador del Premio Nacional de Investigación 2020 "Enrique Moles", en el área de Ciencia y Tecnología Químicas, que concede el Ministerio de Ciencia e Innovación. "Es un enorme honor que me otorga la Química española a través del propio Ministerio de Ciencia e Innovación. Es el reconocimiento de tu país a una labor colectiva de muchos años de trabajo. Igualmente una gran responsabilidad para seguir superándote… También una buena ocasión para mostrar mi agradecimiento", valora el catedrático a Tribuna Complutense tras conocer la concesión del galardón.

 

El jurado del Premio ha fundamentado su fallo -hecho público este 13 de noviembre-  en la contribución científica de los trabajos del catedrático complutense "en el área de los materiales moleculares y de nanoformas de carbono, y por las aplicaciones de estas investigaciones en el campo de la electrónica molecular". Así mismo, subraya "la relevancia internacional del trabajo científico del candidato, su labor de mentor y de impulsor de nuevas generaciones de investigadores, su implicación en puestos de responsabilidad científica y de gestión de la investigación y, en definitiva, la aportación que toda esta actividad ha supuesto para el progreso de la Química en España".

 

- ¿Cuál de los aspectos que señala el jurado le hace especial ilusión o quiere destacar?

- La pasión por el elemento químico “carbono” viene desde mi época de estudiante en la universidad. Un elemento fascinante capaz de generar un número prácticamente infinito de estructuras químicas. El descubrimiento del fullereno C60 en 1985, una molécula formada solo por átomos de carbono y con la estructura de un balón de futbol, me decidió a estudiar este nuevo alótropo de carbono y, por extensión, sus nuevas nanoformas. Un aspecto interesante fue aplicar estas nanoestructuras de carbono para aplicaciones prácticas. En este sentido, ha sido muy satisfactorio ver que sus aplicaciones pueden ir desde las células fotovoltaicas, donde ya participamos en los años noventa en el primer proyecto europeo dedicado a “células solares de plástico”, hasta sus aplicaciones biológicas, donde hemos sintetizado en un trabajo multidisciplinar moléculas gigantes de glicofullerenos que son muy activos en los estudios in-vitro contra una serie de virus emergentes como Ébola, Zika, Dengue o HIV.  Sin embargo, el aspecto más destacable es, sin duda, las casi 50 tesis doctorales dirigidas, estudiantes posdoctorales, y más recientemente TFGs y TFMs que han realizado sus primeros pasos en el mundo de la investigación en nuestro grupo y de donde ya han salido egresados científicos jóvenes de gran talento que, sin duda, están en la vanguardia de la ciencia. Varios de estos investigadores constituyen actualmente la columna vertebral de mi grupo de investigación.

 

Nazario Martín León -quien en la actualidad es vicedirector del Instituto IMDEA-Nanociencia de la Comunidad de Madrid-, es miembro de la Real Academia de Doctores de España y de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, así como de la Royal Society of Chemistry. Entre 2006 y 2012 fue presidente de la Real Sociedad Española de Química. Ha sido galardonado con el l Premio Dupont de la Ciencia en 2007, la Medalla de Oro y la Investigación de la Real Sociedad Española de Química en 2012, Premio Rey Jaime I de Investigación Científica, también en 2012, y Premio de Investigación Miguel Catalán, que concede la Comunidad de Madrid, en 2014. De 2013 a 2018 recibió una Advanced Grant, concedida por la Comisión Europea de Investigación (ERC), de 60 meses de duración, con un importe de 2.235.000 euros, que dedicó en buena parte, como le gusta destacar al profesor Martín, en contratar a nueve personas. “En unas circunstancias económicas como las que teníamos parecía, más que razonable, imprescindible el invertir prácticamente la casi totalidad del proyecto en pagar al personal”, comentaba el catedrático en una entrevista en Tribuna Complutense en mayo de 2016.

 

La concesión del Premio Nacional de Investigación no es la única buena noticia que recibe el catedrático complutense en las últimas semanas. El proyecto TOMATTO, cuyo polo en Madrid codirige el profesor Martín desde el Instituto IMDEA-Nanociencia, ha sido seleccionado como uno de los 34 proyectos europeos por el European Research Council (ERC) que van a recibir financiación del nuevo programa europeo Synergy Grant. "Nos abre la posibilidad -explica Martín León a Tribuna Complutense- de estudiar de un modo multidisciplinar – que implica a un físico (Mauro Nisoli), un químico teórico (Fernando Martín) y un químico sintético (Nazario Martín) – un área prácticamente desconocida hasta el momento como es la “attoquímica”, es decir la dinámica electrónica que se produce en una molécula cuando se irradia con luz en tiempos de la trillonésima parte de un segundo (10-18 s). Este espacio de tiempo, aún no suficientemente explorado, puede dar lugar a nuevos e inesperados hechos que permitan comprender mejor la evolución posterior del movimiento de los electrones en la molécula irradiada. Si esto es posible nos permitirá, por ejemplo, imitar mejor el proceso natural de la fotosíntesis o hacer sistemas optoelectrónicos, como células fotovoltaicas, más eficaces. Sin embargo, serán los próximos seis años de proyecto los que decidirán estas cuestiones situadas en el borde del conocimiento. Un reto muy atractivo", concluye el profesor Martín León.

 

Los Premios Nacionales de Investigación, creados en 1982, suponen el reconocimiento más importante de España en el ámbito de la investigación científica. Tienen como objetivo distinguir el mérito de aquellos investigadores e investigadoras de nacionalidad española que estén realizando una labor destacada en campos científicos de relevancia internacional y que contribuyan excepcionalmente al avance de la ciencia, a la transferencia de tecnología y al progreso de la humanidad. Estos galardones cuentan con una cuantía total de 300.000 euros, (30.000 euros cada premio).

 

Según informa el Ministerio de Ciencia e Innovación, en esta edición de los Premios se han recibido un total de 100 candidaturas, de las cuales 22 eran mujeres y 78 hombres. Los distintos jurados han estado formados por relevantes personalidades de la ciencia en las distintas áreas del conocimiento y su composición ha sido paritaria (50% mujeres y 50% hombres. Esta es la primera edición en la que se incorporan las diez modalidades de los premios en una misma convocatoria. Hasta ahora, se convocaban cinco modalidades cada año.

 

Junto al catedrático complutense, los otros nueve premiados han sido: Francisco Sánchez Madrid (Biología), Susana Narotzky (Humanidades), José Capmany (Ingenierías), Elías Campo (Medicina), Xavier Querol (Ciencias y Tecnologías de los Recursos Naturales), Carme Torras (Matemáticas y Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones), Laura Lechuga (Transferencia de Tecnología), Luis Ibáñez (Ciencias Físicas, de los Materiales y de la Tierra) y Xavier Vives (Derecho y Ciencias Económicas y Sociales).