ÁGORA

Álvaro Costas, Carlos Rivero, Jesús Nuño, Begoña García Greciano, Raymond Torres y Antonio Miguel Carmona

El economista Raymond Torres defiende un “papel más fuerte y con más margen de acción” del Estado

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Francisco Rivas - 22 feb 2024 11:20 CET

Raymond Torres, director de Coyuntura y Economía Internacional de Funcas -think tank dedicado a la investigación económica y social y a su divulgación, referente en el ámbito de las previsiones económicas y el análisis de políticas públicas- ha defendido este 21 de febrero, en una conferencia organizada por el Consejo Social de la UCM, la necesidad de que los Estados tengan en la economía un “papel más fuerte y más margen de acción”. Torres -quien, además de profesor en el Instituto de Empresa, en la actualidad es asesor tanto del ministro de Economía como del director general de la OIT- justifica este mayor intervencionismo estatal en el gran peso que la geopolítica ha adquirido en la economía mundial.

 

El acto fue presentado por el presidente del Consejo Social, Jesús Nuño de la Rosa, quien recordó que entre los objetivos de este órgano de representación de la sociedad en la universidad está, a través de este tipo de conferencias, colaborar a complementar la formación de los estudiantes y acercarlos a la realidad económica y social. También contó con las intervenciones del decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Carlos Rivero, y de Antonio Miguel Carmona, antiguo diputado del PSOE, en la actualidad consejero de U Royal Emirates Abu Dhabi Sàrl -donde está “retirado del mundanal ruido”, según él mismo señaló- y amigo del conferenciante, a quien presentó como “comprometido, generoso y muy buena persona”.

 

La conferencia -impartida en la sala de juntas del Pabellón de Gobierno de la UCM- llevaba por título “España ante los cambios en la economía mundial: oportunidades y riesgos”, y es que, como señaló Raymond Torres, ya hace tiempo que ha llegado a la conclusión de que solo se puede abordar “la visión de país tras analizar el cambio radical de la economía mundial”. Dos son las grandes características del actual escenario mundial: el gran peso de la geopolítica, casi inexistente en los primeros años de la globalización, y un cambio tecnológico -la inversión en Inteligencia Artificial es espectacular- y energético acelerado.

 

La economía española, según analizó Raymond Torres, es en estos momentos una economía competitiva, gracias a sus bajos costes en relación con los países de su entorno. De acuerdo con el conferenciante, España tiene un “modelo extensivo de crecimiento”, caracterizado por una fuerza laboral “relativamente barata”, un incremento de la población activa en los últimos años, gracias sobre todo a la incorporación de mano de obra extranjera, y unos costes energéticos también más bajos que los de sus competidores regionales. Otros puntos fuertes de la economía española son su importante superávit externo y las fuertes entradas de capital extranjero en el país.

 

Pero la economía española tiene un “talón de Aquiles”: la baja productividad. Los salarios, sobre todo en el sector servicios, que es el más numeroso en España, son bajos, “y esto no tiene pinta de cambiar”. El problema, de acuerdo con Torres, no es que no se sepa cómo dar la vuelta a la situación, sino que “no hay margen de maniobra para accionar las palancas necesarias”. Pone tres ejemplos. Una palanca que incrementaría la productividad sería un plan para el campo, que ya está hecho, y que consta de 18 propuestas de reforma, pero que casi todas dependen de la coordinación entre diferentes niveles de la administración. “El Estado solo tiene manos libres para gastar o recortar impuestos, pero con deuda pública elevada”, aseguró. Una segunda maniobra y, quizá la más necesaria, sería la transformación del modelo productivo. A ello se ha querido dedicar buena parte de los fondos europeos “Next generation”, pero “problemas en su tramitación y gestión” los están ralentizando. Tampoco las políticas activas de empleo están funcionando de manera adecuada y siguen sin conseguir integrar a los jóvenes en el mercado laboral o recolocar a los parados en los sectores que mayor mano de obra demandan.

 

No obstante, Raymond Torres se muestra optimista y considera que la economía española tiene una “ventana de oportunidad” y que con el actual “viento de cola favorable” que la impulsa, puede aprovechar para “si no cambiar, sí mover el modelo productivo y que se adapte a un mundo que es mucho más geopolítico”. Es ahí, donde a su juicio, el Estado tiene que tener un papel renovado, “más fuerte y con más margen de acción”. Según indicó, en Europa ya se está teniendo conciencia de la necesidad de este cambio, como demuestran la reforma de las reglas fiscales a nivel comunitario para favorecer las inversiones verdes y la descarbonización o el que se “empiece a mover” la necesidad de un “presupuesto paneuropeo”.

 

A preguntas de los asistentes -entre ellas las del catedrático Francisco Cabrillo o la vicerrectora de Economía, Begoña García Greciano- Raymond Torres matizó que su propuesta de ese Estado más proactivo -llegó a hablar de un “nuevo Leviatán- se situaría en un nivel intermedio entre el no intervencionismo que defienden los más liberales y el intervencionismo de los años 60-70 en España, que le alejó de las economías europeas. “Hay veces que conviene experimentar y, si no funciona, se corrige”, concluyó.