INTERNACIONAL
El Foro Universitario Iberoamericano de Conocimiento reúne en Medicina a rectores y autoridades de veinte universidades
Texto: Alberto Martín, Fotografía: Francisco Rivas - 26 oct 2026 13:42 CET
La Facultad de Medicina ha acogido la sesión inaugural del Foro Universitario Iberoamericano de Conocimiento, que durante los días 26 y 27 de octubre se está celebrando en Madrid con presencia de rectores y autoridades académicas de veinte universidades iberoamericanas. Organizado por la Unión Iberoamericana de Universidades -que integran Autónoma de México, Buenos Aires, Sao Paulo, Barcelona y Complutense-, este foro está vinculado a la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se va a celebrar en Madrid el 4 y 5 de noviembre.
La sesión inaugural ha contado con la presencia de Andrés Allamand y Mariano Jabonero, máximos responsables de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), además de con el presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Julián Garde, rector de la Universidad de Castilla La Mancha. El rector de la Universidad Complutense, Joaquín Goyache, ha impartido la conferencia de apertura del foro, titulada “La universidad iberoamericana como motor de desarrollo y su necesaria transformación”.
Mariano Jabonero, secretario general de la OEI, organización decana de la cooperación en Iberoamérica, con oficinas en 20 países y más de 600 proyectos anuales, recordó que Iberoamérica continúa siendo una de las zonas con mayor desigualdad del planeta y que solo a través de la creación de conocimiento puede avanzar en resolver una situación que el actual mundo global multipolar, dirigido desde Pekín, Moscú yWashington, no hace más que agravarse. Jabonero señaló que el hecho de que las universidades iberoamericanas se hayan convertido en los últimos años en las de mayor crecimiento de matrículas de todo el mundo, con 32 millones de estudiantes, que se espera que sean 40 millones en 2030, no puede hacer olvidar que “tenemos problemas de calidad”. La OEI trabaja, de acuerdo con su secretario general, con las universidades y con instituciones como SEGIB en aspectos clave como la mejora de la formación del profesorado.
Precisamente, para Andrés Allamad, secretario general Iberoamericano, este es uno de los principales déficit que se intentan atajar desde su organización promoviendo “un nuevo profesor, muy potente en motivar, algo que no va a hacer nunca la IA, y muy diestro en tecnología”. De acuerdo con Allamand, las universidades están sometidas a una doble presión, las propias de sus funciones, educar, formar e investigar, en las que una parte de la respuesta es la formación de su profesorado, pero también “exigencias nuevas que vienen de fuera”.
Allamand citó la Inteligencia Artificial como una de ellas, no sólo por relegar el español a un uso testimonial en los contenidos que alimentan sus modelos -el 92 por ciento es en inglés, seguido del francés con un 1,82%, el alemán un 1,47 por ciento y el español con un residual 0,77 por ciento-, sino, en una cuestión más de fondo, el hecho de que su regulación sea casi imposible, ya que quienes tienen el conocimiento experto sobre ella están contratados para su desarrollo por las grandes empresas tecnológicas. En ese contexto, solo el conocimiento que sale de la universidad puede servir de contrapeso, aun con la posición en desventaja de la que parte con empresas del sector cuya cotización bursátil está por encima del PIB de cualquier país, salvo Estado Unidos, China, “y dependiendo la cotización del día”, de Alemania.
Además de esta compleja misión, las universidades, y en especial las iberoamericanas, tanto de un lado como del otro del océano, tienen otra tarea: formar profesores de enseñanzas no universitarias capaces de revertir el bajo nivel de los estudiantes, como ha quedado reflejado en los resultados del último Informe PISA, en el que tanto los trece países de América Latina evaluados, como las propias España y Portugal, están por debajo tanto de la media mundial, los primeros, como de la OCDE, en el caso de los europeos. “Solo la universidad puede salvar la educación general”, aseguró el secretario general iberoamericano, quien aún puso una tercera tarea a las universidades.
Esa tercera misión tampoco resultará sencilla, ya que se trata ni más ni menos que de salvar a las democracias o, mejor dicho, su capacidad de deliberación, uno de sus grandes pilares. De acuerdo con Allamand, la deliberación está siendo aplastada por las redes sociales y tampoco “la vamos a rescatar en su lugar natural, los parlamentos. ¿Dónde generar diálogo respetuoso, búsqueda de acuerdos? No soy capaz de imaginar un lugar distinto de la universidad donde la deliberación pueda ser rescatada, donde se pueda argumentar, razonar e investigar”, concluyó.
Goyache impartió la conferencia inaugural
El rector complutense, Joaquín Goyache, dedicó la conferencia que abrió el foro a mostrar los grandes avances que las universidades iberoamericanas han hecho en los últimos años, que me manifiestan en un crecimiento de estudiantes del 25 por ciento desde 2014 a 2023. No obstante, como ya señalaran Jabonera y Allamand, sus bases no son del todo sólidas. Goyache añadió algunos responsables más a esta situación. En primer lugar, apuntó hacia el desprestigio social que desde la primera administración Trump se está tratando de hacer en la gran mayoría de países de las universidades, sobre todo, públicas. Recordó que el prestigio que se ha labrado durante siglos en el actual mundo de las redes sociales se puede desmoronar en apenas unos segundos.
Ese desprestigio buscado se logra también con falta de financiación. Los gobiernos cada vez invierten menos y tampoco ofrecen estabilidad económica. Esto se manifiesta en el fracaso escolar, con estudiantes que abandonan sus estudios antes de acabarlos -como sucede en porcentajes preocupantes en Iberoamérica-, o investigaciones que no encuentran o pierden su financiación.
También los rankings de universidades se han convertido en una “tiranía comercial” que pone en entredicho a universidades como las iberoamericanas, que si se tuvieran en cuenta sus presupuestos, sin duda, estarían situadas entre las 20 o 50 mejores del mundo. Goyache propone que las universidades sigan avanzando en todo lo que no recogen esos rankings, y en especial en el desarrollo social que procuran no solo a través de la formación de profesionales que hacen avanzar las regiones, sino, sobre todo, de ciudadanos con espíritu crítico, que saben preguntar, pensar y analizar.
No obstante, el rector complutense considera que la universidad debe transformarse, aunque “sin dejar de ser lo que somos”. “Transformar significa revisar cómo cumplimos nuestra misión. No es solo cambiar de apariencia. Es cómo enseñamos, qué investigamos, cómo colaboramos o a quiénes llegamos”. Saber cómo utilizar la Inteligencia Artificial es clave. “La IA es una herramienta no un sustituto del juicio. Puede ayudar a analizar, traducir, explorar datos, ahorrar tiempo en tareas repetitivas... Pero debemos preservarnos tareas como comprobar, interpretar, deliberar o responder de los resultados”.
Goyache concluyó su conferencia señalando cinco objetivos que deben guiar a las universidades iberoamericanas en la próxima década: Acceso con permanencia, calidad acreditada, financiación estable, ciencia y colaboración con resultados. “Es el momento de las universidades iberoamericanas, pero sobre todo es el momento de las universidades públicas iberoamericanas”, aseguró.
