UNA EUROPA

Jacobo Serret Sanz y Daniel Soler Castilla

“En la alianza Una Europa, la voz del estudiante no sólo se escucha: puede cambiar las cosas”

Texto: Cristina Saura, Fotografía: Jesús de Miguel y Aída Cordero - 23 mar 2026 11:25 CET

Jacobo Serret Sanz (en cuarto curso de Ciencias Geológicas) y Daniel Soler Castilla (a punto de terminar el doble grado en Química y Bioquímica) no solo representan la voz del estudiantado de la Universidad Complutense en la alianza Una Europa: también son el motor de muchas de las iniciativas que buscan activar su participación. Desde la coordinación del grupo de jóvenes voluntarios denominado Local Task Force hasta su paso por el Student Board -el Consejo del Estudiantado de Una Europa, del que formarán parte hasta el próximo mes de junio- ambos han impulsado proyectos, conectado con estudiantes de distintos países y descubierto -casi sin buscarlo- una experiencia que les ha cambiado personal y profesionalmente.

 

- ¿Cómo llegasteis al mundo de la representación estudiantil y, en concreto, a Una Europa?

Daniel: En mi caso fue un conjunto de casualidades. Yo tenía interés en participar en el asociacionismo estudiantil en la universidad, y justo ese verano me llegó información sobre Una Europa y su Local Task Force de estudiantes. Vi que tenía un componente internacional y me llamó mucho la atención. Solicité mi entrada y todo fue bastante rápido. Tras cuatro años, soy uno de los estudiantes más veteranos en los grupos de trabajo de la alianza.

Jacobo: Yo siempre he tenido esa inquietud de intentar mejorar las cosas para los estudiantes. Empecé como delegado en mi facultad, donde ayudé a reorganizar la Delegación. Luego, gracias a una profesora, descubrí Una Europa y me apunté. Después de asistir a un congreso de estudiantes de la alianza, tuve claro que quería profundizar e implicarme más. Es así como he llegado, junto a Daniel, a formar parte del Student Board, donde cada universidad está representada por dos de sus estudiantes.

 

- Una Europa insiste mucho en que la voz del estudiantado es un elemento clave. ¿Sentís que sois realmente escuchados?

Daniel: Es una estructura muy grande y compleja y a veces no es fácil, pero sí que hay espacios reales para participar. Muchas veces el impacto empieza a nivel local: si tú mueves cosas en tu universidad, eso puede escalar a otras.

Jacobo: A mí me sorprendió para bien. Venía de contextos donde la representación estudiantil es más limitada, y aquí sí que hay un lugar preferente para nosotros. De hecho, mantenemos reuniones de trabajo con el Consejo de Dirección de Una Europa, y hemos conversado directamente con los rectores y vicerrectores de las distintas universidades, y eso no es algo habitual.

 

- ¿Cómo es enfrentarse a ese tipo de situaciones, hablando en nombre de estudiantes de toda una universidad?

Daniel: Al principio impone bastante. Hay mucha preparación, cuidas el lenguaje, mides lo que dices… pero con el tiempo se vuelve más natural. Y algo importante: sientes que te escuchan de verdad. La relación es bastante horizontal.

 

- Más allá de la experiencia institucional, ¿qué os ha aportado a nivel personal y profesional?

Jacobo: ¡Muchísimo! Desde aprender a organizar reuniones -presenciales y online- y a coordinar equipos, hasta saber comunicar mejor. También desarrollas la iniciativa, la creatividad, el espíritu emprendedor. Son habilidades que no te enseñan en clase, pero tengo claro que nos van dejar huella y a ser útiles toda la vida.

Daniel: En mi caso el cambio ha sido enorme. Llegué a Madrid siendo bastante introvertido y ahora no tengo problema en defender ideas o representar a un grupo. Me ha dado una seguridad que sé que voy a utilizar en mi futuro profesional. Por ejemplo, cuando tenga que pelear un presupuesto para mi laboratorio (se ríe).

 

- También hay una dimensión internacional muy fuerte. ¿Se nota la diversidad intercultural a la hora de colaborar y trabajar con estudiantes de tantos países?

Jacobo: Totalmente. Aunque casi todos somos europeos, hay muchas diferencias en cómo se trabaja o se entiende la vida. Y eso te abre la mente muchísimo. Lo notas en cada proyecto: expectativas, formas de trabajar, comunicación… Aprendes a adaptarte, a negociar y a entender otros puntos de vista. Por no hablar de cómo mejora tu nivel de inglés. Y también encuentras a personas con las que compartes muchísimos valores, y te haces amigos para toda la vida.

 

- Hablemos de la Local Student Task Force. ¿Qué es exactamente y cómo funciona?

Daniel: Es un grupo de estudiantes voluntarios de la Complutense que desarrollan proyectos dentro del marco de Una Europa. Cada universidad ha creado el suyo. Puede participar gente de cualquier grado, máster o doctorado. Ahora mismo somos unas 50 personas, de procedencias académicas muy variadas. Nos organizamos con reuniones mensuales y grupos de trabajo por proyectos. La clave es que sean iniciativas para estudiantes, ideadas y lideradas por estudiantes.

 

- ¿Qué tipo de proyectos habéis impulsado?

Daniel: Uno de los más importantes fue Alliance, un concurso artístico interuniversitario que empezó como una idea pequeña y acabó convirtiéndose en el Student Award, el concurso anual que premia la creatividad de los estudiantes de toda la alianza. Llegamos a organizar exposiciones por los distintos campus de Una Europa y conseguimos que los estudiantes premiados participasen en un congreso en París. Para mí es la prueba de que la idea de un estudiante puede llegar muy lejos en esta organización. Ese estudiante, que fue el alma de todo el proyecto, se llama Jules Geoffroy, y hace el grado conjunto en Estudios Europeos de Una Europa, el BAES.

Jacobo: También colaboramos en las actividades de la alianza que organizan profesores complutenses, como cursos o talleres de corta duración, en los que les proponemos alguna sesión liderada por nosotros, ya sea una gymkana por el campus o una serie de competiciones y dinámicas por equipos. Ahora estamos con varios proyectos en marcha: un curso online de escritura creativa, un language café abierto a todos los estudiantes UCM que quieran practicar idiomas, que queremos inaugurar en abril, y queremos montar un sistema de intercambio de cartas físicas entre estudiantes europeos. Son iniciativas muy distintas, pero todas buscan conectar a la gente. En la Complutense nos sentimos muy apoyados por profesores y PTGAS; hay que reconocer que en la Oficina Una Europa nos tratan como parte del equipo y siempre están dispuestos a ayudarnos.

 

- Suena a mucho trabajo… pero también a mucha satisfacción.

Daniel: Totalmente. Cuando ves que algo que empezó como una idea acaba teniendo impacto real, compensa muchísimo. Y además lo preparas con gente que está igual de motivada que tú. Quiero dejar claro que no somos sólo nosotros dos, hay un grupo grande de estudiantes colaborando, con unas ideas y unas iniciativas increíbles. No podemos mencionar a todos, pero ellos saben muy bien quienes son.

- ¿Qué le diréis a los próximos/as estudiantes que os tomen el relevo en el Student Board de Una Europa?

Daniel: Que le echen mucha paciencia… y muchas ganas. Las cosas llevan tiempo, pero si hay motivación salen adelante.

Jacobo: Y que cuiden mucho las relaciones personales: dentro del equipo de estudiantes y con la universidad. Cuando hay buena sintonía, todo fluye mejor.

 

- Por último, y para quien esté leyendo esto: sin formar parte de la Task Force, ¿qué oportunidades ofrece Una Europa a un estudiante?

Jacobo: Muchas. Participar en el Student Award, por ejemplo, te puede llevar a congresos internacionales. También hay una oferta docente que seguirá creciendo cada año, distintas posibilidades de estudiar con Una Europa, desde los grados conjuntos como el BAES (Estudios Europeos), el BASUS (Sostenibilidad), o el doble doctorado en Patrimonio Cultural, con una proyección internacional increíble. Pero también hay oportunidades mucho más puntuales o concretas. Todos los años hay cursos de verano, puedes apuntarte a la microcredencial en Sostenibilidad o al MOOC sobre Inteligencia Artificial, ambos online, que son una pasada, creados por profesores de todas las universidades de la alianza, y gratuitos; hay programas como el Student Project Incubator… Además de aprender, todo esto suma en tu currículum.


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