ESTUDIANTES
La PAU reúne a más de 13.400 estudiantes en la Complutense, con los nervios de siempre y alguna novedad tecnológica
Texto: Alberto Martín, Fotografía: Jesús de Miguel y Aída Cordero - 1 jun 2026 14:07 CET
Último vistazo a los apuntes de literatura española, caras tensas, risas nerviosas y alguna carrera de quien llega con el tiempo justo. La PAU, la prueba de acceso a la Universidad 2026, ya está aquí. Del 1 al 4 de junio 42.077 estudiantes de la comunidad de Madrid, 13.424 de ellos en la Universidad Complutense, se enfrentan a la “temida” selectividad, un ogro que luego no lo es tanto -más del 95 por ciento la superaron el pasado año-, aunque sí puede decidir por cuestión de décimas la entrada o no en los estudios preferidos de cada estudiante.
La PAU 2026, no obstante, sí llega este año provista de algunas novedades. Las principales las explicó la vicerrectora de Estudios y presidenta de la comisión organizadora de la prueba, Rosa de la Fuente, a los medios de comunicación en la tradicional rueda de prensa ofrecida tras el acceso de estos a un aula para tomar imágenes, que en esta ocasión se realizó en la Facultad de Ciencias de la Información. La más llamativa, para sorpresa de muchos estudiantes y también de los medios de comunicación, es la presencia este año por vez primera en la PAU de Madrid de barridos aleatorios en búsqueda de señales emisoras y receptoras de instrumental tecnológico. Según De la Fuente, el objetivo es disuadir y está segura de que de haberlos serán casos muy excepcionales, pero el avance de la tecnología (micropinganillos, gafas con IA…), del que han sido advertidos desde los propios centros de secundaria, hizo que la comisión organizadora tomara en resolución del 8 de mayo poner en marcha esta práctica antifraude que trata de garantizar la igualdad de mérito. Los casos que se detecten pueden, según los valore en cada caso concreto el tribunal de la prueba, acarrear desde la no calificación de ese examen hasta el suspenso en el global de la prueba.
Otra novedad, según explicó Rosa de la Fuente, son los pasos dados para armonización de la prueba en todos los distritos universitarios, y que ha implicado en el caso de Madrid la modificación de algunos modelos de exámenes, no aún de todos. La vicerrectora calcula que el 70 por ciento de los exámenes de Madrid ya están homogeneizados. Por ejemplo, el examen de Matemáticas ha sido totalmente renovado, mientras que el de Historia de la Filosofía se ha mantenido sin cambios. También se ha seguido reduciendo la optatividad dentro de cada examen, ya iniciada el pasado año cuando se abandonó el “modelo Covid”. En cuanto a las pautas de corrección, se ha establecido un máximo de 1 punto de “penalización” a quienes cometan errores ortográficos o gramaticales, que puede llegar hasta 2 (0,25 por cada falta) en el examen de Lengua Española y Literatura. Además, en busca de esa homogeneización con otros distritos, las calificaciones en lugar ser múltiplos de 0,25 pasan a ser de 0,10.
El número de estudiantes que realizan este año la PAU en Madrid ha crecido, por lo que la organización cada vez es más compleja. La organización de la prueba en la Complutense -la UCM es la que que más estudiantes recibe, con más de 13.400, por delante de la Autónoma, que tiene 3.300 menos- ha implicado a 19 facultades y centros de los campus de Moncloa y Ciudad Universitaria, que albergan 24 sedes en 215 aulas. 560 profesores forman parte de los tribunales. Los hay tanto de universidad como profesores de secundaria. Ellos corregirán los exámenes antes de que el 11 de junio, a las 12 horasm a través de la web de la UCM, cada estudiante pueda conocer sus calificaciones. Otro dato a tener en cuenta es que la Complutense -como subrayó la vicerrectora- ha realizado adaptaciones de la prueba a un 11,17 % de estudiantes, que suponen cambios en exámenes o adaptación de espacios.
