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Mariano Esteban Rodríguez, jefe del Grupo de Poxvirus y Vacunas del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, ha presentado en el curso “Las vacunas y la vacunación en  los tiempos de la COVID-19”

La vacuna MVA-CoV2-S del CSIC, cerca de los ensayos clínicos

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Alfredo Matilla - 19 jul 2021 13:28 CET

Mariano Esteban Rodríguez, jefe del Grupo de Poxvirus y Vacunas del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, ha presentado en el curso “Las vacunas y la vacunación en  los tiempos de la COVID-19”, los progresos de la vacuna MVA-CoV2-S que están desarrollando en CSIC y para la que ya están preparando los primeros ensayos clínicos después de los buenos resultados obtenidos con animales.

 

Esta vacuna, que no ha optado por la opción del ARN mensajero, como  las de Pfizer y Moderna, sino por la tradicional del adenovirus, que utilizan una versión modificada de otro virus para dar instrucciones a las células. En este caso concreto, de acuerdo con Mariano Esteban Rodríguez, se eliminan todas las zonas adversas del genoma del virus y ahí se pueden introducir hasta 25 genes que en este caso se dirigen contra la proteína S, que es la que se une al receptor celular.

 

De momento, la vacuna se ha probado con dos tipos de ratones, uno de ellos humanizado (es decir, modificado para contener algún componente biológico funcional de origen humano), un tipo de hámster y un macaco, y en esos animales ha dado muy buen resultado. Ahora hace falta que se dé el salto el ensayo clínico, para lo que el Consejo de Ministros ha autorizado 2,4 millones de euros.

 

Esteban Rodríguez informa de que hasta la fecha la vacuna ha demostrado que producealtos títulos de antígenos frente al SARS-CoV2”; también distintos “isotipos de antígenos” que son neutralizadores frente al virus; activan los linfocitos T CD4 y CD8, especialmente los segundos, que son los que producen una respuestas fuerte, amplia y duradera; induce células de memoria CD4 y CD; protege frente al SARS-CoV2, al menos en los animales estudiados; inhibe la tormenta de citoquinas producida por el virus; y protege después de un segundo desafío del virus. Para comprobar este último punto, los investigadores del CSIC han infectado de nuevo a los animales que han sobrevivido al primer experimento y han visto que “los animales estaban perfectos, así que la vacuna tiene una alta eficacia”.

 

Mientras llega el momento en que la vacuna del CSIC se pueda aplicar a la población, Esteban Rodríguez asegura que las que ahora mismo se están administrando son eficaces contra la nuevas variantes, de Reino Unido (Alfa), Sudáfrica (Beta), Brasil (Gamma) e India (Delta). Algo que sólo ha sido posible gracias a la inmunología y a la colaboración entre las instituciones públicas y el sector privado, que han hecho que las vacunas ya sean una realidad.