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Josefa Ros y Laura Nuño de la Rosa, premios “Julián Marías” de investigación de la Comunidad de Madrid

Las complutenses Josefa Ros y Laura Nuño de la Rosa, premios “Julián Marías” de investigación de la Comunidad de Madrid

Texto: Jaime Fernández - 20 nov 2020 13:23 CET

El paraninfo de San Bernardo ha acogido el acto de entrega de los Premios de Investigación de la Comunidad de Madrid “Miguel Catalán” y “Julián Marías” de 2019 y 2020. De todos los galardonados con estos prestigios premios, las complutenses Laura Nuño de la Rosa García, del Departamento de Lógica y Filosofía Teórica, y Josefa Ros Velasco, del Departamento de Filosofía y Sociedad, se han alzado con el Premio “Julián Marías” a investigadores de menos de cuarenta años, en las ediciones de 2019 y 2020, respectivamente.

 

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, señaló que “esta es la primera vez que la entrega de estos premios, a investigadores que trabajan para mejorar la vida de los demás, se realiza en una sede universitaria”, mientras que Joaquín Goyache, rector de la Universidad Complutense, recordó que “estos galardones reúnen en su nombre a dos intelectuales de prestigio internacional que estuvieron comprometidos con la Ciencia y la Filosofía de su tiempo, son dos figuras egregias del siglo XX, un químico de renombre, descubridor en los límites del conocimiento humano, y uno de los mejores humanistas”.

 

De acuerdo con la presidenta de la Comunidad, desde Madrid “se apuesta por un futuro no menos brillante que el que demostraron Miguel Catalán y Julián Marías”. Destacó además que en nuestra comunidad autónoma se genera el 1% de la producción investigadora mundial, y anunció que “se quiere lograr un gran pacto por la ciencia en Madrid para llegar al 2% del PIB en esta legislatura, lo que servirá para lograr el bienestar de la sociedad”. Según ella, el camino ya se ha ido trazando en los últimos años con cincos planes regionales de investigación y con la creación de 7 IMDEA (Institutos Madrileños de Estudios Avanzados) para cultivar y captar el talento gracias al saber y la excelencia académica, lo que coincide con las razones de estos premios.

 

Añadió Goyache que estos galardones, que reconocen el desarrollo de una carrera científica y a los investigadores que tienen una gran proyección de futuro por delante, “son una justa satisfacción, pero también un estímulo para que sigan siendo, como hasta ahora, excelentes científicos, que es lo que la sociedad espera de todos nosotros, que cumplamos con eficacia, desde las dificultades que nos podamos encontrar, con el rigor permanente y sabiendo responder a las encrucijadas que se nos presentan en esta realidad llena de incertidumbres”. Pese a los problemas y crisis, siempre se esperará de los científicos y universitarios una docencia e investigación de calidad, así como la expansión y difusión de ese conocimiento, y “ese es un papel que tiene que cumplir tanto la investigación pública como la privada, que no se realizan en compartimentos estancos”.

 

Las complutenses

Al recoger el premio, recibido por sus múltiples trabajos sobre la filosofía de la biología, Laura Nuño de la Rosa dio las gracias a la Universidad Complutense, que le ha permitido “sobrevivir a la precariedad en la que viven todos los investigadores en España”. En su discurso habló de la necesidad de cultivar una mirada crítica a la naturaleza, al tiempo que dio las gracias a su familia, así como a “la escuela pública, sin la cual no estaría aquí, y sin la que no existiría una disciplina tan ajena a la productividad como la Filosofía”. Agradeció también al feminismo, a su compañero Joseba, por creer tanto en ella, y a sus hijas que les dan la “energía para seguir trabajando por conseguir un mundo más justo”.

 

Josefa Ros recibió el premio por sus investigaciones en el ámbito de la Filosofía con novedosos trabajos sobre el aburrimiento como factor de riesgo en las residencias de mayores. Reconoció que es un día muy feliz para ella, que se encuentra llena de agradecimiento hacia la Comunidad de Madrid y hacia su mentor, el profesor José Luis Villacañas Berlanga, y consideró que “más que el reconocimiento a su trayectoria, este premio es un aliciente para seguir trabajando duro, para conseguir la tan ansiada estabilidad laboral con la que todos los investigadores junior sueñan”. De manera que este galardón le insta a no rendirse y a continuar “en la carrera maratoniana para conseguir los sueños, sobre todo porque el jurado ha comprendido la importancia de acercarse a un concepto como el aburrimiento desde una perspectiva amplia”. Está convencida además de que este premio marcará su “próxima línea de investigación, absolutamente innovadora, con sus estudios en las residencias de mayores para garantizar un envejecimiento digno de quienes más lo merecen”.

 

En su discurso de reconocimiento a los premiados, la presidenta de la Comunidad alabó a Laura Nuño de la Rosa, reconocida por ser una de las investigadoras más citadas en el campo de la filosofía de la vida, y a Josefa Ros, cuyos trabajos “servirán para prevenir el aburrimiento en las residencias, lo que nos llevará a reflexionar sobre otros efectos de la pandemia, como la soledad”.

 

El resto de premiados

En la edición de 2019, el Premio “Miguel Catalán” a la carrera científica ha sido para José López Carrascosa; el “Julián Marías” a la carrera científica ha recaído en María Pilar García Mouton; y el “Miguel Catalán” a investigadores de menos de cuarenta años se lo ha llevado María Victoria Llorens Martín.

 

En lo que respecta a la edición de 2020, el Premio “Miguel Catalán” a la carrera científica se ha otorgado a José Cernicharo Quintanilla; el “Julián Marías” a la carrera científica le ha correspondido a Miguel Ángel Puig-Samper Mulero; el “Miguel Catalán” a investigadores de menos de cuarenta años lo ha recogido Isabel Guillamón Gómez; y el “Julián Marías” a investigadores de menos de cuarenta años se ha entregado ex aequo a la complutense Ros Velasco y a Esther López Martín.

 

Concluyó Díaz Ayuso que estos premios demuestran que “en la Comunidad de Madrid se hace ciencia de primer nivel, capaz de competir con cualquiera del mundo” y siguiendo a Marías, se podría usar el lema ‘Por nosotros que no quede’, “en la defensa de nuestro futuro científico y humanístico”.