NUESTRA GENTE
Lidia Sánchez Puebla, doctora en Medicina y atleta de elite: "Creo que sí ha merecido la pena. Espero que sí"
Texto: Alberto Martín, Fotografía: Jesús de Miguel - 28 ene 2026 13:15 CET
Lidia Sánchez Puebla (Getafe, 1996) ha compaginado durante toda su vida deporte y estudios. Y lo ha hecho el más alto nivel. En la marcha, su disciplina atlética, se codea desde hace tiempo con las mejores, y solo las lesiones -una grave en un pie la paró cerca de dos años- han truncado por ahora su sueño de participar en unos Juegos Olímpicos. En los estudios también ha buscado la excelencia: se graduó en Medicina, hizo el Doctorado y este mes de diciembre defendió la tesis con calificación Cum Laude.
En abril de 2024 entrevistamos a Lidia cuando luchaba por hacerse con un hueco en el equipo español de marcha en los Juegos Olímpicos de París. No pudo ser, solo había tres plazas y un nivel enorme, con la a la postre campeona olímpica María Pérez, a la cabeza. Lidia nos avanzaba entonces que su idea, pasara lo que pasara, era continuar en el deporte, ya que tras mucho tiempo había encontrado un grupo de entrenamiento con el que había recuperado la ilusión. Eso y acabar la tesis.
- Sí, así ha sido. Después de no entrar en la selección para los Juegos, me tomé un impasse, necesitaba un stop en mi vida, y me fui a hacer una estancia internacional a un hospital a Roma, de septiembre a diciembre, y la verdad es que fue una de las mejores decisiones de mi vida porque me vino muy bien, me sentí súper valorada personalmente, atléticamente y laboralmente. Fue una experiencia muy bonita en mi vida y luego cuando ya volví a España justo me pilló que volví a estar lesionada, pero aún así he tenido los mejores resultados deportivos de mi vida, he finalizado la tesis doctoral y ahora pues se abren nuevas ventanas nuevas oportunidades.
- Empecemos con la tesis. He visto que te está dando muchas alegrías, incluso con un reciente premio y la publicación de un artículo en una revista especializada junto a un equipo multidisciplinar, pero basado en gran parte en tu trabajo.
- La tesis doctoral se ha basado en el estudio de la retina en un modelo murino de la enfermedad de Alzheimer desde un tiempo muy precoz de la enfermedad hasta un tiempo muy tardío. Esto ha sido muy importante porque los cambios retinianos que hemos observado son incluso precoces a los que se han podido ver en el cerebro. Esto nos abre una ventana de posibilidades a una posible intervención precoz a cuando ya esté establecida la enfermedad. Es decir, lo que hemos querido buscar con esta tesis es la búsqueda de biomarcadores precoces de la enfermedad. Lo hemos visto tanto a nivel de grosor retiniano, como en cambios vasculares, en cambios funcionales, a nivel de la microscopía con las células microgliales. Es una tesis muy completa y muy compleja.
- Y que abre nuevas opciones para tratar el alzheimer, entiendo.
- Claro, al final lo ideal sería trasladar los conocimientos que hemos visto en este modelo animal, a los pacientes o incluso familiares con enfermedad de Alzheimer y ver si hay algún tipo de relación. Hemos visto que hay cambios ya a los seis meses en el ratón, que serían como unos 30 o 40 años en el humano.
- La tesis ha sido el broche a un largo periodo de investigación de cuatro años. ¿Vas a continuar ese camino?
La tesis la ha desarrollado aquí en la Complutense con un contrato predoctoral. Han sido cuatro años bastante difíciles a nivel emocional, sobre todo, y bueno, una vez que ya he finalizado la tesis, que defendí el 17 de diciembre, pues quiero ver si quiero continuar en el mundo de la investigación o por otro lado, desarrollar también mi parte más clínica y hacer la especialidad, empezar a preparar el MIR. Y bueno, contenta por haber terminado la tesis, que como antes decías, ha sido una tesis bastante premiada, la verdad, y en especial por el premio que me dieron en octubre gracias a un trabajo que desarrollé con mi padre, del que estoy súper orgullosa.
- ¿Un trabajo con tu padre englobado en la tesis?
- Mi tesis es bastante amplia: 615 páginas. Una de las partes del trabajo la hice con mi padre. Él es profesor asociado en la Carlos III. Una parte del trabajo era contar unas células de la microglia de la retina y tenía que delimitar manualmente una serie de parámetros de la célula, que es si el tamaño de su soma, sus prolongaciones... . En mi casa son todos ingenieros o físicos. Y un día estaba mi padre viéndome en casa y me dijo: ¿Hija, qué estás haciendo? ¿Por qué lo estás midiendo manualmente? No le entraba en la cabeza y desarrolló un programa de la nada y lo que yo hubiera tardado en hacer un año y medio, pues el programa tardaba ocho horas. O sea, una auténtica pasada. El Premio al investigador joven en retina en el Congreso Europeo de Retina y Visión ha sido por ese trabajo que hemos desarrollado juntos y con la Carlos III, y estoy súper contenta de que haya sido reconocida.
- Y luego está el estudio publicado apenas hace unas semanas en la revista Frontiers in Aging Neuroscience …
- Sí, aplicado a los ratones de mi tesis, hemos aplicado ese software y es el trabajo que hemos sacado, demostrando que hay unos cambios en las células microgliales de la retina con el modelo de Alzheimer.
- Decías que estás ahora pensando qué hacer ahora...
- Recuerdo una pregunta del tribunal: “¿Lidia, bueno, y ahora qué quieres hacer?” La verdad que se me saltaron un poquillo las lágrimas porque es una pregunta que me hago todos los días de mi vida. Estoy acostumbrada a vivir entre el deporte y la medicina, a que no había nada de hueco en mi día a día. Y ahora al haber finalizado la tesis, ya no tengo ese camino guiado y tengo que ver hacia dónde tiro.
- Ahora que has acabado ya el contrato predoctoral que tenías en la UCM. ¿Qué opciones tienes para continuar tu carrera investigadora?
- He visto que hay contratos posdoctorales fuera de España. Ya he tenido oportunidad de hablar con varios laboratorios y con varios centros que si quisiera podría empezar a trabajar con ellos, incluso aquí en España, pero bueno, como decía, quiero decidir si quiero continuar con la parte básica investigando o con una orientación más clínica. y realizar el MIR para tener la especialidad.
- ¿Te tira algo más que lo otro?
- No, lo no sé todavía. No lo sé.
- En la anterior entrevista comentabas que tenías dos ruedas en tu vida. La del estudio está ahora un poco parada. ¿Y La otra?
- Con mi pareja ciclista tengo mecánico ahora también [ríe, en referencia a su relación con el ciclista profesional Juanpe López, junto a quien ha sido entrevistada recientemente en Marca]. Es verdad, mi vida siempre la he definido como la dicotomía entre la medicina y el deporte. Si por un lado pinchaba por la rueda de la medicina, pues tenía la del deporte. Tampoco considero que ahora mismo esté pinchada la rueda académica, sino que bueno, necesito frenar y ver hacia dónde quiero ir, y mientras pues sigo girando. Ahora la del deporte por suerte está bien. Pese a que por desgracia me rompí el isquio el año pasado la semana que teníamos la última oportunidad para hacer una mínima de la federación y no pude ir este verano al mundial, aun así, hice la mejores marcas personales de mi vida, los mejores resultados. Y contenta por esa parte. Ahora quiero continuar entrenando, quiero continuar compitiendo. Me apasiona esta vida y hasta donde yo lo permita… Sigo con mi grupo del CAR de Madrid muy contenta, la verdad, y la semana que viene ya me subo a Sierra Nevada a entrenar.
- ¿Objetivo Los Ángeles?
- Bueno, prefiero ir año a año, en vez de ponerme un gran objetivo. Ya llevo dos ciclos olímpicos con resultados no tan satisfactorios y, entonces, prefiero en vez de pensar a tres, cuatro años vista, ir año a año, ver si los resultados van acompañando y en función de eso, pues iré decidiendo.
- Estás en una etapa de incertidumbres…
Sí, en una etapa de tomar decisiones. Sé que tengo tiempo. No es alguna decisión que me corra prisa de hoy para mañana. Tengo esa suerte ya de tener mi carrera, mi doctorado. Entonces, bueno, pues también no pasa nada por estar un mes tranquila, disfrutando de todo lo conseguido.
- Han sido cuatro años muy intensos...
Sí, han sido demasiado intensos. Sí, sí. Escribí una frase en las dedicatorias de la tesis que lo refleja: “A mí misma, por haber seguido este camino cuando ni yo misma sabía si era lo correcto”. Al final la parte de agradecimiento de la tesis, como digo yo, es la única parte que puedes decir la verdad sin que te corrijan.
- Te pregunté hace ya casi dos años que se había merecido la pena todo este camino...
Creo que sí ha merecido la pena. O espero que sí. A ver, ahora mismo me siento orgullosa de todo lo conseguido. Es cierto que es muy reciente, pero por suerte ha ido todo bien, ha sido una tesis muy premiada, ha habido muchos artículos derivados de la tesis… Entonces tampoco me puedo quejar. Pero es cierto que ha habido momentos muy complicados. Pero bueno, prefiero quedarme con lo positivo.
