IGUALES

Las participantes de la mesa redonda celebrada este 4 de marzo por la tarde en la Facultad de Ciencias de la Información

Mujer y deporte, una relación que crece, pero que aún está lejos de la igualdad

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Francisco Rivas - 5 mar 2026 10:56 CET

“Hoy es 4 de marzo, pero esto ya es 8 de marzo: es una jornada para reivindicar”, contextualiza la delegada del rector para Igualdad, Isabel Tajahuerce, la mesa redonda “Mujeres complutense en el deporte”, que reúne en la Facultad de Ciencias de la Información a cuatro deportistas complutenses -Lidia Sánchez-Puebla, Aleja Betancur, Alba Mancebo y Ana Prieto- y dos periodistas deportivas -Antía André  y Adriana Sánchez-. “El deporte femenino es el más invisible. No es justo”, asegura la delegada del rector. “El deporte femenino es algo que no se visibiliza a menudo. Hay que ponerlo en valor”, abunda la vicerrectora de Cultura, Deporte y Extensión Universitaria, Isabel García.

 

La Delegación del Rector para Igualdad y el Vicerrectorado de Cultura, Deporte y Extensión Universitaria, a través de su Unidad de Gestión de Actividades Deportivas, han querido que este 8 de marzo se hable también de deporte y de mujer, un binomio al alza, con cada vez más jugadoras y equipos -también en la universidad como se mostró en un video preparado para la ocasión-, pero que aún tiene “muchas cosas que cambiar”, como concluyó la periodista de RNE Antía André.

 

Cuestionadas sobre ello, cada deportista destacó un aspecto en el que ha mejorado la relación mujer y deporte. Aleja Betancur, entrenadora del equipo femenino de rugby de la UCM, se queda con la creciente presencia de mujeres en los ámbitos directivos –“donde se deciden las cosas”- y pone a la Federación Internacional de Rugby como ejemplo con su exigencia de representación paritaria desde 2017. “Se van viendo frutos, pero no se ha terminado”, resume. De acuerdo con Alba Mancebo, también jugadora de rugby y además presidenta del Club Deportivo de Derecho, cada vez hay más estudiantes que participan en las competiciones universitarias. En el caso del rugby, hasta el punto de que ya hay más equipos femeninos que masculinos. Pero esto se hace extensible a otros deportes. “Cuando yo entré, en Derecho solo había equipos femeninos de vóley y rugby, y después ya ha habido de baloncesto, fútbol sala, fútbol 7…”. Ana Prieto, jugadora de voleibol de División de Honor, coincide con esta apreciación e incluso en su especialidad, que ya de por si tenía una alta participación de mujeres, en los últimos años se ha producido un nuevo boom, que ha llevado a nivel nacional a crear más divisiones y subdivisiones.

Lidia Sánchez-Puebla, marchadora de elite y doctora en Medicina, se queda con la buena noticia de que cada vez más chicas sean capaces de compaginar deporte y estudios universitarios, algo que como ella sabe en primera persona no es fácil de realizar, y que hasta hace no mucho demasiadas mujeres veían como una quimera. La Complutense, como contó Ana Prieto, cuenta con un Programa de Ayuda a Deportistas de Alto Rendimiento, que facilita muchos problemas del día a día, pero, por desgracia, el deporte universitario sigue teniendo en España una consideración y apoyo muy lejano al que tiene en otros países. Al final, como añade Lidia, “con organización y haciendo encaje de bolillos” se consigue encajar ambas facetas.

 

En el listado de cosas por mejorar aparecen muchos temas, quizá demasiados. El acoso sexual existe. Se produce en el deporte femenino en general e, incluso, en el ámbito universitario se ha vivido algún caso. Por suerte, como señala Alba, en la UCM existe un protocolo contra el acoso que permite canalizar las denuncias. Pero no es solo el acoso, la propia sexualización que se sigue haciendo de la mujer deportista es algo que hay que cambiar. Según explica Lidia, la primera opción de uniformidad -aunque poco a poco se van abriendo otras posibilidades- en muchos deportes es hacer que las mujeres compitan en “braguitas y top”. Las redes sociales hacen el resto y las imágenes de mujeres deportistas degeneran en comentarios machistas e hipersexualizados. En otras ocasiones las redes difunden ridiculización y ofensas. “Hay jugadoras de rugby que al ser más fuertes son ridiculizadas de manera habitual”.

 

El deporte, por tanto, es uno más de los ámbitos en los que la igualdad -en términos económicos es enorme y se multiplica, como aportó Aleja, cuanto más popular es el deporte en cuestión- está aún lejos de llegar. Como subrayó en sus palabras inaugurales la delegada del rector para Igualdad, Isabel Tajahuerce, tanto en el ámbito público como en el privado la desigualdad permanece: violencia de género, agresión sexual, acoso, conciliación laboral y familiar, económica… “Tener que reflexionar sobre la igualdad es durísimo. ¿De verdad estamos en el siglo XXI? Pero hay que hacerlo y el 8 de marzo –“aunque hoy sea 4”- es una jornada para reivindicar”.