CINE
“Sorda”, de Eva Libertad
Texto: Jaime Fernández - 2 abr 2025 19:50 CET
Dentro de los preestrenos que organiza la Escuela de Producción de la Facultad de Ciencias de la Información, dirigida por el profesor Ildefonso Soriano, se ha podido ver el filme Sorda, triunfador en el último Festival de Málaga. En el coloquio posterior a la proyección estuvieron la directora Eva Libertad, y la pareja protagonista, Miriam Garlo y Álvaro Cervantes.
Ángel y Héctor son una pareja enamorada que deciden tener un hijo. A los conflictos habituales que lleva la paternidad y la maternidad ellos unen otro problema que les podría acabar separando: ella es sorda y él es oyente.
En el año 2021, Eva Libertad dirigió el cortometraje Sorda, con el que llegó a las nominaciones de los Premios Goya. Asegura la directora que cuando estaba acabando el rodaje de aquel corto se dio cuenta de que quería indagar más en la historia de esa pareja y comenzó a entrevistar a mujeres sordas que habían pasado por el embarazo, el parto y la crianza. Y a partir de ahí escribió el guion de este largometraje del mismo título.
Un guion que está hecho fundamentalmente para aportar la perspectiva de las personas sordas sobre la vida, en general, y sobre los problemas de pareja en particular. Durante algunos momentos de la película, la protagonista puede parecer egoísta (o compleja, como dice la directora), pero al final la historia se pone de su lado, o más bien pone al espectador de su lado llevándonos hasta su cerebro para que oigamos ese rumor con el que convive una persona sorda. Un rumor que se puede convertir en un chirrido infernal si lo intenta paliar con unos audífonos (supongo que no diseñados a propósito para la sordera de esa persona).
De las escenas más interesantes del filme está la del parto. Rodeada de personal sanitario (que son profesionales reales, no actores), chillándose cosas unos a otros en el momento de cualquier complicación, ser sorda debe ser un auténtico infierno. Y, al contrario, que otros directores, que dan por buenas todas las tomas, haciendo auténticas chapuzas, Libertad se pasó un día entero rodando esta escena, hasta dieciséis veces, para tener la toma perfecta, y para conseguir esa compenetración tan física entre los actores protagonistas.
Otra dificultad fue rodar con bebés (seis en total), sobre todo cuando se espera que reaccionen de alguna manera determinada, porque niñas de 3, 6 y 12 meses van a hacer lo que les dé la gana y es imposible exigirles nada. Reconoce la directora que el gesto que hace la niña al final de la película, y que reconcilia a la protagonista con la maternidad, se dio una única vez y tuvieron suerte de estar rodándolo.
Lo mejor del filme es, sin duda, el trabajo que hace con los actores la directora. Quizás le ha resultado fácil con su hermana, Miriam Garlo, que se ha convertido en la primera persona sorda en protagonizar un filme en España, pero también aparenta ser fácil con Álvaro Cervantes, quien confiesa que estuvo un año entero aprendiendo la lengua de signos, algo que hizo con “dos buenas maestras”, una de las cuales ha hecho de intérprete en el preestreno de la Facultad de Ciencias de la Información.