UNA EUROPA

Miguel Roses, Paula Pérez, Óscar Vásquez, Paloma Hinojosa y Walaa Ahmed, alumnos de la Complutense que han participado en Una.Together, junto a los profesores de la UCM Laura de la Parra y Juan Antonio Latorre

Una lección de talento y creatividad

Texto: Cristina Saura - 24 may 2022 09:53 CET

El viernes 13 de mayo fue un día emocionante para la alianza Una Europa. Por la tarde, estudiantes de ocho de los campus que integran la alianza se reunieron en un evento online para presentar en público el resultado de seis intensas semanas de trabajo. Era la gran velada final de Una.Together, una iniciativa en la que nueve equipos formados por jóvenes de distintas universidades, orígenes y países han puesto a prueba su creatividad para dar solución a ocho retos muy concretos planteados por las distintas universidades que integran Una Europa. Hablamos de la tercera edición de Una Challenge, iniciativa en la que cada año esta alianza pide ideas a sus estudiantes para mejorar en distintos aspectos.  

 

¿Cómo apoyar a nuestros estudiantes internacionales y acompañarles en su adaptación? ¿Siente o necesita algo especial la primera generación de una familia que accede a cursar estudios superiores? ¿Cómo viven su experiencia universitaria quienes compatibilizan sus estudios con un trabajo para poder pagarlos, y cómo podríamos ser más sensibles a su situación? ¿Qué evento podríamos organizar en nuestros campus para promover y sensibilizar en valores como la igualdad y el respeto a la diferencia? Las universidades de Una Europa lanzaron preguntas muy variadas, todas vinculadas a los retos que plantea la diversidad, y estudiantes voluntarios se pusieron manos a la obra para crear juntos proyectos e iniciativas concretas que dieran respuesta a estos desafíos. Y como en toda competición que se precie, los premios son un aliciente. En este caso, el equipo ganador tendrá la oportunidad de conocerse en persona viajando al campus de Una Europa cuyo reto ha contribuido a solucionar. Si quieres saber qué equipo de estudiantes disfrutará de ese viaje ...¡sigue leyendo!

 

“La experiencia ha sido enriquecedora, y un reto en sí misma”, dice Óscar Vásquez, un joven colombiano que ha elegido la Complutense para realizar su Doctorado en Administración y Dirección de Empresas, y que inmediatamente sintió interés por participar en esta iniciativa. “En Cali dirigí un grado universitario y tuve que trabajar para mejorar la inclusión de estudiantes sordos. En este caso, la Jagiellonian University (Cracovia) nos pidió ideas para mejorar la relación e integración de todos los alumnos a pesar de la dispersión de su campus por toda la ciudad”. Su compañera de equipo Theresa Rohrhirsch presentó al jurado su propuesta: “consiste en implementar de manera institucional y organizada el uso de Discord, una herramienta que ya es muy popular entre los universitarios, para crear grupos con intereses o vocaciones similares. La clave es facilitar al máximo la comunicación y el encuentro, pero asegurar que sea en un entorno seguro y que respete los valores que defiende la universidad”.

 

Para responder al reto planteado por KU Leuven, relacionado con la accesibilidad de los edificios, Lucía Leopardi (estudiante en Bolonia que actuó como portavoz de su grupo) explicó que es esencial que los afectados tengan voz en los órganos de toma de decisión y en el diseño de soluciones específicas para sus problemas, todo ello a partir de la creación de un comité específico que contaría también con expertos en arquitectura y accesibilidad. “Hemos investigado y las estadísticas revelan que los estudiantes con problemas de movilidad obtienen peores resultados académicos y tienen más dificultades para acceder al mercado de trabajo. ¡Es esencial eliminar esas barreras!”.

 

La diversidad lingüística, uno de los grandes retos de las universidades

Por su parte, Paula Pérez Labajos, estudiante de Filología Inglesa en la UCM, aportó sus conocimientos al equipo que aceptó el reto planteado por la Universidad de Helsinki, centrado en abordar la diversidad de lenguajes (un 10 por ciento de sus estudiantes son extranjeros) y la convivencia de distintos grados de capacitación y también de discapacidades a la hora de comunicarse. Su propuesta: crear el evento LAD (Languaje Awareness Day), una suerte de festival en torno al lenguaje. “Un día para difundir no solo las diferencias, sino también las similitudes y puntos de encuentro de los distintos idiomas, con contenidos que despierten la empatía y la concienciación”, explicaron al jurado. Su plan es empezar celebrándolo en cada aula, pasar a convertirlo en un evento institucional de cada campus y, por último, afianzarlo como un evento anual en el que participe toda Una Europa. “Pensar con mis compañeras Maya y Katharina -alumnas en Lovaina y Berlín- en cómo facilitar la integración de personas que no dominan la lengua local o que tienen impedimentos relacionados con el lenguaje ha sido genial y me ha permitido aplicar por primera vez algunas de las cosas que he estudiado”, cuenta Paula Pérez.  Y también en la diversidad lingüística se centró el equipo que respondía al reto lanzado por la Complutense, que preguntaba a los estudiantes cómo generar espacios y entornos más inclusivos: “La Complutense tiene cerca de un 12 por ciento de estudiantes internacionales; por eso hemos trabajado en la creación de eventos bilingües apoyados en traducción simultánea, que incluyan debates y coloquios multilingües e interculturales”, explica Paloma Hinojosa, estudiante de Derecho y Ciencias Políticas en la UCM, que ha formado parte del equipo.

 

Diseñar un gran festival anual de Una Europa

Quizá por ser parte de la ciudad en la que se celebra el festival cultural veraniego más famoso del mundo, la Universidad de Edimburgo planteó a los estudiantes el diseño de un evento para crear un sentimiento de unión y participación entre los distintos campus de una Europa. Un reto en el que han trabajado dos equipos distintos aportando ideas para el encuentro. Por un lado, Esteban Ortiz, alumno en Cracovia, presentó el programa completo de su Una Festival: “celebrar la diversidad para nosotros pasa por mezclar stands y actividades de todas las universidades. Además, conceptos como respeto, empoderamiento, igualdad, accesibilidad, generosidad y libertad deben estar presentes en su concepción y diseño”. Este evento sin fronteras duraría tres días e incluiría actividades de ocio, deportivas, una discoteca silenciosa, conciertos, juegos de mesa, cinefórum, karaoke, exhibición de danzas tradicionales de cada país… todo ello combinando una parte presencial y otra virtual. Una versión de festival más vanguardista y tecnológico, apoyado en experiencias de realidad virtual, fue el evento presentado por un segundo equipo cuya portavoz Leila Gharavi, estudiante en Helsinki, impactó a toda la audiencia con su entusiasmo. “Crearemos una sala perfectamente equipada que irá rotando por los distintos campus de Una Europa y ofrecerá experiencias intensas, muchas de ellas enfocadas a ayudarnos a ponernos en la piel de otros”. Leila avanzó posibles ideas como jugar un partido de baloncesto en una silla de ruedas, ver cómo quedaría tu ciudad destruida por la guerra y otras experiencias inmersivas “que nos sitúen en otros lugares, momentos, contextos o realidades”. “Cada universidad diseñará y aportará al festival una actividad. Así tendremos un conjunto de 11 experiencias que irán rotando por los campus”.

 

Karolina Huszcza alumna de la Jagiellonian University, presentó un proyecto para mejorar la situación de los estudiantes que tienen que compatibilizar sus estudios con trabajo, realizado a propuesta de la Universidad Paris 1 Panthéon-Sorbonne. “Realmente –dijo Karolina- en primer lugar las universidades tienen que conocer esta circunstancia para poder ofrecer apoyo específico a los jóvenes que la viven”.  Su equipo propone recabar, en primer lugar, esa información, y a continuación crear una comunidad y un sitio web específico para ellos y ellas. “Muchos de los estudiantes en esta situación provienen de familias con menos recursos económicos y necesitan trabajar para poder mantenerse mientras estudian. Si les ayudamos, estamos contribuyendo a una mayor justicia social”, señaló. En el turno de preguntas, la secretaria general de Una Europa, Emily Palmer, apuntó que cada vez más estudiantes tienen que dedicar muchas horas no a trabajar, sino directamente a cuidar de mayores o familiares que les necesitan, y que las universidades deberían ser más conscientes de este fenómeno.

 

Los equipos premiados

Otro reto a resolver lo planteó la Freie Universität Berlin: ¿Cómo ayudar a estudiantes que constituyen la primera generación de universitarios de su familia? Sara Korjus, alumna en Helsinki, presentó sus conclusiones. En su equipo ha estado Walaa Ahmed, estudiante de Derecho en la Complutense: “Los estudiantes de primera generación, sin ninguna tradición o antecedentes familiares en la universidad, pueden experimentar el síndrome del impostor, pueden tener más problemas de financiación que otros, pueden carecer de una red de apoyo familiar”… explica Walaa.  “Nosotros nos centramos en resolver la falta de sentido de pertenencia con un programa de mentorización específico para ellos y un refuerzo importante en sus primeros momentos en el campus. Además, el plan es que ellos mismos sean después mentores de otros jóvenes lo cual reforzará su papel en la comunidad universitaria”. Gracias a su trabajo consiguieron obtener el segundo premio de Una Challenge 2022.

 

Una Ivkovic, alumna de KU Leuven, fue la encargada de exponer el trabajo ganador de la tercera edición de Una Challenge. Inspirados por la Universidad de Bolonia (Alma Mater Studiorum Università di Bologna), que les solicitó un proyecto para mejorar la integración de los estudiantes internacionales, Una razonó que la solución pasa por crear una asociación específica para ellos. Denominada Una Europa Students Union, esta organización establecerá su estructura online desde la que organizará eventos, aconsejará y brindará apoyo y amistad a los estudiantes que lo necesiten. Gracias a este trabajo los integrantes del equipo (entre ellos Miguel Roses, alumno de Políticas en la UCM) se conocerán pronto en persona en Italia. “Nuestra mentora de la Universidad de Bolonia, Elena Consolini, nos dijo que a pesar de existir más de 40 asociaciones de estudiantes, y a pesar de que en Bolonia hay alumnos procedentes de 140 países, no había ninguna asociación que agrupara a todos los estudiantes internacionales”, asegura Miguel. “Sí que hay una agrupación de estudiantes Erasmus, pero recordemos que hay muchos más estudiantes internacionales que no llegan por esta vía. Así que proponemos crear esta asociación, que les dé una voz en la universidad y que propicie que puedan integrarse y relacionarse con los estudiantes locales”. El jurado, formado por representantes de Una Europa y de las comunidades universitarias que la integran, destacó la excelente presentación, la labor de investigación y documentación realizada, y el plan de implementación perfectamente realista, viable y escalable a todas las universidades.

 

Para Miguel, lo más valioso de participar en este proyecto ha sido tener la oportunidad de hacerse con un grupo internacional de nuevos amigos con los que ha hablado del reto Una.Together, pero “también de nuestras vidas y de muchísimas otras cosas que compartimos”. “Han sido muy interesantes, además, los talleres organizados por la Universidad de Helsinki y su comunidad de emprendimiento Helsinki Think Company a los que hemos asistido todos juntos y en los que nos han dado muchas ideas para abordar los problemas desde nuevas perspectivas, exponer de manera creativa, captar la atención de la audiencia o aprovechar para el equipo los puntos fuertes de cada miembro”.

 

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