INVESTIGACIÓN

El catedrático Víctor Jímenez Cid

Víctor Jiménez Cid ratifica que a día de hoy no existe un tratamiento eficaz contra la COVID-19

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Alfredo Matilla - 29 jul 2021 13:30 CET

El catedrático de Microbiología, Víctor Jiménez Cid, director del curso “Investigación científica en torno a la COVID-19”, ratifica que mientras en el tema de la vacunación se ha evolucionado de manera rápida no ha ocurrido lo mismo con los tratamientos. Recuerda el profesor de la Complutense que ya el año pasado dirigió un curso veraniego en El Escorial y que desde entonces no ha habido grandes cambios en este terreno. Es cierto que hay miles de ensayos clínicos y preclínicos, pero ninguno ha conseguido encontrar un tratamiento que sea realmente eficaz.

 

De acuerdo con Jiménez Cid, si no hubiera sido por las vacunas “ahora estaríamos en un escenario similar al de otras pandemias más letales, como la gripe de 1918, y eso que ya llevamos casi 4,2 millones de muertos declarados oficialmente”.

 

Explica el microbiólogo que el primer paso en la búsqueda de fármacos que hagan frente al SARS-CoV-2 en sus diferentes etapas, ha sido el reposicionamiento de fármacos, es decir, reutilizar compuestos que son relativamente seguros porque ya están probados con otras patologías. El acercamiento a la COVID-19 se puede hacer o bien yendo a una diana específica del virus o bien a una diana de nuestras propias células, en concreto allí donde se replica el virus.

 

El lado positivo es que a las pocas semanas de conocer el ADN del coronavirus se conocía también la estructura molecular de sus principales dianas, acelerando con ello procesos de búsqueda de fármacos que de manera normal pueden llegar a tardar unos 15 años. De acuerdo con Jiménez Cid “se utilizan, de media, en el desarrollo de un fármaco, unos 15.000 compuestos para obtener uno que sea válido”.

 

Los experimentos que se están haciendo en este momento son más de 6.000, tanto para el desarrollo de tratamientos como de vacunas, pero “no hay que hacerse ilusiones, porque en lo que respecta a los compuestos no hay ninguno que haya dado un resultado que sea realmente útil”. El uso de la bioinformática y enormes bases de datos, junto a las que se conocen como técnicas “ómicas” (genómicas, metabólicas, transcriptómicas….) permite prever cuáles de los fármacos que ya existen en el mercado podrían valer para combatir el virus, y aunque algunos se presentaron como fuertes candidatos, al final la OMS ha retirado la mayoría porque los datos no muestran ninguna mejora real.

 

Informa Jiménez Cid de que aparte de actuar sobre el virus o sobre nuestras células, también hay dos momentos diferentes de actuación, en la parte inicial, en la del ciclo de replicación celular, y cuando la enfermedad se ha extendido y compromete la vida del paciente. Contra el virus se buscan dianas tanto en la espícula como en las proteasas y la maquinaria replicativa, mientras que cuando ya infecta gravemente al paciente se suele actuar en la interleuquina 6 (IL6).

 

Hay muchas aproximaciones, con anticuerpos monoclonales, con inhibidores de proteasas o incluso un futurible uso de la técnica CRISPR, pero de momento los resultados siguen sin ser prometedores. Cree Jiménez Cid que la solución estará, probablemente, en un cóctel de diferentes fármacos, como el que se usa contra el VIH, pero de momento no queda más que esperar a que sigan avanzando los ensayos clínicos y se obtengan mejores resultados. Y ojalá en el curso que se celebre el año que viene se pueda presentar ya un fármaco que sea efectivo.