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Alfredo Sánchez Monteseirín, Fernando Martínez López, Araceli Manjón-Cabeza, Pedro Hojas Cancho y José Luis Gonzalo, en la inauguración de la Conferencia Internacional

Ciencias de la Documentación recupera la memoria de los bombardeos sobre la población civil

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Jesús de Miguel - 3 jun 2021 16:13 CET

Los días 3 y 4 de junio, la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Complutense acoge la conferencia internacional “1939 España exporta el terror aéreo a Europa”, fruto de un proyecto de la Fundación Anastasio de Gracia-FITEL, cofinanciado por la Unión Europea a través de su programa Europa con los Ciudadanos. Entre los socios del proyecto están la Fundación Pablo Iglesias, la Fondazione Gramsci y el grupo de investigación de la Facultad FOTODOC. El decano de Ciencias de la Documentación, José Luis Gonzalo Sánchez-Molero, ha destacado la importancia de la colaboración entre instituciones para realizar congresos como este, con los que se recuerde el “drama de los que sufrieron los bombardeos, tanto en la guerra civil española como en la segunda guerra mundial”.

 

Pedro Hojas Cancho, presidente de la Fundación Anastasio de Gracia-FITEL, reconoce que “la idea de este congreso es recuperar la memoria sobre el origen de los bombarderos aéreos sobre la población civil, una atroz estrategia militar que hoy mismo se sigue utilizando en guerras no muy lejanas de nuestro país, a orillas del Mediterráneo”. Critica además que “nuestro país, tras un largo periodo de democracia, sigue manteniendo pozos oscuros de silencio sobre la guerra civil y la dictadura”, y confía en que con este tipo de foros, “la luz, la razón y el conocimiento nos reconcilien con nuestro trágico pasado”.

 

El origen de los bombardeos sobre civiles no se produjo, en sentido estricto, en nuestra guerra civil, porque como recordó Fernando Martínez López, secretario de Estado de Memoria Democrática, los más antiguos fueron los de Italia en 1911, contra el imperio otomano, o los de los alemanes contra Inglaterra en la primera guerra mundial, aunque tuvieron una escala muy limitada. También España los utilizó en las guerras de Marruecos contra las cabilas, pero “el desarrollo exponencial de la tecnología militar en el periodo de entreguerras hizo posible una mayor duración de los vuelos, incrementó el poder destructivo y la versatilidad de las bombas, cambiando para siempre los conflictos”. Y ahí sí que España fue un campo de pruebas fundamental, ya que “en la guerra civil se produjeron los primeros bombardeos sistemáticos sobre la población civil, siendo Madrid la primera capital europea en sufrirlos”.

 

El decano de Ciencias de la Documentación ha compartido un artículo de 1912, publicado en el periódico La Atalaya, de Santander, donde se contaba que Alemania estaba pensando un plan de contingencia para bombardear Francia, por si surgía un conflicto entre los dos países. En concreto planeaban la creación de una escuadra de 300 aeroplanos que arrojarían sobre el territorio francés 10.000 kilos de explosivos. En aquella época, de acuerdo con Gonzalo Sánchez-Molero, el periodista consideraba que eso era prácticamente imposible, pero “desde 1936 y hasta 1945 lo que parecía una broma, y una fantasía técnica y militar, se convirtió en un drama real para los que sufrieron los bombardeos”.

 

Historia europea

Tanto Hojas Cancho como Martínez López y Francesco Giasi, director de la Fondazione Gramsci, que intervinó on line desde Italia, destacaron que los bombardeos ocurridos en España sobre la población durante nuestra guerra civil entroncan directamente con la Historia de Europa.

 

La experiencia española, según Giasi, está “en el centro del pensamiento político de los padres de la república y la constitución italiana, aunque ese sea un aspecto todavía poco estudiado”. Mientras que para el secretario de Estado, “la memoria de España es memoria de Europa, ya que aquí se libró la primera batalla contra el fascismo y también de las primeras experiencias del terror bélico de los bombardeos aéreos que se exportaron a Europa, y eso también nos une a la memoria europea”.

 

Además, de acuerdo con él mismo, fue la gran victoria sobre el fascismo lo que permitió empezar a “construir una Europa que queremos cuidar como un tesoro a la vista de lo que supuso el terror y el horror de la segunda guerra mundial. La memoria de estos sucesos dramáticos constituye un imperativo ético que todos los gobiernos tienen la responsabilidad de asumir, con el mayor respeto institucional tanto para los millones de víctimas como para los que lucharon contra el fascismo”.

 

Por su parte, el presidente de la Fundación Anastasio de Gracia-FITEL resalta que la idea de este proyecto europeo es “construir nuevos lazos intraeuropeos entre los participantes para crear una memoria común, para comprender que en una guerra nunca gana nadie, y menos en una guerra civil como la nuestra”.

 

La memoria

Para la secretaria general de la UCM, Araceli Manjón-Cabeza, esta conferencia internacional permite “hablar de memoria desde un punto de vista muy peculiar, pero muy bien tratado por las diferentes perspectivas que se aportan”. Recordó la secretaria general que su abuela le contaba los bombardeos de Madrid, que le dejaron un recuerdo de por vida en una pierna por la metralla, y “lo contaba como lo más horrible de todo, más que el hambre y la separación de la familia”.

 

Hojas Cancho enlaza con ese discurso sobre nuestra ciudad al recordar que “Madrid sufrió los bombardeos sistemáticos sobre la población civil, aunque los madrileños de hoy no tienen constancia de estar en este eje de la historia, por eso en este proyecto se parte de lo local para llegar a lo universal y se espera que los estudios que se van a compartir aquí arrojarán nuevas luces sobre esos oscuros rincones de silencio”.

 

También Alfredo Sánchez Monteseirín, director de la Fundación Pablo Iglesias, tiene claro que es fundamental realizar “proyectos de cooperación con otras asociaciones relacionadas con la memoria histórica”. En su caso, quiso destacar la conocida como “La Desbandá”, que fue la huida masiva de andaluces desde Málaga tras la toma de la ciudad por las tropas italianas y franquistas en 1937. Explica Sánchez Monteseirín que “nunca llegaron los refuerzos para defender aquella huida de unas 150.000 personas, en la que familias enteras fueron cayendo, dejando atrás vidas y sufriendo pavor por los bombardeos desde el aire y desde el mar”.

 

Manjón-Cabeza recuerda que en la Complutense llevamos un tiempo repensando todas las cuestiones importantes en materia de memoria, como la reparación de cinco de los rectores represaliados por el franquismo, porque “hay que recuperar la figura de todos los que sufrieron represalias, ya fuese por militancia política, por sus cargos durante el gobierno republicano o incluso por su neutralidad”.

 

Para ella este evento se puede enmarcar en la idea del “deber de memoria” que “ahora está en un momento excepcionalmente bueno”, debido en parte a que nos encontramos en plena tramitación de la Ley de Memoria Democrática, que según el secretario de Estado “se ancla en los grandes principios del derecho internacional humanitario, como son la verdad, la justicia y la reparación”.

 

Este congreso, de acuerdo con Fernando Martínez López, nos recuerda lo importante que es rescatar para el debate público-académico, pero también para la reconstrucción de la memoria democrática, temas de enorme trascendencia que no siempre vamos a encontrar en las portadas de los periódicos, las cabeceras de los telediarios o los trending topics de las redes sociales.

 

Concluye el secretario de Estado que “es la memoria, que no el olvido, lo que evitará la repetición, y seguro que esta conferencia es un gran ejercicio de pedagogía democrática que contribuirá al fortalecimiento de nuestras sociedades”.

 

Cualquiera interesado puede visualizar todas las conferencias del congreso en el canal de Youtube de la Fundación Anastasio de Gracia-FITEL.