CV / ARTES Y HUMANIDADES
El carácter identitario del patrimonio cultural puede servir para sensibilizar sobre el cambio climático
Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Aída Cordero - 6 jul 2026 17:25 CET
Es tan evidente el cambio climático, que ya no se habla en casi ningún foro sobre la lucha contra él, sino de la adaptación al mismo o de la mitigación de sus efectos. A pesar de eso, según algunos datos presentados en el curso de verano de la UCM “Patrimonio cultural y cambio climático”, celebrado en el Museo de América, un 25% de la población española no cree que eso ocurra, cifra que se reduce entre los universitarios, aunque también los hay escépticos por el hecho de que no les afecte a ellos mismos. La educación y la sensibilización se presentan como los grandes argumentos frente a los negacionistas, a los que se les puede añadir el elemento del paisaje cultural identitario de cada uno, porque “frente a la abstracción, estos mensajes se centran en que se está destrozando algo que forma parte de ellos”.
Esta idea, expresada por Antonio Antequera Delgado, jefe de servicio de Patrimonio Cultural y Cambio Climático en la subdirección general de gestión y coordinación de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura, ha encontrado el respaldo de María Sintes Zamanillo, de la subdirección general de Adaptación al Cambio Climático de la Oficina Española de Cambio Climático, Esta última ha asegurado que “lo identitario es muy interesante porque ayuda a complejizar asuntos como la transición energética en aquellos casos donde afecta a las vidas de las personas”.
Ha contado Sintes Zamanillo un estudio que se realizó en una zona minera de Ponferrada, ya sin actividad, donde sigue existiendo mucha incertidumbre y resistencia a lo que se les cuenta, sobre todo si la información no va acompañada de una vía que les dé un sentido hacia el futuro. De acuerdo con la conferenciante, “es importante escuchar más a las comunidades”, algo que, según Silvia Fernández Cacho, del Laboratorio del Paisaje Cultural del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, no se ha hecho de manera habitual en los temas culturales, como si se ha hecho en los socioeconómicos, en lo que respecta a los efectos del cambio climático.
Un problema que ha puesto sobre la mesa Sintes Zamanillo es la aceleración de los ritmos en dichos efectos, provocados por el uso de los combustibles fósiles de forma masiva. Haría falta, como considera Antequera Delgado, un cambio de paradigma, pero eso es más fácil decirlo que hacerlo, porque cambiar de forma de vida supone “un reto estratosférico”. De momento, los representantes políticos hacen lo que pueden para intentar ganar algo de tiempo, pero de acuerdo con Sintes Zamanillo parece que no se está haciendo lo suficiente.
Una modesta medida que se está tomando es la creación de redes de refugios climáticos, fundamentalmente en zonas urbanas, que sean gratis y cuenten con servicios básicos como agua, climatización para paliar el calor exterior y aseos. De acuerdo con las conferenciantes, la ciudad de Barcelona está más avanzada que otras españolas con una red en su zona metropolitana de 200 de estos refugios, que son bibliotecas y otros equipamientos de titularidad pública, que se supone que están como mucho a diez minutos de cualquier ciudadano que no tenga un confort climático en su vivienda.
