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Primera sesión del curso de verano “Resistir la reacción: Política, feminismo y cooperación iberoamericana”

Frente a los movimientos reaccionarios, al feminismo sólo le queda una estrategia: resistir, persistir e insistir

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Francisco Rivas y J.F. - 1 jul 2026 15:28 CET

Ante la situación reaccionaria de una parte creciente de gobiernos, las metáforas que se pueden utilizar son muchas, pero quizás la más gráfica, utilizada por Purificación Causapié, secretaria general de la Fundación Carolina, es la de la bicicleta: "Si dejamos de pedalear, nos caemos". Así que, en lugar de rendirse, hay que pedalear más rápido, como asegura Jorge Mijangos, embajador en Misión Especial para la Cooperación Iberoamericana, y centrar la mirada en la triple estrategia de resistir, persistir e insistir, como añade Ana María Alonso Giganto, embajadora en Misión Especial para la Política Exterior Feminista. Los tres han participado en la primera sesión del curso de verano “Resistir la reacción: Política, feminismo y cooperación iberoamericana”, que han inaugurado el rector Joaquín Goyache y Érika Rodríguez Pinzón, directora de la Fundación Carolina.

 

Tanto Joaquín Goyache como Érika Rodríguez Pinzón han señalado que vivimos en unos tiempos difíciles en los que hay una polarización del diálogo público y una merma de los derechos humanos, que afecta de manera más incisiva a las mujeres. Coinciden también los dos en que el tema de este curso se imbrica con los intereses tanto de la Universidad Complutense como de la Fundación Carolina, dos instituciones que colaboran juntas desde hace años en su apoyo a los países iberoamericanos.

 

Purificación Causapié, secretaria general de la Fundación Carolina, informa de que los movimientos reaccionarios que aumentan en gran parte de países atacan siempre al feminismo, porque este refuerza la democracia. De hecho, según Causapié, “la democracia no existe sin una sociedad en igualdad, y la Historia ha demostrado que los autoritarismos siempre van unidos al sometimiento de las mujeres”.

 

Frente a un clima global complejo, donde hay once guerras abiertas y 60 conflictos que desafían la seguridad planetaria, que han hecho que se reduzcan la ayudas a cooperación en un 30%, aumentan los países en los que hay una merma evidente de los derechos humanos. En ese panorama, España ha dado un paso adelante, aumentando las ayudas y declarando abiertamente su oposición ante genocidios como el que está cometiendo Israel en Gaza.

 

Esta posición a la vanguardia de la igualdad de género y los derechos humanos la han defendido tanto Ana María Alonso Giganto como Jorge Mijangos. Y si la visión de Alonso Giganto puede ser un tanto pesimista, apoyada en la inevitable realidad, Mijangos apuesta por no dejarse llevar por esa pendiente de la negatividad y defender que todavía es posible el multilateralismo, la igualdad de género y la cooperación.

 

La embajadora en Misión Especial para la Política Exterior Feminista opina que para conseguir hacer frente a la reacción hay que poner la igualdad de género en el centro de las políticas, incluyendo la agenda digital; utilizar como pilar de esas políticas los derechos humanos, “que no son negociables”; seguir insistiendo en la paridad; conseguir una secretaria general de las Naciones Unidas que además será de América Latina, “al menos para los próximos diez años”, y lograr que las mujeres ocupen los espacios de poder, tanto políticos como económicos.

 

Reconoce el embajador en Misión Especial para la Cooperación Iberoamericana que la política de cooperación española lleva el feminismo en su ADN, y que además lo lleva por un amplio consenso parlamentario, y se hace desde la perspectiva de la horizontalidad, llevando la cooperación hacia aquello que realmente se necesita. De tal manera que, aunque se deje de pedalear, para tomar aliento, al haberlo hecho de manera más rápida que otros actores internacionales, España tendrá una buena inercia que todavía nos llevará muy lejos.