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El ensayista y novelista Pankak Mishra ha inaugurado el curso sobre la Agenda 2030

Pankaj Mishra opina que el mundo vive en una crisis moral, de la que se puede salir escuchando a los países del sur global

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Aída Cordero - 22 jul 2026 12:50 CET

El ensayista y novelista Pankak Mishra ha inaugurado el curso de verano de la UCM “Agenda 2030 en el agitado presente: perspectivas, debates y escenarios futuros por un mundo basado en derechos y bienestar común en los límites del planeta”, con una conferencia en la que ha hablado de la crisis moral y espiritual en la que, según él, vive el mundo actual. Una crisis agravada por el cambio climático y el individualismo, y que podría acabarse cortando lazos con la cultura y el poder estadounidense, y comenzando un diálogo con los países del sur global.

 

Opina Panjak Mishra que, gracias a su trabajo como novelista y autor de ensayos como El mundo después de Gaza. Una breve historia (Galaxia Gutemberg, 2025), ha comprendido que la actual no es una crisis que sea ni política ni ideológica, sino que sobre todo es “intelectual, moral y espiritual, y lo es porque la muerte o la tortura de miles de personas se recibe con indiferencia y pasividad en lugar de indignación, horror y conmoción”. Añade que es una crisis porque “existe una perversión a gran escala de los valores humanos básicos de compasión y solidaridad, y porque los seres humanos ya no son juzgados por su dignidad como tales, sino por su éxito”.

 

En su conferencia ha señalado que este momento histórico está vinculado a “una americanización imprudente del mundo”. Ha celebrado, por tanto, y al igual que ha pasado en muchos países del planeta, la victoria de España en el Mundial de Fútbol de 2026, donde se vio el trato racista hacia jugadores de países africanos y cómo, por las presiones de Donal Trump, hubo un “favoritismo descarado hacia el equipo estadounidense., y después se invirtió muchísima energía política en un equipo de un país abiertamente neofascista, de ahí que muchos políticos, líderes israelíes y estadounidenses, apoyaran con orgullo a Argentina”.

 

Frente a ellos hubo un equipo basado en valores muy diferentes como son “la ayuda mutua y la solidaridad”, de tal manera que el de España no fue un triunfo deportivo cualquiera, sino que “fue una ocasión para que quienes se sienten derrotados y agotados sintieran esperanza y se permitieran un poco de alegría”. De ese modo, España se ha convertido esta semana “en la líder indiscutible de la mayoría global, la que anhela un país estable y pacífico para sí misma y para sus hijos, que desea encarnar valores distintos a los del poder y la codicia, lo que está profundamente ligado a cómo concebimos nuestra capacidad para construir de forma productiva el futuro”.

 

Se ha referido Panjak Mishra a la Agenda 2030, y a como surgió en una época muy diferente a la actual, donde el Brexit no se había producido. Trump no había ganado las elecciones presidenciales y la extrema derecha no dominaba el panorama político en gran parte de los principales países europeos y americanos. Opina el conferenciante que en aquel 2015 en el que se concibió la Agenda las desigualdades no habían alcanzado el nivel actual, los fenómenos meteorológicos extremos no eran la nueva normalidad, la IA no representaba una amenaza para la estabilidad económica, y la guerra y el genocidio no eran amenazas cotidianas. Por lo tanto, “existe una gran brecha entre lo que se decidió en 2015 y nuestra situación actual, tanto política como social y ambientalmente”.

 

Para cerrar esa brecha, y alcanzar los objetivos éticos de justicia social y de paz, el ensayista considera que “debemos trabajar con la convicción de que no estamos a merced de lo que sucede hoy en Estados Unidos o en Europa, sino que debemos ampliar nuestros horizontes históricos, observando lo que sucede en aquellas partes del mundo del sur global que no pertenecen a Occidente, donde las nociones de decadencia aún no se han arraigado, donde todavía existe esperanza, compromiso y acción humana, voluntad humana de actuar”.

 

Concluye Panjak Mishra que en un mundo donde “la irracionalidad, el odio y la injusticia no son la excepción, sino la regla”, hay que ir al desarrollo de comunidades de reflexión que inicien diálogos entre los diferentes pueblos del mundo, para “arrebatar el control de este planeta a los demagogos, los multimillonarios desquiciados y los traficantes de armas”. Confía en que todavía sea posible darle un nuevo rumbo a la situación, porque “en tiempos de lucha contra la desesperación, no debemos olvidar la obligación moral de tener esperanza”.