EN VERDE
La Ciudad Universitaria se conecta a los beneficios ecosistémicos del pastoreo
Texto: Alberto Martín, Fotografía: Jesús de Miguel, Francisco Rivas y Oficina Verde - 19 may 2026 11:22 CET
Del 1 al 16 de mayo, un rebaño de 70 ovejas -71 tras el nacimiento de un cordero a los pocos días de llegar- ha permanecido en el campus de Moncloa de la Universidad Complutense. La iniciativa partió de la Oficina Verde, del Vicerrectorado de Tecnología y Sostenibilidad, con el objetivo de comprobar y medir los servicios ecosistémicos que presta el pastoreo en un ecosistema semiurbano, como es Ciudad Universitaria, y la vez divulgar y hacer visibles los beneficios de conectar el mundo rural y la ciudad en pleno siglo XXI.
El rebaño ha estado asentado en el área forestal Arroyo de las Damas, entre las facultades de Derecho e Informática, y desde ahí ha recorrido diversas áreas del campus. Traído de Picos de Europa a través de la Escuela de Pastores Campo Adentro, el rebaño llegó hace poco menos de dos meses al campus de Cantoblanco de la Universidad Autónoma, y tras un mes allí, se desplazó en transhumancia hasta la Complutense. Como explica Guillermo -el segundo de los pastores que ha estado con el rebaño, tras el suizo Micha, quien tuvo que ausentarse a los pocos días-, al no conocer el territorio las ovejas tendían a correr para probar los diferentes pastos, por lo que se optó por un pastoreo rotativo. “En este caso ha sido mejor así. Es un sistema que se llama rotativo porque cada día vamos cambiando las mallas de lugar. Cuando no conocen el terreno, las ovejas están más nerviosas, corren y no comen bien. Con estas redes las tenemos tranquilas. La oveja cuando está quieta es cuando está comiendo. Si se mueve y va corriendo por ahí, no es que esté mejor porque está el aire libre, porque cuando va corriendo es como nosotros un bocata, pues no te lo puedes comer cuando vas andando, ¿no? Picotean, pero no se centran. Pero estando aquí, mejor para ellas, que comen más, y mejor también para la gestión del suelo, pues comen tanto las hierbas que más les gusta como las hierbas que menos les gusta. Además, hierbas que no les gustan las van pisando y eso que pisan al final se queda en el suelo y el suelo lo va a absorber y se va a gestionar y va a volver a germinar. Y, además, así previenen incendios ”, explicó el pastor durante una de las seis visitas al rebaño que se han organizado durante estos días, en las que han participado en total más de seiscientas personas, según informa Serafín Soliño, coordinador de la Oficina Verde.
La estancia del rebaño en la Complutense ha dado lugar, además de a estas visitas en las que han participado profesores, estudiantes, personal y familiares, a una jornada académica titulada “Pastoreo y ciudad”, que se celebró el 14 de mayo en la Facultad de Derecho, y en la que se abordaron diversos aspectos como su contribución a la gestión de las zonas verdes en la ciudad o sus beneficios ecológicos, de salud y de bienestar animal y social. La jornada fue inaugurada por el vicerrector de Tecnología y Sostenibilidad, Jorge Gómez, y, entre otras autoridades, la decana de la Facultad de Veterinaria, Consuelo Serres. Veterinaria, como se recordó, tiene una granja docente en la que habita un rebaño de 66 ovejas. Vicerrectorado y Facultad están avanzando en la posibilidad de que ese rebaño pastoree durante periodos del año en diversas zonas del campus.
Y es que la presencia de un rebaño en un entorno semiurbano como es Ciudad Universitaria, donde zonas verdes conviven con asfalto y edificios, y con las más de 100.000 personas que los transitan, puede resultar muy positivo. Lo argumenta Alejandro Rescia, profesor del Departamento de Biodiversidad, Ecología y Evolución de la Facultad de Biológicas y asesor para biodiversidad y medioambiente del Vicerrectorado de Tecnología y Sostenibilidad.
“La Ciudad Universitaria, a su manera, es un ecosistema, un ecosistema urbano o semi urbano. De hecho, nosotros, justo esta zona que se llama Arroyo de las Damas, este espacio verde, lo usamos como un laboratorio vivo y aquí hacemos todo tipo de experiencias. Nuestra idea es que los ecosistemas naturales en general brindan unos servicios a la sociedad, que se llaman servicios ecosistémicos o servicios ambientales. ¿Por qué llaman servicios? Porque son beneficios que le dan a la sociedad sin coste. Pero en realidad, ahora mismo, sí se puede valorar económicamente eso, se puede dar un precio de mercado. Existe lo que es la economía ambiental, que, mediante ecuaciones econométricas, lo calcula. De hecho, nosotros tenemos hecho el inventario de todo el arbolado, es decir, de todas las leñosas, arbustos y árboles de la Complutense. Son más de 18.000 individuos, de 152 especies y eso está valorado, si nosotros lo pusiéramos en el mercado, en 18 millones de euros. Tenemos 18 millones de euros en árboles, que sería de alguna forma un producto interior bruto, y en un momento dado también es una forma de preservación. Es decir, árbol que yo pierdo es dinero que pierdo, si lo queremos ver de esa manera. Más allá de esa parte económica, desde la parte de la visión ecológica, esos servicios gratuitos que nos proporciona la naturaleza, nosotros creemos que hay que aprovecharlos, es decir, vamos a disfrutar de esos beneficios”.
Brescia considera que el pastoreo es una de las actividades que más pueden ayudar a potenciar y disfrutar distintos servicios ecosistémicos. El simple hecho de que las ovejas pasten en las zonas naturales de Ciudad Universitaria, limpiando sus campos de hierbas, ya es un beneficio. “Esto supliría el mantenimiento, al menos en parte, que hace la universidad, desde sus oficinas de jardinería y mantenimiento. El coste más o menos del segado de la hierba es en torno a 800 euros por hectárea. Es decir, una vez más, si lo queremos monetizar, pues es un ahorro que tenemos. Y nosotros -continúa el asesor del Vicerrectorado de Tecnología y Sostenibilidad- también tenemos unos objetivos de descarbonización, de reducir nuestras emisiones de óxido carbono, muy ambiciosos, para lo que intentamos hacer todo tipo de actividades que jueguen a favor de esa descarbonización. El segado de todas estas hierbas se hace con un tractor cuya maquinaria utiliza combustible fósil, gasolina. Y esas emisiones, que también las tenemos calculadas, son emisiones que te evitas si ese mantenimiento te lo hace el rebaño de las orejas”.
Más beneficios que da el rebaño. “El año pasado, en 2025, se quemaron 400.000 hectáreas en España. Eso es el 10% de la superficie total. Es decir, tenemos un problema serio con los incendios. Desde que empezó a haber un éxodo rural y la gente se fue del campo, el monte no se limpia, no hay actividad. La suciedad del monte es real, ocurre un proceso espontáneo y aumenta la biomasa. Hay más pasto, más ramas, más arbustos y todo eso seco es combustible. Ese es otro servicio, ¿no? Con las ovejas aquí tenemos mucho control de que eso no pase, ya que levantan biomasa. Por otro lado, los excrementos y el propio movimiento que hace el ganado fertiliza los suelos, los descompactan, dispersan semillas… Como se ve, podemos hacer una lista bastante amplia de los beneficios que trae el rebaño”, concluye Rescia, no sin olvidar mencionar otro “servicio” más: “Yo creo que hay otro fenómeno que produce el rebaño. El contacto de los animales genera un bienestar en la salud mental muy importante”.
Como aseguró el pastor Guillermo a los participantes de la visita matinal celebrada el día de San Isidro, el pastoreo vive en la actualidad un buen momento. El pastor lo justifica, por un lado, en la subida de precio de la carne de cordero desde la pandemia, que permite que sea rentable mantener rebaños, y también en la creciente conciencia social de dar valor a lo “rural”, a actividades desconocidas en la ciudades pero que nos reconectan con el pueblo y la naturaleza. En la jornada académica del día 14 se incluyeron una serie de actividades y talleres en esa dirección -demostración de esquileo y de manejo de perro pastor o de fabricación de tapices y alfombras con lana-, así como en las seis visitas organizadas, que se cumplimentaron con talleres de lectura y cuentacuentos a cargo de la asociación Afadis UCM.
La idea, según aseguró el vicerrector Jorge Gómez, es repetir la experiencia en los próximos años, pese a la dificultosa burocracia que ha habido que superar para poder tener el rebaño en Ciudad Universitaria estos días. “Seguro que la próxima vez será ya más sencillo”, confía el vicerrector, quien no obstante hace una valoración muy positiva de la experiencia, que seguro que será corroborada por los datos y mediciones que ha realizado la Oficina Verde de sus efectos sobre la biomasa, descarbonización, ahorro económico…
