DOCENCIA

Joaquín Huelin, Ricardo Alonso y Jesús Cudero

Derecho incorpora a los ex magistrados del Supremo Jesús Cudero y Joaquín Huelin

Texto: Alberto Martín - 25 ene 2022 14:06 CET

Los ex magistrados del Tribunal Supremo Jesús Cudero y Joaquín Huelin se han incorporado a la Universidad Complutense como profesores asociados para impartir docencia en la Facultad de Derecho. “Es un lujo para la Facultad y para la Complutense”, señala el decano de Derecho, Ricardo Alonso, responsable principal de estos “fichajes”. “Nos convenció por agotamiento”, bromea Joaquín Huelin. “Por intensidad”, añade Jesús Cudero.

 

Los magistrados Cudero y Huelin dejaron la Sala Tercera del Tribunal Supremo hace menos de dos años. Desde entonces han ejercido en el sector privado. En concreto, Cudero se incorporó al despacho de abogados Pérez Llorca y Huelin, a Cuatrecasas. “Los conozco desde hace tiempo. Jesús incluso fue compañero mío de carrera y Joaquín también estudió en la Complutense. Sé de su vocación al servicio público y de que tenían el gusanillo aún de prestar ese servicio, por lo que haciendo uso de mi poder de convicción -señala con una sonrisa el decano- les llamé antes de verano y les convencí a los dos para que ficharan como profesores asociados”.

 

Ambos magistrados impartirán clases de su especialidad, el Derecho Financiero y Tributario. Cudero lo hará en segundo y tercero del grado de Derecho, y Huelin, en segundo del grado hispano-francés, que imparten la Complutense y la Universidad de la Sorbona. En el caso de Jesús Cudero esta será su primera experiencia docente. Joaquín Huelin fue, como explica, profesor en la Universidad Carlos III hace más de 30 años. “Era un joven magistrado en aquella época de treinta y tantos años, y acabé aburrido y lo dejé. Ahora 30 años después no está de más hacer una aventura en la universidad de nuevo".

 

- ¿Cómo afrontan este tránsito que los ha llevado desde sus despachos en el Tribunal Supremo a las aulas de la Facultad de Derecho?

- Joaquín Huelin: El paso nuestro de dejar el Supremo, un sitio al que todo el mundo quiere llegar, donde la gente sufre por llegar, y en la parte final de nuestra vida profesional pasar al mundo privado y ahora dar este salto a la universidad, lo recibimos como un regalo que nos da la vida. No todo el mundo puede hacer lo que hemos hecho nosotros. Hemos cambiado un entorno como el Tribunal Supremo, que es un sitio precioso para trabajar, con una calidad tremenda, pero que es un entorno con gente muy mayor, y hemos pasado a un mundo, que es el de la abogacía, que está lleno de profesionales jóvenes, gente de treinta y pico, cuarenta años, muy valiosos, muy buenos, muy preparados. Ahora incorporarnos a la Universidad, es rejuvenecer más todavía. Ahora vamos a estar con chicas y chicos de 19 años.

- Jesús Cudero: Es una oportunidad también de trasladar nuestro conocimiento a los jóvenes. A veces nos quejamos y decimos que estas generaciones están muy, muy bien formadas, pero que tienen algunos déficit dentro de esa formación. Tenemos la oportunidad ahora de incorporar un poco de valor. A ver si somos capaces de hacerlo.

- J. H.: Es cierto que durante muchos años hemos hecho muchas intervenciones públicas en conferencias, coloquios, pero los destinatarios eran profesionales hechos y derechos, y ahora nos vamos a encontrar con chicas y chicos de 19 años. El cambio es absolutamente relevante.

- J. C.: Vamos a impartir asignaturas muy teóricas, cuando en las conferencias que hemos dado han sido muy prácticas, muy enfocadas a la jurisprudencia, a mostrar lo que hacíamos. Ese componente teórico intentaré dotarle de una parte práctica para que los chicos aprendan a hacer cosas en la práctica y no solo estudiarse manuales y textos, pero es verdad que nos tenemos que reciclar y hacer un esfuerzo de estudio por nuestra parte.

 

- Veo que les preocupa cómo conectar con los estudiantes…

- J. C: Me preocupa un poco, es cierto. Pero sobre todo tengo ganas de verlo. He hablado con profesores que conozco. Hay quien te dice que los chavales tienen unas ganas de aprender y una curiosidad intelectual y científica extraordinaria, y los que te dicen que no, que te vas a encontrar gente que se pone con el móvil y no te hace ni caso… Yo creo que nos va a costar un poco hacer ese enfuerzo para conectar con ellos, sobre todo si no somos capaces de incentivarles. Nosotros aportamos experiencia y la capacidad de identificar qué es lo verdaderamente interesante de una disciplina que en Derecho no es muy querida. Cuando yo lo estudiaba, Financiero y Tributario era un puro, era una asignatura fea. A la gente le gustaba el Penal, el Civil; si acaso y raro, el Administrativo; el Laboral le gustaba alguno, pero el Tributario y el Financiero, la Hacienda Pública, a la gente en general no le gustaba.

- J. H: A mí realmente me preocupa y me estresa. El reto que tenemos es precisamente ese, el saber interesar a los chavales. Nosotros, en el fondo, somos unos prácticos del derecho, venimos de la vida real, y queremos poder traspasar esto a los chavales, hacerles llegar lo bonito y lo práctico que hay en el ejercicio de esta disciplina. Lo que tenemos que hacer es ser capaces de sacar de cada uno de ellos la esencia y esto nos lo puede permitir nuestra experiencia durante muchos años. La dificultad está en saber comunicar esa esencia a los chavales.

- J. C.:  Sí, ese es el reto. Y a mí me hace ilusión, sinceramente. Reconozco la dificultad y que nos va a quitar tiempo, pero me hace ilusión volver a la casa donde me formé como profesor asociado y adaptarme a los chicos

- J.H.: Nos hace ilusión a los dos.