ÁGORA

Javier Santaolalla en el aula magna de la Facultad de Ciencias Físicas

El divulgador científico Javier Santaolalla conversa con los estudiantes de la Facultad de Físicas

Texto: Jaime Fernández - 14 sep 2026 10:31 CET

Viernes 11 de septiembre, 15 horas. No parece el mejor horario para ofrecer una conferencia, pero sin embargo el aula magna de la Facultad de Ciencias Físicas, y otras dos salas aleñadas, se han llenado de estudiantes para escuchar al divulgador Javier Santaolalla, quien ha inaugurado el ciclo “Hablemos de Física”. El físico, que se licenció y doctoró en la Universidad Complutense (algo de lo que se siente especialmente orgulloso) ha decidido prescindir de una charla magistral y ha dejado el peso de la sesión en las preguntas de los estudiantes, que le han cuestionado sobre la relación entre la física y las humanidades, el uso de la IA, las salidas laborales de un físico o de dónde surge su interés por la divulgación.

 

Javier Santaolalla ha comenzado confesando su pasión por la física, de la que se enamoró en cuanto abrió un libro de dicha disciplina y que le ha dado “mucho sentido de trabajo, de pertenencia, de motivación y de autodescubrimiento”, desde las personas que ha conocido hasta los lugares que ha visto, y los descubrimientos en los que ha participado, desde los pequeños estudios que hacía en el laboratorio hasta el hallazgo del bosón de Higgs en el CERN.

 

Roberto, estudiante de primero, ha querido saber si alguna vez ha flaqueado en esa pasión por la física, ante lo que Santaolalla ha reconocido haber pasado por momentos malos, como cuando no entendía las clases de mecánica cuántica y pensaba estar muy por debajo de sus compañeros. Se recuerda el divulgador frente a libros abiertos intentando comprender la electrodinámica cuántica, durante meses, aunque considera que ese es “un proceso inevitable, que favorece la capacidad de enfrentarse a las dificultades”. Añadió además que “la carrera de Físicas se pone cada vez más bonita, que, son necesarios esos pasos complejos durante años, que pueden ser muy arduos pero merecen la pena, porque de verdad, es una carrera muy, muy buena”.

 

A Íñigo, otro estudiante de la Facultad, le interesa saber cómo se complementan la física con otras disciplinas, fundamentalmente de humanidades, tema que Santaolalla trata en sus vídeos de redes sociales, ya que él tiene claro que todos los aspectos de la vida se nutren mutuamente y enriquecen la manera de trabajar. Considera que todo físico debería estudiar la teoría del conocimiento, la epistemología, porque “cuando uno está en el laboratorio tomando medidas tiene que saber qué está haciendo, y eso no se puede saber sin estudiar un poquito de filosofía, sobre todo esa parte más práctica que es la filosofía del conocimiento”.

 

Tras asegurar que hay una gran panoplia de empleos para los físicos, reconoció Santaolalla que no es muy fan de la IA, porque ve sus peligros a corto, medio y largo plazo. De acuerdo con él, es “una máquina muy útil, pero da mucho miedo que se pierdan cosas muy humanas como el valor de la intuición, del sexto sentido, de cosas que son un poquito difíciles de cuantificar, que no puede hacer una máquina que no tiene cuerpo, ni empatía ni sensibilidad. Da mucho miedo que se desprecien ese tipo de valores, que son muy humanos, que nos han traído aquí, porque forman parte de lo que somos”.

 

En cuanto a la divulgación, considera que es una vocación social, que está muy presente en las personas que han estudiado en las universidades públicas y que están muy “agradecidas de que algo así pueda existir”. Concluye que, “divulgar es aprender y compartir, es una maravilla, y esa doble vertiente es la que te atrapa”.