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El director del Círculo de Bellas Artes reivindica la cultura transformadora y deliberadamente feminista
Texto: Alberto Martín, Fotografía: Aída Cordero - 9 jul 2026 20:13 CET
Valerio Rocco, director del Círculo de Bellas Artes de Madrid, ha reivindicado, en su participación en el curso de verano de la UCM “Masculinidades a debate: respuestas feministas ante un tiempo nuevo”, el uso de la cultura como vehículo de transformación social, en contraposición con el entretenimiento. Desde hace 7 años, según destaca, la institución independiente que dirige -solo tiene un 7 por ciento de financiación pública- es “deliberadamente y oficialmente feminista y está implicada en la lucha por la igualdad real”.
Rocco defiende que la cultura se distingue del entretenimiento en el sentido de que “la cultura tiene una vocación transformadora, transformadora de la sociedad y transformadora de las personas. Y, por lo tanto, el objetivo de la cultura es la consecución de una sociedad más igualitaria, más justa, más inclusiva y más sostenible. La contraponemos, cuando decimos esto, a una forma de entretenimiento, por supuesto legítima, pero que más que aspirar a transformar, aspira, más bien, a una preservación de las realidades sociales existentes y suele tener un efecto narcotizante, más bien paralizador”, explicó en su intervención en la mesa redonda que cerró la sesión del jueves de estas jornadas que han organizado el Ministerio de Igualdad, con la colaboración de la Unidad de Igualdad de la UCM, y que están dirigiendo la socióloga Bakea Alonso y la delegada del rector para la Igualdad, Beatriz Ranea.
Con esa intención transformadora que persiguen cada una de sus acciones y propuestas, el Círculo de Bellas Artes, según manifestó su director, se ha convertido en una institución “molesta, que incomoda” a los sectores más conservadores. No solo algunas actividades concretas -por ejemplo, las relacionadas con la lucha contra el cambio climático, los derechos LGTBI o el genocidio en Gaza- han suscitado críticas y descalificaciones desde los medios “de la ultraderecha”, sino que incluso, según denunció, la Comunidad de Madrid ha reducido su aportación “a migajas” en lo que para él supone un caso “simbólico por su amenaza a la libertad de creación y programación artística y cultural”.
Rocco pide a quienes simpaticen con estas causas y también a los que compartan esta visión del objetivo de la cultura a que se manifiesten a favor de este tipo de actividades siempre que puedan para que no solo se haga notar la crítica reaccionaria. A su parecer, esto puede hacer que los políticos sean capaces de sobreponerse al “miedo de recibir el telefonazo de su institución” y permitan e incluso apoyen esa libertad cultural.
El Círculo de Bellas Artes, según repasó ha llevado a cabo en los últimos meses diferentes actividades de marcado carácter feminista y de promoción de nuevas masculinidades. Destacó tres. La primera, la exposición “Aquí hay petróleo”, que en su posicionamiento contra el cambio climático dedicó un apartado a las “petromasculinidades”, en el que denunciaba la mirada a favor de los combustibles fósiles de mandatarios y personajes públicos o de éxito vinculados a la ola reaccionaria que recorre el mundo en la actualidad. La segunda fue una mesa redonda sobre una obra producida por el Teatro Real, “Estunmen”, de Nao Albet y Marcel Borràs, pero que por su temática contra la masculinidad rancia, se optó por estrenar en los Teatros del Canal. Esta acción fue puesta como ejemplo por Rocco de las necesarias alianzas que se tienen que establecer desde la cultura tanto entre instituciones como con otros ámbitos como el literario, musical o la universidad, por citar algunos de ellos. La tercera actividad destacada por Valerio Rocco fue el seminario “Struggle is Manhood”, dirigido por Paula Chang y Andrea Galarreta -participantes también en otras de las sesiones del curso-, sobre geopolíticas digitales de la masculinidad. Ese seminario dio lugar a un podcast en Radio Círculo, denominado Apocalipsis Z, que viene precisamente a “luchar contra lo que critica utilizando su propio medio digital”.
El director del Círculo de Bellas Artes, filósofo de formación, cerró su intervención “siendo positivo y optimista, como -bromeó- me pidieron en la reunión de preparación del curso. Desde las instituciones culturales, desde la lucha feminista, desde el mundo artístico, debemos ser capaces de apropiarnos del concepto de innovación, y hacer ver que la innovación, la transformación más profunda, es la artística-humanística y no la tecnológica”. De acuerdo con Rocco, y a pesar de que es innegable que la tecnología ha cambiado el mundo, lo cierto es que las disciplinas humanísticas y artísticas son las más transformadoras desde el punto de vista personal. “Pensad en vuestra propia vida, en cosas que os hayan cambiado, transformado, que os hayan hecho ser las personas que sois: una canción, con la que os identificais; un libro que te cambió la vida; una exposición increíble que os cambió la manera de ver el mundo; un determinado artista; una forma de vestir… La cultura cambia, hace que las personas sean lo que son”, concluyó.
