EN VERDE

David Castejón le muestra la compostera al vicerrector de Tecnología y Sostenibilidad, Jorge Gómez

El Instituto Pluridisciplinar inaugura un área de compostaje en la celebración del Día Mundial del Clima

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Jesús de Miguel - 28 mar 2022 10:43 CET

Aunque desde el día 18 de febrero ya está en marcha la compostera del Instituto Pluridisciplinar (IP), se ha querido aprovechar el Día Mundial del Clima para hacer su inauguración, con la presencia del vicerrector de Tecnología y Sostenibilidad, Jorge Gómez, a la que se han sumado tres conferencias y una visita a las instalaciones. David Castejón, PAS del ICTS Bioimagen Complutense, ha explicado que en el IP se han instalado cuatro cubos para recoger restos vegetales, servilletas blancas sin aceite, cáscaras de huevo… A todo eso se le unen los restos de poda de árboles y arbustos, así como las hojas caídas y los restos de desbroce del entorno del aparcamiento. Esos residuos van a parar a dos composteras de 1.000 litros (tras su paso previo por los cubos de materia verde y seca) y allí se realiza el compostaje.

 

Marisol Fernández Alonso, directora del Instituto Pluridisciplinar, asegura que “lo bonito de este proyecto es que es algo colectivo, y probablemente sea el embrión de algo más grande”. Recuerdan, tanto ella como David Castejón, que la compostera se ha instalado en una zona no utilizada de los jardines del IP, una zona que estaba degradada y que ahora se ha convertido en un área de socialización, en un proyecto social, “casi como un “área de naturaleza y biodiversidad en el que puede participar cualquiera, de manera transversal”. La Unidad de Campus y Medioambiente va a enriquecer el área con cajas nido y se espera que se convierta en una zona de prácticas y enseñanza para desarrollar futuros proyectos de compostaje en la UCM.

 

La idea de montar estas composteras, de acuerdo con Castejón, surgió ya en julio de 2021, y ha sido a principios de este año cuando se ha puesto en marcha, “lo que realmente ha sido fácil y divertido de montar”. Para comenzar el trabajo, la asociación Compostaje Comunitario en Hortaleza facilitó dos sacos de compost sin cribar, sobre los que ya se han empezado a echar residuos. Recuerda Castejón que “el compostaje produce un abono, elaborado a partir de residuos orgánicos”, y que son los micro organismos los que convierten esos residuos, en este caso fundamentalmente vegetales, en sustrato biodisponible.

 

Con ello no sólo se conseguirá abono para las instalaciones del IP, sino que además se reducen los restos que van a los vertederos o que se incineran, y además se aporta al suelo materia orgánica de alta calidad que mejora la fertilidad y la resistencia a la erosión. Algunos de los miembros del Instituto han decidido traer los residuos vegetales de casa para sumarlos a los que se producen en el propio IP.

 

Acciones por el planeta

La economía circular, como la que supone el compostaje, es una de las medidas que hay que tomar para que nuestro planeta sea sostenible, y así lo recordó en su conferencia el profesor del Departamento de Ingeniería Química y de Materiales, Rubén Miranda. De acuerdo con él, los recursos naturales de la Tierra son limitados y hoy en día consumimos, y tiramos, mucho más de lo que el planeta es capaz de producir y de absorber.

 

La huella ecológica, que mide el impacto medioambiental del uso de recursos y de la producción de residuos, ya nos dice que ahora mismo estamos consumiendo 1,7 veces lo que la Tierra es capaz de regenerar. Ese dato es una media, así que es mucho peor si se pone el foco de atención en países concretos. Así, Estados unidos necesitaría 5 Tierras y España necesaria 2,5 planetas para que todos los habitantes de la Tierra consumieran a nuestro ritmo.

 

De todo el consumo de recursos, la alimentación se lleva una buena parte, y en concreto en lo que se refiere al agua, el 70% se dedica a la agricultura y la ganadería, sectores que utilizan un 50% de la superficie habitable. El problema es acuciante porque la población terrestre no deja de crecer, y aunque se haya ralentizado el ritmo de crecimiento, ya estamos en 7.971 millones y se prevé que en 2050 lleguemos a los 10.000 millones de habitantes.

 

Destacó Miranda que dentro de la alimentación la menos eficiente, por el alto consumo de terreno y de agua, es la ganadería, ya que, por ejemplo, se necesitan 15.000 litros de agua para producir un kilo de ternera. También se refirió a los problemas que producen los residuos de los cerdos, los purines, sobre todo en un país como el nuestro que es el cuarto productor mundial, lo que nos está llevando a tener porcentajes muy elevados de suelos y aguas subterráneas contaminados.

 

Para el profesor de Químicas la solución pasa por un cambio de dieta, optando por una vegana o al menos una flexitariana que reduzca los alimentos de origen animal a una expresión mínima. Confía Miranda en que de esa manera se podrá alimentar a toda la población mundial e incluso se muestra optimista en que “la ciencia y la tecnología darán la solución” para que todos podamos vivir mejor.

 

Puntos de inflexión

Alejandro Rescia, asesor del vicerrectorado de Tecnología y Sostenibilidad para Biodiversidad y Medio Ambiente, añadió que es posible pensar en una agricultura sostenible que tenga una producción óptima, con una mayor rentabilidad que la actual y que busque el bienestar humano.

 

Para ello, de todas maneras, es fundamental cambiar nuestros hábitos actuales, porque “si seguimos como hasta ahora vamos a una crisis irreversible”. De acuerdo con Rescia, este nuevo tiempo que vivimos, el antropoceno, está regido por las leyes económicas, no por las biofísicas, y eso nos ha llevado a sobrepasar ya cuatro de los nueve puntos de inflexión de no retorno, que son los que marcan ese momento del que no hay vuelta atrás.

 

De momento ya hemos pasado umbrales como el del uso del suelo y lo peor de todo es que los cambios han sido acelerados “por un modelo económico que nos lleva a la tecnosfera, que es una nueva capa sedimentaria de basura tecnológica”.

 

Mucho más optimista se mostró el vicerrector de Tecnología y Sostenibilidad, Jorge Gómez, quien cree, como Miranda, que la ciencia y la tecnología nos permitirán encontrar soluciones y que “si todo el mundo hace su parte” conseguiremos que no se produzca el desastre. Para ello, hay que apostar por la economía circular, como este compostaje, pero también por una alimentación que sea más sostenible y amigable con el medio ambiente, así como con una mejor gestión de la tierra.

 

Animó el vicerrector a que cualquiera que tenga iniciativas se las haga llegar, a través de la Unidad de Campus y Medioambiente, para implementarlas en un campus que va avanzando en esos aspectos y que ya nos ha convertido en la universidad más sostenible de España, según el ranking Green Metric de 2021.