ÁGORA

Los participantes en la III Jornada Periodismo amenazado

El "periodismo amenazado" alza la voz en Ciencias de la Información

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Jesús de Miguel - 4 mar 2021 12:00 CET

En muchos lugares, demasiados, informar, descubrir engaños, destapar tramas… contar verdades, lleva aparejado amenazas, agresiones e incluso poner en riesgo la propia vida. Miles de periodistas sufren esta situación en pleno siglo XXI. La ONG Reporteros sin Fronteras (RSF) lleva décadas denunciando este “periodismo amenazado”. Una de las acciones que ha puesto en marcha es el Programa de acogida temporal de periodistas amenazados en Latinoamérica, financiado por el Ayuntamiento de Madrid. Los cuatro periodistas seleccionados en la tercera edición del programa -Carmen Valeria Escobar Castillo (El Salvador), Andrea Aldana (Colombia), Juan José Toro Montoya (Bolivia) y Alejandro Ortiz (México)- acudieron este 3 de marzo a la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM para participar en la III Jornada “El periodismo amenazado”.

 

José Antonio Guardiola, director de “En Portada”, de TVE, explica en su calidad de integrante de RSF, que el objetivo de este programa de acogida es, sobre todo, sacar aunque sea durante solo 3 meses a los cuatro periodistas seleccionados de su día a día, “de que tomen distancia de su realidad, que es de amenaza”. Durante esos meses, además de facilitarles ese poco de aire limpio, se les ofrece formación complementaria que les ayude en su trabajo cuando vuelvan a su realidad. Por último, de manera voluntaria, se les propone que hagan pública su experiencia. Los cuatro participantes en esta edición del programa no dudaron en hacerlo en la Universidad Complutense, en un debate que fue retransmitido en streaming a través del canal de YouTube de la Ciencias de la Información. 

 

El profesor David Álvarez, antes de dar voz a los cuatro periodistas, lanza una reflexión sobre la idiosincrasia propia del periodismo, de su obligación de contrarrestar al poder, y añade que es ahora, posiblemente, más que nunca, cuando esa función es más necesaria. “Vivimos una primavera del periodismo”, sentencia. José Antonio Guardiola abunda en esa necesidad y pone como ejemplo la labor de los cuatro invitados a la jornada y de los periodistas que como ellos no se conforman con dar eco a un tuit, sino “con pisar el barro, con escuchar e ir a las fuentes. Ese es el único periodismo en el que creo”, concluye.

 

La primera en tomar la palabra es Carmen Valeria Escobar, en la actualidad redactora de “Gato encerrado”, un joven medio nacido para “contar cosas que no se cuentan” en otros. Ella se ocupa de verificar si las promesas del controvertido presidente de El Salvador, Nayib Bukele, alguna vez llegan a materializarse. También ha revelado casos de corrupción en el Ministerio de Salud de su país durante la pandemia. Se ha convertido en un elemento incómodo para el gobierno. Por ahora ha conseguido sobreponerse a las amenazas y descalificaciones, pero la mayoría absoluta conseguida por Bukele en las pasadas elecciones le hace “sentir miedo por nuestras vidas de ahora en adelante”. Pero promete “resistir”. Lo hará porque “me gusta mucho mi trabajo, sino no lo haría. No es por dinero. Es por pasión, por compromiso”. La mayoría absoluta de Bukele le ha hecho reflexionar sobre si realmente el trabajo de los periodistas llega a la sociedad. Está claro que en su país, al menos, parece que no. “Tenemos que buscar nuevas formas de hacer llegar el periodismo a la sociedad. No basta con decir las cosas en una web”, concluye.

 

Andrea Aldana es periodista desde hace 13 años. Ha trabajado sobre todo en zonas rurales donde el crimen organizado ligado al narcotráfico campa a sus anchas. “Mis grandes enemigos son los agentes estatales”, no duda en señalar. Explica que la labor de la policía y del ejército en su país es en muchas ocasiones “muy cuestionable”. Lo argumenta: “Cuando investigas a los grupos armados, ves que las mafias siempre tienen patas en la parte judicial, policial y política”. Su trabajo, sus denuncias, le han llevado a ser amenazada y perseguida. Cuenta que hace poco un compañero suyo fue asesinado en Cali por un sicario de 16 años. Hacía 3 años que ese periodista había dicho que le querían matar. Como su amigo, más de 180 periodistas han sido asesinados en Colombia en los últimos años. “Yo tengo amenazas de muerte cuando vuelva a mi país”.

 

Alejandro Ortiz también está amenazado de muerte. De hecho, ha sido secuestrado, golpeado y hasta “encañonado”. No obstante, prefiere no centrarse en su caso, “porque no soy un caso exclusivo”, sino en denunciar la situación que se vive en su país. “México es un caso emblemático de violencia hacia los medios de comunicación. En 2020, 9 periodistas fueron asesinados”, informa. En Guerrero, el estado en el que vive, 9 periodistas han sido asesinados en los últimos 5 años, “y esos asesinatos siguen impunes”. También la corrupción está detrás de esta indefensión. Sabe bien que como periodista, “en cuanto entras en ciertos temas hay amenaza directa y riesgo inminente”.

 

Juan José Toro, redactor de “El Potosí”, afirma que “a nadie le gusta la verdad y esa es la explicación a los casos que están ustedes escuchando”. El problema, resume, es que la labor del periodismo es acercarse lo más posible a la verdad y “a los políticos les gusta menos que a nadie la verdad. Su trabajo es llegar al poder y mantenerse el mayor tiempo posible en él. Para llegar al poder mienten. Está demostrado y en todos los tiempos. El periodista debe denunciar las mentiras y entonces es considerado enemigo del político. Y como no pueden decir que tú mientes, te desprestigian o persiguen”. En su caso, el político con el que ha topado es Evo Morales “una persona que considera que nació para ser presidente y lo sigue pensando”. Cree que el problema no está ni “en la derecha ni en la izquierda”. “Los extremos se unen. Cuando tiene que ver con el periodismo o la libertad de expresión los discursos se parecen mucho. Aquí lo están viendo ahora”, concluye.



A preguntas de quienes les están viendo a través de Internet, los cuatro coinciden en advertir contra la necesidad de regular el periodismo que se está planteando desde algunos sectores políticos, tanto en sus países como en España. “El periodismo siempre tiene que ser independiente”, defiendo Juan José Toro. “No puede existir una regulación de los medios de comunicación. Si el poder regula, él dice lo que se puede decir y lo que no se puede decir”, añade Alejandro Ortiz. Por supuesto, como apunta, Andrea Aldama el periodismo también debe asegurar su veracidad, y para eso han surgido en los últimos años las “fact cheking” como contrapunto a las “fake news”. “La autorregulación es un buen medio para el periodismo ético”, concluye Ortiz.