ÁGORA

Aspecto que presentaba el Paraninfo de San Bernardo, durante el acto

El rector pide compromiso e ilusión para afrontar el nuevo curso "con esperanza, pero con la debida cautela"

Texto: Alberto Martín, Fotografía: Alfredo Matilla - 22 sep 2021 15:02 CET

El Paraninfo Histórico de la Universidad Complutense ha acogido el Solemne Acto Académico de Inauguración del Curso 2021/22. El rector, Joaquín Goyache, ha solicitado a la comunidad universitaria su “compromiso e ilusión” para afrontar juntos los muchos retos y dificultades que se presentan en este nuevo curso, "para superar los obstáculos que se nos presenten y alcanzar las metas que nos hemos marcado. Juntos estoy seguro de que lo conseguiremos", recalcó el rector. 

 

La pandemia, como ha recordado el rector, aún no ha concluido y las medidas de protección individual y colectivas siguen siendo necesarias. No obstante, la mejoría de la situación epidemiológica va a permitir, según anunció Goyache, que en el próximo Consejo de Gobierno de la Universidad se debata la transición a la docencia presencial durante este curso, que por ahora, de acuerdo con el protocolo aprobado en junio, se ha iniciado de manera híbrida. "Afrontamos el nuevo curso con esperanza, pero con la debida cautela".

 

El rector ha recalcado la fortaleza que la Complutense, como el resto de las universidades, ha demostrado durante estos dos últimos cursos y cómo ha sabido convivir de manera segura, gracias a proyectos como Covid-Lot, con el virus. Pero más allá de los efectos de la pandemia, que aún puedan presentarse, Goyache ha incidido en que es el momento de abordar otra serie de retos. Entre ellos, ha mencionado la necesidad que tienen las universidades de una financiación pública suficiente, sostenida y regular y el necesario incremento también de las inversiones dedicadas a la ciencia, la investigación y su transferencia. La transformación digital, no solo en equipamientos, sino también en metodologías, es otro de los asuntos en los que hay que incidir. El rector ha señalado que todo apoyo que venga tanto de las instituciones públicas como del ámbito privado, será bienvenido, “para juntos construir una universidad mejor”.

 

 

Además del discurso del rector, el acto inaugural ha contado con las intervenciones de la secretaria general, Araceli Manjón-Cabeza, quien ha leído un adelanto de la memoria del pasado curso, y del presidente de la Delegación Central de Estudiantes (DCE), Alejandro Sierra, quien ha comenzado sus palabras mostrándose “consternado” por el espectáculo que ofrecieron 22.000 estudiantes el pasado fin de semana, celebrando un “macro-botellón” junto al edificio Multiusos de la UCM. Recordó también que muchos otros estudiantes acudieron al día siguiente a ese mismo lugar para colaborar en las tareas de limpieza.

 

El presidente de la DCE mostró también su deseo de recuperar cuanto antes la total presencialidad de la docencia, pero también de que se recuperen debates y proyectos que han quedado paralizados por la pandemia, principalmente sobre el modelo de universidad que se quiere para el futuro. Sierra señaló que es necesario crear nuevos “espacios” para el estudiantado, ya que sus necesidades han cambiado. Considera que hay que repensar la forma de comunicarse con ellos incluso en las propias aulas. “Ser docente es difícil, pero ser estudiante, aún más”, aseguró. El estudiante cerró su intervención recordando la necesidad de contar con una universidad “pública y de calidad”, que sea motor de progreso, instrumento de movilidad social y garantice la igualdad de oportunidades, la equidad, el respeto, la igualdad de género, la sostenibilidad, el diálogo o la integración.

 

Como es tradición, el acto inaugural del curso sirvió para recibir -en esta ocasión se tuvo que limitar a una representación por área de conocimiento- a los nuevos catedráticos y profesores titulares incorporados a la Complutense en el último curso académico.

 

Fanny Rubio pronunció la lección inaugural

La lección inaugural corrió a cargo de la catedrática emérita de la Facultad de Filología, Fanny Rubio. Titulada “Poetas-docentes: pinceladas alrededor del viaje compartido al universo del aula bajo la brisa de un poema”, la lección -largamente aplaudida- quiso ser un homenaje a todos los profesores universitarios que ponen la mar, el aula, en calma cada día. Rubio personalizó su tributo en 8 profesores de su Facultad, que a lo largo de su historia llevaron y transmitieron a sus alumnas y alumnos lo mejor de sí mismos y de sus conocimientos: Emilia Pardo Bazán, María Zambrano, Dámaso Alonso, Rafael Morales, Sabina de la Cruz, Agustín García Valvo, Carmen Conde y Carlos Bousoño.

 

La profesora Rubio fue dando pequeños ejemplos de lo que significó el paso por las aulas complutenses de cada uno de ellos. Pardo Bazán fue la primera catedrática universitaria designada como tal en reconocimiento de sus méritos; María Zambrano una prolongación de lo aportado por Miguel de Unamuno; Dámaso Alonso, la precisión filológica y un profesor en su más alta consideración; Rafael Morales, el mejor ejemplo de paciencia y piedad; Sabina de la Cruz, mucho más que la voz de Blas de Otero; García Calvo, la libertad; Carmen Conde, el aula entornada, y Bousoño, la energía creadora. Más que de cada uno de ellos, que también, Fanny Rubio dedicó esta primera lección del curso -que culminó con un poema, La rama del Olivo, escrito para la ocasión- a todos los docentes, sean del área de conocimiento o especialidad que sean, que “ponen la mar en calma y amainan todos los vientos”.