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Del 22 al 26 de junio, ambos inclusive, se celebra en las facultades de Filología y Filosofía de la Universidad Complutense, la IX conferencia bianual de la Asociación Internacional de Estudios Presocráticos (IAPS)

Filología y Filosofía acogen el noveno congreso bianual de la Asociación Internacional de Estudios Presocráticos

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: Aída Cordero - 23 jun 2026 08:49 CET

Del 22 al 26 de junio, ambos inclusive, se celebra en las facultades de Filología y Filosofía de la Universidad Complutense, la IX conferencia bianual de la Asociación Internacional de Estudios Presocráticos (IAPS). En la inauguración del congreso, los representantes de las dos facultades han mostrado su intención de iniciar un camino de “cooperación y colaboración” en el que no sólo compartan edificio, sino también actividades culturales y de investigación.

 

Como ha asegurado Apostolos Baltas, embajador de Grecia en España, hace miles de años los filósofos presocráticos se preguntaron cuál era el principio originario, material y último de todas las cosas, y aquella pregunta “cambió para siempre el rumbo del pensamiento humano”. Considera además el embajador que “los presocráticos son hoy más relevantes que nunca, ya que, en los albores de la civilización de las máquinas, no debemos perder la esperanza en el poder de la mente humana”.

 

El profesor del Departamento de Filología Clásica y organizador en la UCM de la conferencia, Marco Antonio Santamaría, confía en que esta semana brinde una oportunidad para importantes contribuciones y debates con sus 103 ponencias, 92 presenciales y 11 on line, impartidas por especialistas de 24 países: España, Portugal, Francia, Italia, Alemania, Suiza, Reino Unido, Países Bajos, Dinamarca, República Checa, Hungría, Polonia, Lituania, Grecia, Serbia, Rusia, Brasil, Venezuela, México, Estados Unidos, Canadá, Turquía, India y China.

 

Entre todos los asistentes, ha querido dar Santamaría una bienvenida especial a “los jóvenes investigadores, que son muchos y que tal vez participen por primera vez en una conferencia de la IAPS”. Asegura que, viendo el entusiasmo y brillantez de esta generación, se entiende que “el futuro de la investigación sobre los presocráticos, y la filosofía griega en general, está en buenas manos”.

 

Richard McKirahan, presidente de la IAPS, ha dado las gracias a la UCM, “la universidad pública más antigua de la ciudad y una de las más prestigiosas del mundo hispanohablante” por acoger esta conferencia, que será una de sus últimas actividades como presidente. En el polo opuesto se encuentra Eduardo Valls, decano de la Facultad de Filología, quien se estrena en su cargo institucional con la inauguración de este congreso.

 

Tanto McKirahan como Valls han destacado la importancia de este congreso por “su apertura y extroversión, su pluralismo y dinamismo, y su carácter profundamente democrático”, lo que permite a los participantes conocer a otras personas con intereses similares, compartir sus propios trabajos con especialistas, entablar nuevas amistades intelectuales o reavivar algunas antiguas.

 

Haris Papoulias, del Departamento de Filosofía y Sociedad de la Facultad de Filosofía, ha insistido en la idea de que las facultades de Filología y Filosofía trabajen juntas, lo que se va a concretar en el próximo curso en una nueva doble licenciatura en Estudios Clásicos y Filosofía, y considera el actual congreso como “el primer paso de la colaboración para formar a grandes generaciones de académicos”. En esa misma línea se ha expresado, Miguel Herrera, director del Departamento de Filología Clásica, quien asegura que las dos facultades son “amigas del logos, de la sabiduría y, por supuesto, del estudio de la filosofía griega antigua”, donde no es posible la distinción entre problema que son igualmente filológicos, literarios y filosóficos. Idea también compartida por Lydia María de Tienda, vicedecana de Ordenación Académica e Infraestructuras de la Facultad de Filosofía, quien considera que “es imposible abordar el estudio del pensamiento presocrático con rigor sin una estrecha colaboración entre ambas disciplinas”.

 

De mamera un tanto poética, Miguel Herrera ha confiado en que todos los asistentes al congreso aprendan como Solón, se sientan transportados como Parménides, no se sientan tan desesperanzados como Empédocles en el volcán, y, sobre todo, que disfruten como lo haría Demócrito.